22.11.2018 Nutrición infantil

La guía es la pirámide nutricional

En la infancia se consolidan los hábitos alimentarios saludables que durarán toda la vida, por eso es muy importante que los niños lleven una dieta completa y equilibrada desde pequeños. ¿La mejor guía para padres? La pirámide nutricional.

A la hora de hacer compras y preparar la comida en casa, debemos tener en cuenta que nuestros pequeños necesitan llevar una alimentación completa y equilibrada. Es muy importante que desde pequeños aprendan a comer bien y de todo, porque los hábitos y costumbres que adquieran durante su infancia marcarán el resto de su vida.

Para saber qué alimentos deben comer, la frecuencia y la cantidad, los padres tenemos que guiarnos por la pirámide de los alimentos. Y, aunque el dibujo es fácil de entender, al aplicarlo suelen surgir dudas.

El funcionamiento de la pirámide de los alimentos es sencillo: en la base, aparecen los alimentos que conviene tomar a diario, y en el vértice, aquellos que deberíamos tomar ocasionalmente.

Base de la pirámide: formada por los hidratos de carbono (cereales, pan, pastas, arroz, patatas...). De estos alimentos debemos tomar entre 4 y 6 raciones diarias, tanto los adultos como los niños.

Segundo nivel: las frutas (unas 3 raciones diarias) y verduras (2 raciones).

Tercer nivel: la carne, el pescado, los huevos y las legumbres, (proteínas), de los que se recomienda una ingesta de 3-4 raciones a la semana.

Vértice de la pirámide: alimentos que deberíamos consumir ocasionalmente, como los dulces o el embutido.

Los hábitos alimenticios en los niños, se adoptan desde casa. Por lo tanto, como padres y modelos principales de su alimentación, debemos darles buen ejemplo.

El consumo de alimentos saludables en las cantidades recomendadas, ayuda al niño a mantener un peso adecuado.

Una buena alimentación trae consigo un mayor rendimiento en la escuela y demás actividades. Por otro lado, la deficiencia de hierro o una nutrición insuficiente en los niños, pueden afectar negativamente su capacidad de aprendizaje.

Un menú basado en la pirámide

Desayuno. Lácteos: Un yogur, un poco de queso o un vaso de leche.

Cereales: Una tostada de pan con aceite de oliva (la mejor grasa que pueden tomar). Fruta.

A media mañana. Fruta: una pieza en el recreo. No debe sustituirse por jugos envasados, que son bebidas azucaradas a base de fruta, que aportan más calorías. Si para desayunar se ha tomado un jugo (natural) o fruta, a esta hora se puede también tomar un lácteo.

Almuerzo. Cereales: pasta, arroz, patatas o legumbres son ideales para preparar el primer plato. También un poco de pan para acompañar.

Proteínas: de segundo, carne o pescado, fomentando el consumo del segundo. Nunca deben faltar a la hora de la comida

Verduras: para acompañar o formar parte del primero y el segundo plato. En verano, el gazpacho es lo más completo.

Agua: debe ser la bebida habitual del niño. Más sana que cualquier refresco o bebida carbonatada. Los refrescos se reservarán para ocasiones especiales.

Sal: usar preferentemente la yodada y no abusar de ella.

Grasa: el aceite, siempre de oliva

Fruta: para el postre una pieza o un jugo natural. Los postres dulces son solo para ocasiones especiales y siempre es mejor, si son caseros.

Merienda. Lácteos: si por la mañana se ha tomado yogur, ahora un vaso de leche o queso, para que el niño coma variado.

Cereales: unas galletas, frutos secos o un bocadillo.

Fruta.

Cena. Verduras: en ensalada, sopa, puré, crema... cualquier forma es válida.

Proteínas: huevo (uno al día) , carne, pescado... Es bueno, cambiar respecto a la proteína que se ha comido al medio día.

Fruta: de postre o en un jugo natural para acompañar la comida.