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06.01 | Columnistas 

"Mi hija puso en jaque al Poder Judicial"

La suya es una voz colectiva tras la violación y crimen de su hija, Lucía Pérez, dos años y tres meses atrás. Marta Montero, enfermera, mujer de garra, luchadora, ve a su hija en los rostros infinitos de otras chicas. A los 53 años sigue estudiando. Y siente que su creencia en dios la salva y la fortalece para seguir y nunca bajar los brazos. 

Claudia Rafael

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Marta Montero tiene 53 años, es enfermera en el Hospital Regional de Clínica Médica de Mar del Plata y anda soñando con encarar la carrera de Sociología. "El conocimiento -dice- permite luchar y encarar la vida desde otro lugar". Es cálida. Piensa cada palabra y ofrece gestos de ternura desde su dolor. Es la mamá de Lucía Pérez, estragada por hombres lanzados a la cacería de apropiarse de una piba de 16 años a la que le destrozaron definitivamente su territorio vital un día de octubre de 2016. En la ciudad que se vanaglorió históricamente de ser "la Feliz".

Marta cree en dios y se abrazó desde su mirada miel y sus manos acostumbradas a apostar a la vida, a un Cristo puesto sobre la pared de la sala judicial en la que maljuzgaron a los hombres que le arrebataron a su niña. "...¿Y si Dios nos dio esta sentencia para que aprendamos otras cosas? Porque esta familia tiene espalda para aguantarla, tiene un pueblo, una sociedad que la acompaña atrás", cuenta que le dijo a su hijo Matías aquel día aciago en que los magistrados determinaron que Lucía simplemente murió. Que nadie la asesinó, según la divina palabra judicial.

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