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10.01 | Información General Marcelo José Da Silva

"Esto de ser colectivero lo llevo en la sangre"

"Comencé en 1993 a trabajar con mi hermano (Germán Fernando Da Silva) en el transporte escolar, así que somos colectiveros de toda la vida. Somos familia de colectiveros"

Arrancó mi abuelo (José Antonio Da Silva) en el año 1956, con un primo, haciendo el transporte de pasajeros entre Olavarría-San Jorge-Laprida. Después mi papá, en el año ´63, con mi tío y mi abuelo empezaron con la empresa El Halcón. Mi viejo también fue chofer en la Estrella del Sud, que llevaba los obreros a Calera Avellaneda. Tengo dos hermanos colectivos, también primos, tíos, hay nietos mi abuelo que ya andan en los micros en la empresa El Halcón, así que uno lleva a esto en la sangre porque nos criamos viendo colectivos. A los 10 años ya manejaba; me sentaba en la punta del asiento de los Bedford -esos que salían en segunda velocidad- o de los Mercedes Benz 312 chiquitos, que había en aquella época, los de la trompita larga, y después vinieron los 1112 y 1114. Esto es de toda la vida para mi" comenzó diciendo Marcelo José Da Silva (53), quien hoy celebra el Día del Trabajador de Transporte de Pasajeros.

"Ahora, con mi hermano, tenemos transporte de pasajeros, es decir el servicio contratado, así que trabajamos con los clubes, las escuelas, en un momento llevamos personal de fábrica, etc. En total tenemos siete micros y la empresa se llama Transporte Da Silva, y son micros de larga distancia y urbano o semiurbano que se utiliza para traslados internos, trabajando con clubes, escuelas o Municipalidad", agregó Marcelo.

Para él era inevitable terminar manejando un colectivo. "Sí, sin dudas", afirma tajante. "Desde chico, cuando iba a la escuela y me preguntaba la maestra qué iba a ser cuando fuera grande, yo siempre dije que quería ser colectivero. En esa época los padres de los compañeros, en su mayoría, tenían oficios como carpinteros o mecánicos, y yo quería ser chofer de colectivos. Hice la primaria en la Escuela 32, en barrio Luján, y la secundaria en Industrial nocturno, y de ahí trabajé", agregó.

Marcelo maneja desde los diez años, pero en un momento hubo que comenzar a trabajar de verdad conduciendo un colectivo. "A los 21 años empecé. Actualmente es igual, cuando se cumple esa edad recién se puede manejar un micro de transporte de pasajeros. En los camiones lo mismo, para andar en la ruta. Antes, con 18 se podía, pero hoy hay que ser mayor de 21 para manejar camión o colectivo. Así que a esa edad comencé en Transporte 25 de Mayo. Es que en 1963 fundaron El Halcón y en el ´65 el 25 de Mayo; fueron dos líneas paralelas. Después el 25 de Mayo se vendió, luego se recuperó hasta el año 2007 que desaparecieron todas las líneas ya que salió el servicio a licitación y se transformó todo en Nuevo Bus y Ola Bus. Mi papá, con el 25 de Mayo, estuvo hasta 1992 como socio componente de la línea", siguió contando.

Su primer día al volante, de manera oficial, fue "uno más" para Marcelo. Es que estaba familiarizado con los colectivos. "En realidad, a los 14 años comencé a trabajar en un almacén y luego fui a la colimba; volví y me metí en el taller de la empresa, donde cambiaba aceite, lavaba, engrasaba, hacía todo lo necesario para poder manejar, ya que entraba y sacaba los micros de los galpones. Era un empleado más y después un chofer más cuando empecé, a los 21. Yo empecé bien de abajo. Mi viejo y su socio en el 25 de Mayo, Aldo Barraco, me daban unos pesos por mes. ¿El recorrido?, lo sabía de memoria porque siempre subía a dar vueltas con los choferes, así que lo conocía perfectamente; sabía dónde estaban las paradas, hasta los pasajeros conocía" dice con cierta nostalgia sobre aquellos primeros días de manejo.

Claro que antes el trabajo del chofer de colectivo era más complicado. No difícil, pero sí tenía sus rutinas: había que recibir el dinero (billete, generalmente), cortar el boleto, dar el vuelto, abrir y cerrar la puerta manualmente, mientras iba arrancando y mirando el tránsito por el espejo retrovisor. Hoy, con la aparición de la tecnología, ese trabajo se ha visto simplicado notoriamente. "Es cierto eso. Ahora es mucho más fácil. Antes era complicado, sin despreciar el trabajo actual, por supuesto. Además, la ciudad ahora está más grande y hay más tránsito que antes. Yo manejé en los urbanos hasta 2007/2008 en El Halcón y al principio eran colectivos con dirección mecánica, con freno hidráulico que son inferiores a los de aire, la puerta a manija. Y hoy, con la tarjeta SUBE, todo es más fácil porque no hay que cortar boleto ni dar el vuelto. Al principio eran micros con una sola puerta y la gente subía y bajaba por allí, y después vinieron los de dos puertas (la segunda puerta, para descender, que estaba atrás) y la gente se fue acostumbrando a eso. Eso mejoró porque la gente baja más rápido. Mi hermano Germán anda en el urbano y me cuenta que con la SUBE todo es más fácil. El también cortó boletos, como yo, ya que tiene 25 años como chofer", continuó contando.

Es decir, hace ya 25 años que tiene sus colectivos, su empresa. Pero hace 34 que comenzó a manejar un micro urbano. Y 43 que estiraba las piernas todo lo que podía para que con la punta de los pies tocar el acelerador, el freno o el embrague, para aprender a manejar. Pero la dinastía Da Silva, por su lado del árbol genealógico, se va a terminar con él: no tiene hijos varones que continúan su camino, ya que fruto de su matrimonio con Laura Analía Nasello (50) llegaron dos hijas, María Laura (21) y Milena (24). "Milena se recibió hace un año y medio de licenciada en marketing y publicidad y está trabajando en Buenos Aires y María Laura aún está estudiando y le quedó poco más de un año para recibirse de psicóloga. Así que se va a cortar, conmigo, la dinastía del colectivo" terminó diciendo Marcelo Da Silva.