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Organizarse

Estas son algunas reglas básicas para comenzar a organizarse.

-Aprender a decir no a aquellas actividades o tareas que no sean prioritarias para uno mismo.

-Destinar momentos del día a descansar.

-Delegar.

Voluntariado: existen estudios científicos que demuestran que esta actividad resulta muy beneficiosa por los sentimientos de utilidad y bienestar espiritual que brinda.

Entrenamiento intelectual: como cualquier otro músculo, si el cerebro no se entrena, se atrofia. Llevar una vida intelectualmente activa evita el deterioro cognitivo. Por eso, corren con ventaja quienes tienen educación formal, son bilingües, estudian idiomas o tocan algún instrumento. Pero la salud cerebral no tiene que ver exclusivamente con la cantidad de años de estudio. Una persona puede tener solo el nivel escolar primario, pero si es amante de la lectura o tiene un negocio o un empleo en el que se la pasó haciendo cuentas, su cerebro estará atento y entrenado. También se sabe que hacer crucigramas, rompecabezas o sudokus; bailar, participar de grupos de lectura y discusión; los juegos de mesa, el bridge, el ajedrez o usar la computadora también sirven para entrenar el cerebro siempre y cuando no se conviertan en rutina porque lo que realmente protege y mejora las funciones cerebrales es todo lo que represente un reto que implique un esfuerzo posible, lo que obligue a salir de lo que se denomina "la zona de confort". El uso de las redes sociales como Facebook o Instagram resulta estimulante porque además de ser un nuevo medio de comunicación permite el intercambio generacional y el contacto con los afectos.

Alimentación: todo lo que es malo para el corazón es malo para el cerebro. Habrá que evitar la sal, las grasas, controlar la presión arterial y realizar chequeos periódicos.

Manejo del estrés: el objetivo es aumentar los estímulos positivos y eliminar los negativos. Detectar pensamientos denominados rumiativos, esos que se repiten pero no llevan a la solución de un problema sino que consumen energía y tiempo. Para eliminar las tensiones es recomendable recurrir a la meditación, relajación y respiración. También existen métodos más novedosos como Mindfullnes que a través de una combinación de ejercicios busca poner la atención plena en el aquí y ahora. La idea es no concentrarse en el pasado que tiende a generar melancolía ni en el futuro que produce ansiedad y conectarse solo con el momento presente.

El desarrollo de todos estos factores puede ayudar a construir una "reserva cognitiva" que será de gran ayuda en los años avanzados de la vida para resistir mejor ciertas enfermedades como las demencias.