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A los 70, entrenar el cerebro y tener una actitud positiva

"Hay que jubilarse del trabajo pero no de las pasiones. Ahora hay una nueva adolescencia entre los 65 y los 100 años que le hace muy bien a toda la sociedad porque permite aprovechar el capital intelectual, el talento y la sabiduría de los adultos mayores. La clave es mantener el cerebro saludable", afirma el neurocientífico Facundo Manes.

Para lograrlo, es necesario mantener una actitud positiva y una vida intelectualmente activa; evitar el aislamiento social, aprender a manejar las emociones enfrentar constantemente nuevos desafíos.

Como en cada etapa de la vida, hacer de este proceso una experiencia gratificante es solo cuestión de actitud. Para algunos, el retiro representa una desgracia y otros lo viven como la oportunidad de escribir un nuevo guión que incluye las realizaciones personales, familiares y profesionales vividas hasta el momento y también los deseos más profundos que quedan por cumplir.

Cerebros en forma

Rita Levi Montalcini fue una neuróloga italiana que murió en 2012 y vivió hasta los 103 años. A los 77 recibió el premio Nobel de Medicina. En uno de los últimos reportajes que concedió le preguntaron:

¿Cómo anda su cerebro?

- ¡Igual que a mis 20 años! Mi cerebro pronto tendrá un siglo, pero no conoce la senilidad. El cuerpo se me arruga, es inevitable, ¡pero no el cerebro! No noto diferencia en las ilusiones que tengo ni en mis capacidades. Gozamos de gran plasticidad neuronal: aunque mueran neuronas, las restantes se reorganizan para mantener las mismas funciones, ¡pero hay que estimularlas!

¿Cómo se hace?

- Mantén tu cerebro ilusionado, activo, hazlo funcionar y nunca se degenerará. La clave es tener curiosidades, empeños y pasiones.

Recomendaciones

Para quienes se contagien de Montalcini, van estas recomendaciones que pueden aplicarse desde ahora a la vida cotidiana.

El manejo de las emociones: la manera en que pensamos influye en nuestras emociones y en las conductas que generamos a partir de esos pensamientos. En las personas deprimidas o con estrés crónico hay un aumento del cortisol en el cuerpo, que es una de las hormonas que nos prepara para defendernos ante situaciones de riesgo; pero en altos niveles, esta sustancia también puede provocar la muerte de neuronas.

Vida social: es un escudo protector contra los efectos negativos del estrés, produce sensación de bienestar y satisfacción. Los adultos mayores que tienen más contactos sociales corren menos riesgo de sufrir deterioro cognitivo porque el intercambio con otros siempre es enriquecedor. Está demostrado que quienes conviven con familiares presentan mejores niveles de salud mental, física y emocional que quienes viven solos. Los expertos no dudan en afirmar que "para un cerebro no hay nada más desafiante que otros cerebros". Por eso también es importante participar de grupos de debate o de lectura, jugar en equipo, salir a bailar, aprender idiomas o a tocar un instrumento. Así se evita el aislamiento, principal enemigo del desarrollo cognitivo.

Actividad física: tiene efectos beneficiosos para la memoria, mejora la atención y es un antidepresivo natural. En este aspecto, cada uno deberá encontrar su ritmo sin esforzarse de más porque eso puede tener dos consecuencias peligrosas: lesiones físicas y sentimientos de frustración. Quienes toda la vida hicieron deporte, probablemente podrán hacerlo con una nueva intensidad. Sino, la caminata durante 30 minutos cinco días a la semana tiene efectos prodigiosos.

Ocupación del tiempo: encontrar en qué se puede ocupar el tiempo que antes se dedicaba al trabajo o al cuidado de toda una familia implica un proceso de búsqueda honesto, personal y sin presiones. Cada uno será libre de elegir entre cuidar a los nietos, viajar, participar en actividades de beneficencia, etc. Lo importante es darle un sentido al tiempo.

La era de los súper ancianos

El término superancianos (superagers en inglés) fue creado por el neurólogo Marsel Mesulam para referirse a los adultos mayores que tienen un nivel de memoria y atención similares a las de una persona de 25 años. En ellos, varias regiones parecen no estar afectadas por el paso del tiempo, pero lo llamativo es que no son las zonas dedicadas al pensamiento sino a las emociones. Durante una visita a Buenos Aires, Mesulman comentó que los superancianos suelen ser personas con años de estudio o profesionales destacados y resaltó que la característica en común es que todos son profundamente optimistas, el factor predictor más importante para la salud mental y física.