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01.02 | Información General Se dieron principalmente en personas mayores y niños

Alerta Amarilla: crecieron las consultas por los síntomas

Con temperaturas superiores a los 30 grados, sensaciones térmicas que sobrepasaron los 40 grados y una altísima humedad, el lunes y martes Olavarría tuvo su alerta amarilla. ¿Las consecuencias? Presión baja, mareos y vómitos. Las personas mayores y los niños fueron los más afectados, aunque no se registraron casos de golpe de calor.

Olavarría tuvo su alerta amarilla a comienzos de esta semana. El lunes y martes, la temperatura en nuestra ciudad superó los 30° y la sensación térmica trepó hasta los 41 grados . A eso se sumó la alta humedad que se ubicó en los 59 grados.

Aunque en nuestra ciudad no se registraron casos de golpe de calor extremos, sí hubo personas afectadas debido al clima. Los casos que registraron servicios de emergencia médica se vincularon con presión baja, mareos y vómitos producto de las altas temperaturas. Los más afectados fueron las personas mayores y los niños.

Lucas Mozotegui, encargado del Servicio de Emergencias Médicas (SEM), contó a EL POPULAR que entre lunes y martes tuvieron ocho atenciones realizadas debido al calor que se registró en la ciudad. Todas fueron personas mayores, pero no se registraron casos de gravedad. Los síntomas se relacionaron con "vómitos, hipotensión, mareos y falta de aire".

En estos casos, la recomendación es "quedarse tranquilos en reposo y tomar líquido, sobre todo mucha agua. En caso de vómitos producto del calor, tiene que ver con algo viral por lo que se va solo. Se recomienda en estos casos cuidarse en las comidas e ingerir bastante líquido".

El servicio de Pediatría del Hospital Municipal tampoco registró casos graves por golpes de calor. "Pudo haber atenciones a chicos con algunos síntomas compatibles con un golpe de calor, pero ninguno tan intenso como para internar", apuntó el Dr. Gastón Seambelar ante la consulta de EL POPULAR.

Los síntomas más comunes ante un golpe de calor que afecta a un niño es el aumento de la temperatura corporal, fiebre, pérdida de líquido y electrolitos. "Lo importante es la pérdida de sodio del organismo que produce baja presión, vómitos y náuseas. Son síntomas bastante parecidos a una gastroenteritis, pero sin manifestación de diarrea".
Para recuperarse, "hay que tomar mucho líquido e ingerir alimentos con sal para devolver al organismo el sodio necesario que se pierde por la transpiración".

Más conciencia

En cuanto a la ola de calor amarilla se informó que "pueden ser peligrosas, especialmente para los grupos de riesgo (bebes y niños pequeños, personas mayores de 65 años o aquellas con enfermedades crónicas, renales, cardíacas, respiratorias, hipertensión, diabetes y obesidad).

Consejos y síntomas

El calor intenso y sostenido durante varios días puede acarrear la pérdida de agua y sales esenciales para el organismo. El agotamiento ocurre más frecuentemente en escenarios de humedad, lo que dificulta la pérdida de temperatura por sudor.

Si bien afecta a personas de cualquier edad, especialmente los niños y los ancianos son los que menos compensan la pérdida de líquido por la transpiración y la orina. Por eso, los grupos de riesgo más vulnerables son los menores de un año y, en el otro extremo, los mayores, especialmente aquellas personas que tengan enfermedades crónicas que puedan predisponer a este problema, como insuficiencia renal y cardíaca, pacientes que se realizan diálisis, ancianos que están internados en geriátricos.

Las señales del golpe de calor varían de una persona a otra, pero suelen incluir una temperatura corporal extremadamente elevada -por encima de 39.5°C-, dolores de cabeza, náuseas, mareos y piel enrojecida, caliente y seca (sin sudor). Además, el pulso y la respiración suelen ser más débiles.

Ante una situación de emergencia se sugiere intentar bajar la temperatura corporal de la persona afectada con hielo o un baño de inmersión en agua muy fría. Sin embargo, es importante no demorar la consulta médica:

En cuando a los niños, se aconseja no esperar que pidan agua. Ofrecer continuamente líquidos, especialmente jugos naturales. En el caso de lactantes ofrecer el pecho de manera más frecuente. Vestirlos con ropa holgada, liviana, de algodón y colores claros o incluso desvestirlos. Bañarlos y mojarles el cuerpo con frecuencia. Proponer juegos tranquilos evitando que se agiten. Evitar que se expongan al sol especialmente en el horario del mediodía. En caso contrario se debe utilizar ropa adecuada (sombreros, ropa de manga larga) y protectores solares adecuados. Mantenerlos en lugares ventilados o bien con aire acondicionado (ya sea en casa o lugares públicos) cuando la temperatura ambiente es muy elevada. No permanecer con los menores dentro de un vehículo estacionado y cerrado.