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03.02 | Columnistas 

"En cada marcha dejamos un poquito de nosotras por las que ya no están"

En el año en que se cumple una década desde el femicidio de Magalí Giangreco, son las pibas de su misma edad las que toman la calle desde el feminismo. Con marchas organizadas y protagonizadas por ellas mismas. Tres de sus activistas hablan, analizan, reflexionan y se muestran convencidas de que es un camino sin vuelta atrás. 

Claudia Rafael

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En apenas escasos días, se cumplirán diez años desde la desaparición de Magalí Giangreco. Un manojo de días después se hallaría su cuerpo en una estación de servicio abandonada, usual dormidero de siesta para uno que otro patrullero. Eran tiempos en que aún no se había acuñado masivamente la definición de femicidio (asesinato de una mujer por su condición de mujer) y menos aún la de feminicidio (concepto en el que se incorpora la perspectiva política y el rol del Estado). Días en los que se tendía con mayor énfasis y sin grieta alguna en el análisis a indagar sobre los comportamientos de una adolescente que desaparecía. "Cuando se canse de joder por ahí, ya va a volver", le habían dicho a Graciela Alderete los policías de la Segunda cuando quiso denunciar la desaparición de Mara Navarro, travesti asesinada a sus 17 años (los mismos de Magalí) en 2004.

Hoy las pibas de 16, 17, 18 años se asumen desde otro lugar. Y son protagonistas de una transformación que están buscando gestar desde la calle. Como escribía María Elena Walsh en los primeros versos de Asunción de la poesía: "yo me nazco, yo misma me levanto, organizo mi forma y determino mi cantidad, mi número divino, mi régimen de paz, mi azar de llanto". Como respondió para esta nota María Eugenia Iturralde, integrante del Frente Ni una Menos Olavarría, "me parece importante ver cómo pibas de la edad de Magalí hoy se dicen feministas, hacen pañuelos, cuestionan el amor romántico, repudian los abusos".

La nota completa en la edición impresa de diario EL POPULAR