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07.02 Juegos para chicos en verano

El desafío de entretener sin reglas fijas

Las variantes pueden ser varias: disfraces, la clásica pelota, la casita, juegos de mesa para evitar la pileta y todo lo que sea acuático. El mundo infantil es tan amplio como la imaginación lo permita. Y los chicos saben con certeza una cosa: jugar.

Qué mejor que tener tiempo libre para poder jugar. De todas formas, a veces el tiempo libre puede jugar en contra y la cosa se complica. Sin horarios desde hace ya un tiempo y sin compañeritos cerca para invitar, las tardes o mañana pueden resultar muy largas y hasta aburridas para los chicos.

Por eso, en verano -tiempo en el cual los papás siguen con sus actividades más allá del tiempo de vacaciones que pueda tener cada uno- es importante también tener a mano varias posibilidades para entretener a los más pequeños de la casa.

- Si aún quedan restos de los chiches que han dejado Papa Noel y los Reyes Magos, es un buena opción recuperarlos o retomar esos juguetes. Incluso una buena estrategia cuando se reciben muchos regalos es guardar algunos para estas ocasiones en que nada entretiene. Se sabe que cualquier juguete nuevo es un gran desafío para los chicos: no importa tamaño ni diseño.

- Pero cuando no hay chiches nuevos, entonces que haya imaginación. Los disfraces son una posibilidad. Si bien hay varios que es necesario comprar, muchas veces es posible armar disfraces nuevos con ropa vieja o restos de algunos que hayan quedado en la casa.

- Dibujar y pintar siempre es buena opción. Seguramente en casa podremos encontrar lápices, fibras o incluso alguna pizarra que nos permita ir creando dibujos y números con los más chicos.

- Los cuentos son una alternativa siempre vigente. Si bien requiere de tiempo de los padres o un adulto, permite que esos minutos compartidos valgan la pena. También es probable que un adulto da las pistas clave: objetos, personajes, lugares... Los niños deben crear una historia organizada que contenga todos los elementos que les han dado. Una forma estupenda de enseñarle a inventar un cuento, a partir de 4 años.

- El "Veo veo" siempre es bueno. Uno formula la frase mientras piensa en algo que está viendo constantemente durante el trayecto: "Veo, veo". Otro pregunta: "¿por qué letrita empieza?". El primero contesta y los demás deben adivinar en qué está pensando. A partir de 5 años.

- "La casa de San Juan" es un clásico. Alguien robó pan en la casa de San Juan y como nadie sabe quién, todos van acusándose unos a otros mientras cantan:

Todos: "Félix robó pan en la casa de San Juan".

Félix: " ¿Quién yo?".

Todos: "Sí, tú".

Félix: "Yo no fui".

Todos: "¿Entonces quién?".

Félix: "Marta".

Todos: "Marta robó pan en la casa de San Juan...".

Este juego es especialmente divertido en el colectivo debido al número de participantes. A partir de 5 años.

- "El código de sonidos". Consiste en contar una misma historia por turnos. El primero que cuenta sustituye una palabra por un sonido. El siguiente debe contar la historia con ese sonido cada vez que aparezca la palabra a la que sustituye y añadir otro sonido en lugar de otra de las palabras. Y así hasta que la historia sea un conjunto de sonidos que sólo los "peques" pueden descifrar. A partir de 7 años.

- "La frase más larga". Uno dice una palabra. El siguiente repite esa palabra y añade otra. El tercero repite las anteriores y añade otra más. Y así hasta que se forme una frase con elementos del paisaje. Hay que ser rápido en añadir palabras y así, cada frase que surja será de lo más disparatada. A partir de 8 años.

- Palabras encadenadas. Uno dice una palabra para que el siguiente diga otra que empiece por la última sílaba de la anterior. Si al siguiente no se le ocurre ninguna, queda eliminado. El juego se acaba cuando sólo queda un niño sin eliminar. A partir de 6 años.

- Juegos de cartas. Las cartas españolas u otras pueden servir para pasar largas horas jugando. El Uno es un divertido y original juego que permite cambiar el sentido de la ronda de los participantes, agregarle más cartas al de al lado o saltear a alguien. Dinámico y ágil, permitirá que en entretenimiento esté asegurado.

- Las manualidades nunca fallan: pintar, dibujar, usar masa, incluso hasta cocinar. Pintarse las manos y dejarlas estampadas sobre algún diario o papel en blanco también suele divertir mucho a los más pequeños, que suelen quedar unos minutos concentrados en esa tarea.

- Por supuesto en esta época del año no debe faltar nunca un juego inflable para la pileta. Los delfines, camas inflables, silloncitos o las pelotas ayudan a que en la pileta también haya diversión. No hace falta contar con una pileta muy amplia. En las de lona también es posible jugar a hacer olas, remolinos, pasarse la pelota mano a mano o como si fuera un voley. A esto se suman la amplia variedad de juegos inflables que sirven para colocar en el jardín, fuera de la pileta, pero que con agua suelen ser muy divertidos para los más chiquitos.