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17.02 | Información General 

Las tarifas de luz de la provincia, entre las más caras del país

Las tarifas eléctricas del interior bonaerense se ubican entre las más caras del país y ya alcanzan los $ 1.500 en promedio, sin contar la carga impositiva. 

Las tarifas eléctricas del interior bonaerense se ubican entre las más caras del país y ya alcanzan los $ 1.500 en promedio, sin contar la carga impositiva.

Así lo señala un informe de la Fundación para el Desarrollo Eléctrico (Fundelec), que muestra que las tres prestadoras del interior provincial (Edes, Eden y Edea) se encuentran entre las seis compañías con tarifas más altas del país, teniendo en cuenta un consumo promedio de 300 kWh por mes, y sin considerar la carga impositiva, muy diferente según cada provincia.

En tanto, Edelap, la compañía que presta servicio en La Plata y alrededores, ocupa el 9° lugar del ranking, mientras que Edesur y Edenor, cuya área concesión fue recientemente transferida a los gobiernos porteño y bonaerense, están entre las que poseen tarifas más baratas.

Según el informe, la prestadora con la tarifa más cara del país es la cordobesa EPEC, donde el kWh cuesta $ 5,02. Teniendo en cuenta un consumo promedio de 300 kWh por mes y un cargo fijo de $ 73,61, una factura exenta de impuestos costaría $ 1.581,70.

En segundo lugar aparece Edes, la distribuidora que brinda servicio a 192 mil usuarios en el sur de la provincia de Buenos Aires. Con un costo por kWh de $ 4,47 y sumado el cargo fijo, la "boleta testigo" utilizada por Fundelec para desarrollar el informe asciende a $ 1.579,88, apenas por debajo de la distribuidora cordobesa, ya que registra un mayor cargo fijo.

El "podio" de las más caras es completado por Eden, con presencia en 36 distritos del norte y centro de la provincia, donde abastece a más de 360 mil usuarios. El valor del kWh autorizado a esta empresa es de $ 4,34, por lo que la factura asciende a $ 1.514,25 por 200 kWh, sin contar con los impuestos.

En tanto, debajo de EPE Santa Fe ($ 1.505,31) y Enersa de Entre Ríos ($ 1.441,49), aparece en 6° lugar Edea, que tiene la concesión de 17 localidades de la costa atlántica, y llega a asistir a más de 3 millones de personas durante la temporada de verano. Para esta empresa, el costo del kWh fijado por el Gobierno es de $ 3,93, sumando una boleta de $ 1.350,21.

Por su parte, Edelap aparece 9° en el ranking de Fundelec (debajo de prestadoras de Tierra del Fuego y Catamarca), con una factura de $ 1.140,67, y un valor del kWh de $ 3.

Finalmente, Edenor y Edesur, que prestan servicio en Capital Federal y el Gran Buenos Aires y cuya concesión pasó a ser controlada por los gobiernos porteño y bonaerense, aparecen en el puesto 16° y 17° respectivamente, con facturas de que rondan los $ 850 para un consumo de 300 kWh. Así, estas tarifas se ubican entre las más baratas del país, solo superadas por un puñado de prestadoras del interior.

Diferencias

El informe advierte que uno de los principales factores de dispersión de las boletas es la carga impositiva, que varía según cada distrito en base a la decisión de las provincias y los municipios. Es por ello que para la comparación se resolvió no incluirlos, de modo de mostrar una radiografía más precisa del costo de la energía.

Otro factor importante que incide sobre las diferencias tarifarias, incluso dentro de la provincia de Buenos Aires, tiene que ver con "la cantidad de clientes, la concentración demográfica de la población y los kilómetros de líneas que necesita para entregar el servicio".

"No es lo mismo contar con mil usuarios en diez manzanas, que tener diez usuarios por manzana. En el primer caso, la empresa podrá amortizar mejor sus inversiones y en el segundo, deberá mantener una infraestructura determinada que permanecerá ociosa por falta de clientes", destaca Fundelec. En este último caso, el costo de la energía resultará más caro.

Un ejemplo de ello es la costa atlántica, que debe mantener una gran infraestructura para recibir el caudal vacacional del verano pero, luego, durante el resto del año, la red queda con un uso mínimo. Lo mismo ocurre en muchas localidades del interior, donde por la dispersión poblacional la inversión necesaria para abastecer a cada usuario individual resulta más costosa.

Es por ello que, pese a que el precio mayorista de la energía fijado por el Gobierno nacional es similar para todas las prestadoras, buena parte de la diferencia se encuentra en el Valor Agregado de Distribución (VAD) fijado por las provincias en función del costo de transporte y distribución que deben afrontar las empresas.

Para situaciones extremas, no obstante, en la provincia de Buenos Aires se paga un impuesto del 5%, que funciona como una suerte de "subsidio" entre usuarios para corregir estos desequilibrios y que las poblaciones más aisladas no paguen de más.

Pese a este panorama, Fundelec destaca que "a partir de los incrementos de los últimos años, las tarifas eléctricas del país muestran mucha menor dispersión, cuando lo abonado en la Capital del país era hasta seis veces menos que lo que cobraba la de mayor costo. Hoy se ubica entre las más baratas (ya no son las más económicas) aunque la diferencia con la que ostenta la tarifa más alta es solo de un 50%".

Otra suba bonaerense

El estudio de Fundelec no incluye el incremento tarifario autorizado esta semana por el Gobierno bonaerense, por el cual las empresas y cooperativas podrán aplicar un cargo extra sobre las boletas para cubrir un desfasaje en el costo de distribución, generado a partir del desdoblamiento de un aumento que el Ejecutivo había establecido a partir de septiembre del año pasado.

Con este ajuste extra, que podría extenderse hasta fines de año, un hogar con un consumo medio pagaría entre $ 150 y $ 200 más.