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24.02 | Información General FINDE

El arte de dibujar sonrisas

Diego Sequeira, mediante las caricaturas, convierte en dibujo las expresiones y características sobresalientes de las personas. Es un amante del humor gráfico y sus retratos se encuentran en toda la ciudad.

Cada rostro es un mundo con sus particularidades y detalles irrepetibles. Algunas caras delatan la vivencia de momentos felices o de fuertes retos con la realidad. Y, por suerte, hay quienes tienen la capacidad de ver más allá de lo que miran los ojos del común y reparan en minuciosidades para representar esa vida en otra que queda plasmada en papel. Personas, o mejor dicho artistas, como Diego Sequeira logran imprimir con sus manos una versión diferente de uno mismo, el "otro yo" que se convierte en caricatura.

"Me parece que traerte tu propia caricatura era lo exacto", dice Diego Sequeira al conductor de Grita el Arte, Lucas Borzi antes de comenzar la entrevista en 98 Pop, que se emite a través de EL POPULAR Medios. Es que no hay nada mejor de manos de un artista que una de sus producciones, una obra que haya realizado pensando en su destinatario y en las características que posee.

Diego empezó a dibujarlas cuando esos retratos eran incipientes. Son solicitadas por sus clientes para utilizar como carta de presentación de sus perfiles o para difundir sus trabajos de otro modo, con otra técnica.

"Lo que hago es dibujo humorístico. Es lo que más me llama la atención. Puedo hacer caricaturas más o menos trabajadas, hacer diseño tipo viñetas. Me gusta jugar con las herramientas que tenga en ese momento", explica y a ello le añade que para retratar, a su modo, a alguien debe estudiar bien sus rasgos y sus gustos o intereses para que sea lo más fiel posible.

Caricaturas incipientes


Si bien la historia de la caricatura data del siglo XVI en Europa, no fueron ilustraciones que se hicieran normalmente hasta fines de siglo XIX. En Olavarría con personajes como el Cholo Teuly la caricatura apareció de a poco y fue ganando risas de quienes veían en rostros de personas conocidas, una interpretación donde sus rasgos estaban exagerados para causar humor.

"En realidad no hay tantos porque no es un arte tan repetido", asegura Diego y además reconoce que siempre le resulta más sencillo estudiar personas y rostros para caricaturizar y no dibujar de modo "libre", "por eso me cuesta ponerme a dibujar como hobby algo que no representa a alguien. Si no tengo el incentivo de que estoy haciendo a alguien, es difícil que me ponga".

Su inquietud por retratar comenzó de chico: "mi viejo tenía lavadero de camiones y yo lo dibujaba a él lavando, tenía 10 años y me salió de modo innato". Con el tiempo se encontró con unas figuritas en chicles con ilustraciones y recuerda muy bien las de Luis Ordóñez que también fueron su base o apoyo visual para comenzar con las suyas.

"Lo ideal es llegar a un estilo que no tengas que ni firmar", reconoció. Y eso está marcado por las líneas, el dibujo y el color que utiliza cada uno.


En el proceso de trabajo, uno "se termina confundiendo porque no sabés si eso te convence o no o si hay que seguir cambiando algo. Ahí es donde empiezo a probar y cambiar ciertas cosas", explica y suma su experiencia con la tecnología que ahora le permite dibujar, pasarlo a la computadora y trabajarlo con un programa en nodos. Escanea e investiga por su propia cuenta cómo sumar "la maquinaria" a un trabajo que requiere de tanta manualidad a pesar de que cursó dos años en la Escuela de Artes Visuales.

Lo que grita

Todos los entrevistados se van de Grita el Arte contestando precisamente eso, ¿qué grita su arte? En el caso de Diego Sequeira la respuesta fue muy similar a la de otros artistas comprometidos con la felicidad: "mi arte grita libertad, paz, alegría, sentido del humor, pasarla bien y reírse de uno mismo". Al final de cuentas, el mundo cambia constantemente pero si es con risas y por medio del arte, seguro se la pasa mejor.

Taller en La Cerrito

En marzo se pondrá en marcha un Taller de Dibujo Infantil para niños y niñas de 6 a 12 años en el Espacio "La Cerrito", un nuevo centro cultural en el barrio Pueblo Nuevo. "Me gusta dibujar con chicos. Estoy yendo a escuelas a hacer clases especiales de humor gráfico y hacemos historietas chiquitas y el final queda abierto a que lo haga cada uno. Cuando terminamos la clase lo resuelvo a mi manera, siempre es gracioso", dice Diego Sequeira. En La Cerrito, "la idea es que sea un taller de dibujo mediados por los juegos", agrega.


Dibujar "desde siempre"

Diego Sequeira dibuja "desde siempre. Me acuerdo que mi primer dibujo fue de los Supercampeones, me encantaba cuando terminaba la serie. Había una postal como con sombras y los empecé a copiar porque para mí la mejor forma de aprender es copiar y después te vas soltando". Prefiere jugar porque los retratos realistas "me aburren porque son muy exactos".


En el colegio secundario dibujó una caricatura en la remera de los varones y cuando trabajó en Cerro Negro, en un ambiente muy futbolero, "estaban las típicas cargadas y una vez, después de un partido, hice un dibujo en un afiche dibujado y lo pusimos en el vestuario. Después de eso querían que siempre haga el dibujo cuando se daba un resultado Boca-River". Y está convencido de que se es artista en todos lados, aún en aquellos que no se relacionan con arte. En la actualidad trabaja con bandas como La Muñeca de Bolivia, instituciones, comercios y particulares que solicitan de su talento.