128003

12.03 | Columnistas El Encuentro de Pueblos Fumigados y de Agroecología en Bolívar

"La erosión del suelo nos obligaba a aplicar más y más agroquímicos"

A cien kilómetros de Olavarría, la salud y la producción que no responden al modelo impuesto se encontrarán para discutir sobre agroecología. Será en Bolívar el próximo fin de semana. Elbio Sarnari, productor bolivarense, habló con El Popular sobre lo complejo de los cambios en la cultura productiva. Y sobre la alimentación generada sobre la base de venenos y agroquímicos.

Silvana Melo
[email protected]


Elbio Sarnari muestra una flamante y comprometida adhesión a las luchas ambientales de estos tiempos, cuestionadoras del modelo productivo vigente y en la búsqueda de un sistema alternativo. Nació en Bolívar y allí cultiva. La tierra y la vida. El fin de semana que viene la zona rural de la ciudad de larga vecindad y familiaridad con Olavarría, será escenario del 10° Encuentro de Pueblos Fumigados y del 3° de Agroecología de la provincia de Buenos Aires.

Sarnari, que eligió producir sin agroquímicos y está en el camino de generar soja sin glifosato ni modificaciones genéticas, puso el pie en la agroecología fundamentalmente por dos razones: la salud de una población atravesada por las fumigaciones y las derivas y la erosión en un suelo que ya necesitaba cada vez más químicos para funcionar. El concepto de "campo drogadicto" que el ingeniero agrónomo Eduardo Cerdá definió a esta periodista en El Popular del 18 de noviembre de 2018.

Diez años de encuentros de Pueblos Fumigados definen una realidad que debería generar una alarma en los sectores sanitarios, productivos e institucionales del país. Sin embargo, se trata de una lucha por la transformación de un modelo de producción agropecuaria que afecta directamente la salud, que no tiene rebotes en acciones oficiales concretas. Y sí en reacciones de los sectores de poder que ven amenazada una actividad que multiplica las riquezas sin medir consecuencias: el uso de venenos para producir alimentos es un contrasentido tajante.

Por qué cambiar

"Muchos se fueron preguntando qué pasaba con el modelo de producción de alimentos y cómo impactaba en nuestro bienestar, fundamentalmente en la salud", explica Sarnari. "Nos fuimos encontrando en organizaciones pequeñas y locales y después con gente de distintas ciudades". La definición de Bolívar como la sede de este año se relaciona con que "un grupo de productores venimos trabajando en agroecología desde hace unos dos años formalmente". Y, además, Bolívar "tiene una movida a través del Colectivo Tierra Viva (organizador de las jornadas). Por eso se suponía que éramos buenos anfitriones".

Sarnari enumera "una diversidad de experiencias en agroecología. Hay gente que la hace sin saberlo, al menos a partir del criterio de no usar agrotóxicos. Fue una resistencia al modelo tradicional". Pero fundamentalmente, se trata de la experiencia de "La Primavera", la más relevante en cuanto a superficie. "Estamos hablando de un establecimiento donde su actividad principal no es lo agropecuario, pero para esta actividad cuenta con unas 5.000 hectáreas". El productor sostiene que "La Primavera demuestra que se puede hacer agroecología de forma extensiva". Justamente ése es uno de los debates a zanjar entre el modelo tradicional y la agroecología, cuyos detractores aseguran que es un sistema para pequeñas extensiones.

"La primavera demuestra que no, aunque está en transición, en un proceso de eliminación de los agrotóxicos lentamente. Hoy se encuentra en el tercero o cuarto año del proceso y la disminución de plaguicidas e insecticidas es notable". El resto de las producciones tiene "una diversidad de situaciones. Algunos campos decidimos eliminar el uso de químicos y otros no tanto. Algunos el uso de químicos y de organismos genéticamente modificados, otros sólo de químicos. Cada uno ve hasta dónde le da para transformarse", explica Sarnari.

Fruta y verdura envenenadas

A través de los amparos presentados por la ONG Naturaleza de Derechos, el Senasa se vio en la obligación de analizar frutas y verduras para detectar la presencia de agrotóxicos. Desde 2011 hasta hoy, la presencia de los químicos ha ido en franco aumento. La causa es obvia: desde 1997 el aumento del uso de agrotóxicos supera más del 250 % (de 120 millones litros kilos a más de 400 millones litros kilos actuales aproximadamente, por año) en la Argentina, dice Naturaleza de Derechos en "El Plato Fumigado". Informe que desnuda brutalmente la cantidad de venenos que se consume en la mesa diaria, en caso de que los comensales tengan acceso a artículos suntuarios como la fruta y la verdura.

Los resultados arrojan 34 químicos en cada frutilla y 30 en cada naranja. Ambas son las reinas entre los fumigados, y varios de sus invasores están prohibidos o en el país o en el exterior. Les siguen la acelga y el apio con 28, el limón con 27, la espinaca y el durazno con 26, la manzana con 25, la pera con 24, la ensalada de lechuga y tomate con 23 y 21 respectivamente. Y etcéteras.

La mitad de los venenos utilizados son cancerígenos y disruptores endocrinos.

Razones

En este marco, numerosos productores van decidiendo una transformación en su manera de producir, que no aparece en los grandes medios ni rebota en las instituciones. Pero se va sembrando un futuro diferente. ¿Cuáles son las razones por las que se decide el camino de la transformación?

Para Sarnari son múltiples: "cada uno de nosotros empieza a preguntarse por lo que le pasa al suelo, por la salud, por la diversidad del ambiente. Y crecemos desde esa variedad de orígenes. En el caso mío venía más por la inquietud de lo que pasaba con el suelo: veníamos con problemas de erosión y no teníamos otra alternativa que aplicar cada vez más agroquímicos. Yo vengo de la agricultura química, estoy en esto hace dos años y medio, nada más". En este sentido, "me encanta poder transformarme y poder decirle a un vecino, o a alguien de otro lugar del mundo, que se puede hacer agroecología extensiva".

El modo de producción sin agroquímicos es atacado también por ser, supuestamente, no redituable. "La gente de La Primavera dice esto: nosotros no estamos más pendientes del vencimiento de las tarjetas de crédito que iban todas a pagar insumos y semillas. Nosotros estamos saliendo de ese esquema", se entusiasma Sarnari. "A nosotros nos pasa más o menos lo mismo en explotaciones más chicas".

A poco más de cien kilómetros de la Olavarría que usó glifosato para cortar el pasto en el parque más bello de la ciudad, Bolívar se asume como un pueblo fumigado. "¿Qué indicador puede tener una persona común para saber si su pueblo está fumigado? Ver los árboles con las hojas estropeadas por los agroquímicos en lugares donde no se aplica sino que vienen por deriva. Eso es un pueblo fumigado. Pero también si abrís la heladera de cualquier casa, ves que la fumigación viene por la superindustrialización del alimento. Todos los pueblos de la pampa húmeda están fumigados", asegura Sarnari.

Sin embargo el productor aclara que el crecimiento de la agroecología no implica la amplitud de la conciencia. "Es un camino que tenemos que andar. Hay preocupación por casos resonantes de médicos que jugaron fuerte y dijeron `este niño que falleció por tal enfermedad es como consecuencia del uso de agroquímicos´ y sensibiliza a la ciudad". No hay estadísticas oficiales, dice Sarnari, y cita "un caso en el Garrahan donde los médicos dijeron que la enfermedad de un niño tenía ese origen. Ha habido también en la zona casos de malformaciones que la OMS inscribe como consecuencias de los agroquímicos".

Elbio Sarnari y su familia cultivan maíz, soja, trigo, avena, ganadería vacuna y "cerdos por tradición". Son "400 hectáreas mixtas entre ganadería y agricultura". El sábado 16 y el domingo 17, en el Parque Municipal Las Acollaradas, de Bolívar, Sarnari y el resto de los productores agroecológicos y diversos sectores de la salud y la producción se juntarán para discutir un futuro diferente, con alimentos producidos sin venenos.




¿Y la soja?


-¿Se puede cultivar soja sin glifosato?

-Se puede cultivar soja sin glifosato: La Primavera viene teniendo rindes por encima del sistema tradicional, una cosa hermosa... y está en transición. La soja nuestra va a rendir lo mismo que la tradicional pero sin agrotóxicos. Sin embargo, es una soja genéticamente modificada. Tenemos una idea de que el año que viene podamos conseguir grupalmente una semilla que sea no genéticamente modificada. Porque el 95% del mercado de semillas en la Argentina está concentrada en una gran empresa del agronegocio. Y a eso la sociedad debería verlo y no lo ve. Los Grobo Agropecuaria concentra el 95% de la producción de soja no modificada en la Argentina. Nosotros queremos acceder a eso y demostrar que no estamos locos ni nos vamos a fundir como pensaban hace unos años. Demostrar que un cultivo tan diseminado como la soja se puede hacer sin agrotóxicos.