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14.04 | Columnistas 

La memoria de la hiperinflación de 1989: un trauma que también es olavarriense

Una decena de olavarrienses recuerda la herida de 1989, cuando la hiperinflación del 3079% anual se llevó bienes, esperanzas y vidas. En Olavarría no hubo violencia pero sí mucho dolor. Juan Manuel García Blanco, el único intendente peronista de la nueva democracia, soportó una gestión atravesada por esa herida. Lo recuerda y lo cuenta en esta nota. 

Silvana Melo

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Treinta años atrás abril era un otoño desconcertante. Que dejaría después una rémora genética, de generación en generación: la memoria inflacionaria. Una suerte de trauma argentino que vive el 50% interanual de Cambiemos como un drama que puede volverse tragedia. Pero en julio de 1989 la inflación en la Argentina fue del 190%. En sólo un mes. En el año, llegó al 3.079%. Raúl Alfonsín bajaba los brazos en su lucha quijotesca contra poderes invencibles. Saqueos, muerte y desesperanza generaron la segunda ola migratoria de fin de siglo. La primera, bajo la forma del exilio, durante la dictadura. La tercera sería en los albores del nuevo milenio, durante el derrumbe de 2001. Olavarría no vivió violencia pero esos días quedaron como un sello feroz en la memoria. Así lo recuerdan algunos olavarrienses consultados: una lucha básica por la comida. Y así lo lleva en el alma Juan Manuel García Blanco, el intendente desde 1987 a 1991. El que protagonizó el único suspiro peronista desde el regreso a la democracia. Y soportó una gestión atravesada por el desastre económico y las internas partidarias.

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