18.04.2019 

Infaltable y dulcísimo

El Huevo de Pascua es uno de los elementos gastronómicos pascuales más universales.

Se trata de una confitura realizada en chocolate, en general con forma de huevo aunque también puede tener forma de conejo. Los más grandes contienen "sorpresas" en su interior que van desde confites azucarados, pequeñas figurillas de plástico o más chocolates y vales para cambiar por otros productos. El advenimiento de centenares de Huevos de Pascuas de coloridos envoltorios en los escaparates de los negocios, es para los niños, el anticipo de una semana de vacaciones, dulces y paseos.

Lo de los huevitos de pascua es una tradición germánica, de Europa del norte. Posiblemente de la época medieval, pero no se tiene precisión. Y se supone que podría deberse a que durante mucho tiempo estuvo prohibido comer en Cuaresma, no sólo carne sino también huevos. Por eso, el día de Pascua, la gente corría a bendecir grandes cantidades de ellos, para comerlos en familia y distribuirlos como regalo, a vecinos y amigos. Durante la Edad Media, en Semana Santa, era común que los censos feudales se pagaran con huevos. Y se estipulaba que el día de pago fuese el domingo de Pascua.

Esa práctica se extendió en la sociedad y ahora se usa con fines comerciales. Dulcísimos, por cierto.