23.08.2019 

Media masa y queso abundante según la típica versión argentina

Los napolitanos son en la actualidad los que se arrogan la dudosa propiedad de la receta original de la pizza, y su consecuente beneficio económico.

Como aporte de verosimilitud a favor de los habitantes de Nápoles, en 1830 inauguró allí la primera pizzería con mesas llamada Port DAlba. En el lugar todavía existente se sirve tal como es concebida por la Asociación de la Verdadera Pizza Napolitana. Se trata de una versión a la piedra con bordes tostados que evocan la explosión del Vesubio, los ingredientes colocados desde el centro hacia los alrededores representando a los barrios napolitanos y siempre dejando unos tres centímetros de masa limpia.

Por estas tierras, los argentinos preferimos una pizza que dista años luz de la receta original de un plato que se sabe mileranario: media masa y abundancia de queso, hasta los bordes, para que se dore y se gratine. El advenimiento y la instalación definitiva de la pizza en nuestro país se relacionan con la llegada de la inmigración. Cuenta la historia que en 1893 el genovés Agustín Banchero abrió una panadería donde vendía pizza hasta que casi cuarenta años después, en 1932, inauguró una de las primeras pizzerías de la ciudad en la Boca. El consumo de pizza y fainá se consolidará en esta época debido a que los genoveses ya vendían la masa de harina de garbanzos en tachos tipo fuente en los alrededores de la cancha. De aquí también surgirá la costumbre de comer de a porciones y de parado.

A esta altura, la preparación de la pizza también se modifica -y facilita- debido a la incorporación de harinas más puras y a la aparición de levaduras comerciales que reemplazan el uso de la tradicional masamadre para el levado de la masa.

Los años treinta trajeron en la capital argentina el esplendor de la calle Corrientes, repleta de teatros y restaurantes, donde, se conjugan todas las variables para que la pizza entre en su época de oro con la apertura de locales notables que todavía hoy continúan haciendo historia como Güerrín, Las Cuartetas, El Cuartito y Angelín, entre otras.

Con champagne

"Pizza con champagne" es una definición de gustos gastronómicos, estilos políticos, tendencias culturales que definía en un plato y una bebida, la era privatizadora de los noventa, a manos del menemismo, en nuestro país.

La idea de que ese mix entre comida barata y bebida exclusiva decía algo más de la Argentina que una mera alianza fue la que llevó a que la pizza con champagne se convirtiera, incluso, en el título del libro de Sylvina Walger sobre la cultura surgida del gobierno de Carlos Menem, con la frivolidad como condición excluyente.

La pizza con champagne combinaba la muzarella de las pizzerías porteñas con el champagne de los nuevos ricos con gustos populares y debilidad por el derroche.