27.10.2019 | Política 

Elección bonaerense: Una disputa a todo o nada entre Kicillof y Vidal

En la provincia no se prevé la posibilidad de un balotaje: todo se define hoy, aunque sea por un solo voto de diferencia.

Luego del sorpresivo resultado de las PASO, Axel Kicillof y María Eugenia Vidal protagonizan este domingo una pelea de fondo para determinar quién gobierna la provincia de Buenos Aires los próximos cuatro años, que tiene un condimento especial porque cada uno de ellos representa una opción posible de continuidad a mediano plazo de cada uno de los conglomerados políticos principales de la Argentina de hoy.

Uno de las particularidades más importantes de la elección en la provincia es que, a diferencia de lo que ocurre en Nación, no prevé la posibilidad de un balotaje: todo se define hoy, aunque sea por un solo voto de diferencia. De ahí el favoritismo con el llega Kicillof, que obtuvo 18 puntos de ventaja en 11 de agosto. Y también de ahí el pedido de Vidal para que todos vayan a votar.

Todo hace prever que esos dos candidatos, que en la previa sumaron casi el 88% de los votos, vuelvan a polarizar las voluntades. Y ese es otro condimento a un duelo entre dos dirigentes que supieron protagonizar fenómenos políticos inesperados: la gobernadora cuando se impuso en 2015 a Aníbal Fernández; el Exministro porque, más allá del resultado de hoy, ya cosechó un respaldo que pocos creían posible.

Kicillof se transformó en candidato a partir de un respaldo clave: el de Cristina Fernández, que lo impuso a los resquemores iniciales de buena parte del peronismo territorial del distrito. Por eso, aunque formalmente no pertenezca a La Cámpora,  su eventual triunfo promete transformar a la Provincia en un territorio político clave para el sector que hoy puede considerarse la izquierda del peronismo.

Vidal inició su carrera por la reelección con una decisión determinante: no separa la elección de la provincia de la nacional, un gesto de lealtad a Mauricio Macri que muchos en su entorno le pedían no realizar. En el cierre de su campaña, fue notorio que está pensando en un nuevo tiempo político para ella, más allá de lo que decidan hoy los votantes.

El tercer competidor, Eduardo "Bali" Bucca, de Compromiso Federal, un médico también joven -más que Vidal y Kicillof- que ya fue intendente y diputado, sabe que el triunfo es utópico para él en este turno. Su objetivo es de todos modos importante: busca hacer llegar su mensaje al mayor número posible de ciudadanos, para sentar las bases de un perfil político que podría beneficiarse de un tiempo menos maniqueo.

Christian Castillo, un sociólogo que fue legislador provincial, vuelve a representar a la izquierda más dura, de inspiración marxista, alejada de los compromisos mínimos mutuos que definen el sistema político que componen el resto de las fuerzas. De Gustavo Álvarez, el candidato del ultraderechista frente NOS, queda poco por decir más allá de que protagonizó un bleff inédito: en la semana previa a  elección pidió no ser votado y que sus electores apoyen a Vidal, con el objetivo de que no gane Kicillof. (DIB)