10.11.2019 

"Nunca me imaginé que iba a ser una bailarina famosa y que iba a recorrer los mejores escenarios del mundo"

Eleonora Cassano mano a mano con El Popular y Canal Local en la sala de marketing del Club Atlético Estudiantes. Allí recibió un presente de parte de los dirigentes albinegros Juan Mondragón y Andrés Clar.

Eleonora Cassano. Poco más de un metro sesenta, ojos celestes que encandilan, rubia, chiquita y flexible en todos sus movimientos, simple para enseñar todo lo que sabe, sus movimientos son tan armoniosos y suaves que reflejan los años de haber bailado en los mejores escenarios del mundo. Y simpática. Sin problemas para hablar de lo que sea, en una charla con EL POPULAR y con Canal Local, ayer por la tarde en la sala de marketing del Club Atlético Estudiantes, que está pegada al mini gimnasio, donde recibió un presente de parte de los dirigentes albinegros Juan Mondragón y Andrés Clar.

¿Qué significa para vos estar en una ciudad del interior como Olavarría?

Es lo que estoy haciendo, sinceramente, en estos últimos años. Dedicando los fines de semana para dar master class por todo el país, ya sea ciudades grandes, teatros importantes o lugares chiquitos, o como esta situación que es especial y distinta como es un campamento de danza. Es raro. Me costó adaptarme a la idea, pero me parece una idea maravillosa, sobre todo que sea un emprendimiento de gente muy joven, porque los que lo organizan son dos personas muy jóvenes y eso tiene más mérito. Este año han cambiado el lugar y este espacio me parece increíble para este Dance Camp y ojalá se siga incrementando esta idea y esta movilización con la danza.

¿Ves que los jóvenes se están involucrando con el arte, con la danza?, ¿y cómo ves en relación con tu experiencia, cuando tenías 20 o 25 años cuando comenzaste con la danza?

Sí, creo que hay una movida interesante con respecto de la danza. Me parece fundamental que los jóvenes pasen sus fines de semana en la danza y que si bien hay que divertirse y pasarla bien en todo sentido, se sabe que el arte o el deporte lo lleva a un lugar que requiere descanso un sábado a la noche, porque si al otro día tenés algo para hacer, es importante que el cuerpo está en condiciones ya sea para competir o hacer una master class. Entonces creo que es importante poder movilizar, tener la capacidad como maestros o convocantes, llamar la atención de los chicos. Hoy tienen todo al alcance de la mano con la tecnología, por lo que hay que saber llamar la atención. Este es uno de los medios, como venir a un campamento de danza, estar con la gente que te gusta, tomar clases de distintos estilos, creo que está bien enfocado.

¿En esta primera jornada tuya en Olavarría, cuál fue la percepción respecto del nivel que tienen los alumnos que participan del Dance Camp?

El nivel, en esta primera clase, es de súper principiantes. Son chicos que quizá hicieron por primera vez una clase de ballet. Me pareció muy interesante porque traté de buscarle la vuelta para que esta no sea la primera vez, ni la última. Entonces es bueno que le vayan encontrando la vuelta al ballet, que no es divertido, es súper exigente y tiene muchas en contra, pero también tiene muchas a favor cuando se le encuentra la vuelta, el disfrute, esto de ponerse en la barra, así que traté de que le llegue a los chicos.

¿Qué les dirías a las mamás o los papás que te ven y los chicos transcurren una determinada edad en la que prueban en distintas disciplinas, cómo se los acompaña o cómo se los estimula?

Yo soy mamá y siempre les digo a mis chicos que tienen que probar, hasta que encuentren lo que verdaderamente aman o les da placer hacer. Que no paren. Mi hija, desde chiquita, todos le dicen "vas a bailar como tu mamá?". Baila, no clásico como yo, pero baila, pero ya estaba como marcado que tenía que ser bailarina, y está mal eso. Los chicos tienen que ir a una clase de ballet porque ellos quieren. Hay mamás que quieren que su hija sea bailarina y estoy totalmente en contra de eso, porque la nena tiene que querer ser bailarina ya que bancarse una clase de ballet sino te gusta es insoportable. Ni la música es divertida, ni los ejercicios repetitivos son divertidos, se necesita súper concentración. Lo que noté hoy en los chicos fue que solamente el hecho de que pusieran el brazo en la segunda posición y lo sostuvieran, se cansaban. Eran no movimientos, pero con la colocación adecuada se les cansaba el brazo. Hay otro tipo de danzas que son más libres, menos pensantes, más impulsivas, que están buenas también, pero para pasar por el ballet hay que pasar determinadas situaciones de repeticiones y de correcciones que son inevitables. Uno empieza a hacer clases de ballet a los 6 u 8 años, cuando se empieza, hasta que terminás la carrera haciendo la misma clase; quizá más rápida, más difícil, con otras variantes, pero te retirás y hacés todo lo mismo, en la misma barra y centro de ballet inclusive. Entonces es aburrido. Pero terminé mi carrera de bailarina clásica y es el día de hoy que sigo disfrutando hacer clase y dar clase también.

¿Ya que hablaste de tu hija, te gustaría que fuera bailarina como vos?

A mí no me gustaría nada. La verdad es que me gustaría que fuera feliz con su decisión, con lo que haya decidido. No pienso en lo que me gustaría a mí, sino que ella elija el camino correcto.

En tu vida has tenido una apertura de estar en los mejores escenarios, estar en la televisión, ¿desde ese lugar siempre tuviste la mente abierta y transitar todos esos escenarios?

Yo nunca me vi ni me imaginé que me iba a tocar vivir todo lo que viví. Nunca me imaginé que iba a ser una bailarina famosa a nivel internacional, que iba a recorrer los mejores escenarios del mundo, estar bailando en las mejores compañías, y después de vivir todo eso tuve la necesidad interior de probar cosas distintas, ir incorporando cosas diferentes. Así que empecé a hacer espectáculos como la Duarte, que fue montado para mi especialmente; Grandes de la danza que fue un espectáculo al que invité un montón de estrellas internacionales de distintas ramas de la danza como folclore o español; invité a Mia Plisetskaia para uno de mis espectáculos. Fui teniendo la necesidad de variar, de hacer cosas diferentes, y junto con Julio (Bocca) realmente hicimos algo verdaderamente distinto que fue acercar la danza para toda la gente y lo logramos porque llenamos el Luna Park, llenamos la 9 de Julio, la Avenida Libertador, bailamos en las canchas de River y de Boca. El hecho de ser bailarines reconocidos por toda la gente me dio la libertad de seguir en Show Match, de llegar a lugares o casas que nunca hubiesen tenido la oportunidad de verme bailar. Me conocieron distintas generaciones. Bailé Don Quijote en el living de la casa en el medio del Chaco, que no hubiesen ido a verme a una función.

¿Hay jóvenes y futuros bailarines, que se proyecten en vos y en Julio Bocca, que sigan tu legado?

Bailarines hay excelentes, dispersos por todo el mundo, en cualquier compañía se encuentra un bailarín argentino, e inclusive un primer bailarín. Pero tiene que estar la preocupación de querer que la gente conozca lo que sea relacionado al ballet, y eso fue lo que hizo Lino Patalano con nosotros. Pero hoy en día no hay gente preocupada por eso. No hay nombres, no los sé sinceramente. Se tiene que enterar el gran público. Piquín surgió por ShowMatch, Marianela Núñez es una de las mejores bailarinas del mundo, es argentina, y se preocupa mucho para hacer un trabajo especial y está haciendo un carrerón internacional. Lo que hicimos nosotros fue abrir una puerta, pero ahora tienen que preocuparse para que esa puerta siga abierta.

¿Cómo bailarina súper profesional conseguiste muchas cosas, pero al danza te quitó algo, te perdiste algo?

Nada me quitó. Absolutamente. No me perdí nada. Viví cosas inimaginables.