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Desastre en Venecia por la inundación: ya hay al menos dos muertos

El fenómeno de "acqua alta" empeoró durante la noche del martes, cuando la marea del mar invadió la ciudad. Mirá las fotos 

La emergencia "acqua alta" se convirtió en un desastre desde la noche del martes, cuando la marea empujada desde el mar por los vientos, invadió la laguna e inundó desastrosamente a Venecia en un nivel de 1,87 metros, dejando bajo el agua la basílica de San Marco, la gran plaza San Marco contigua y el 85% de la ciudad. Dos personas murieron en la isla de Pellestrina: un hombre electrocutado cuando intentaba restablecer la luz y un anciano que falleció de un infarto cuando vio que el agua invadía su casa.

Muchas naves ancladas, sobre todo los transbordadores que transportan a miles de personas por día, llamados "ferry" y "vaporetto", quedaron a la deriva y muchos barcos y lanchas más pequeños quedaron encastrados entre los viejos palacios en muchos canales.

La cripta de la bella y antigua basílica de San Marco quedo bajo dos metros de agua. En el paseo frente a la laguna varios transbordadores se hundieron o fueron echados por los movimientos del agua contra los puentes y las banquinas.


Cuando el aumento del nivel llega a los peores niveles los venecianos comienzan a llamar al fenómeno "acqua grande".

Los cambios climáticos afectan seriamente a los italianos. El martes se difundió el dato de que en un mes se han producido veinte ciclones, con una intensidad y frecuencia desconocidos.

El alcalde de la ciudad, Luigi Brugnaro, se preguntó como puede ser que no haya funcionado el modernísimo sistema Moisés, creado para impedir el fenómeno del acqua alta. La respuesta es sencilla. Aunque ya ha costado casi seis mil millones de euros, todavía no ha sido puesto en funciones. Se espera que sea inaugurado en 2022.


Iniciado en 1984, la lentitud de Moisés promete otros desastres. Consiste en 78 grandes mamparas que se mueven en un sistema de barreras submarinas. Ha sido pensado para impedir inundaciones hasta de tres metros de altura, provocadas por vientos del sur que empujan el agua hacia la ciudad.

El fracaso del Moisés desató una catarata de protestas y acusaciones de corrupción. El gobierno anunció que el viernes llegará un comisario interventor a Venecia.

El alcalde Brugnaro dijo que "pediremos el estado de calamidad". También anunció que el jueves en Venecia y las islas las escuelas estarán cerradas.

En la mañana del miércoles hubo otra marea a las 10,40 hora local (cuatro horas más que en la Argentina), pero contra lo que se temía llegó solo a 140 centímetros.

Miles de turistas mientras tanto siguen llegando y caminan por los tablones de madera que son las calles de emergencia cuando hay agua alta. Muchos ya traían botas de gomas y muchos otros fueron a comprarlas. No hay compra más imprescindible en la Venecia del otoño-invierno. Sin ellas es prácticamente imposible caminar a menos que se prefiera hacerlo con el agua hasta la rodilla.

La mayor preocupación es el estado de la antigua basílica de San Marco. El patriarca de Venecia, Francesco Moragia, con botas y protegido por una capucha de la lluvia, comenta: "Nunca vi una inundación como esta que causa mucho daño a la ciudad y hiere las estructuras antiguas de la basílica, como la cripta, que está bajo el agua". El gobierno ha prometido ocuparse especialmente de la basílica. "Necesitamos respuestas", pidió el patriarca.

El alcalde Brugnaro dijo que "la marea es excepcional y ha causado daños que nos obligará a contar los daños" Confirmó que un museo en Ca Pesaro se había incendiado y que el acqua alta continuará al menos hasta el viernes, pero podría prolongarse "porque las condiciones climáticas se han agravado con el calentamiento del planeta".