28.11.2019 ESTILO DE VIDA// Colores complementarios: amarillo y violeta

El contraste entre la luminosidad y la elegancia

Al hablar de colores complementarios, podríamos recordar y aplicar como recurso pedagógico, los versos de Antonio Machado, que incitan a "Busca a tu complementario / que marcha siempre contigo / y suele ser tu contrario".

¿Por qué el genial poeta español nos dice que !tu complementario marcha siempre contigo"? Sencillamente porque es el color de la sombra, y suele ser el contrario, por estar situado en el lado opuesto del círculo cromático.

Se denominan colores complementarios a aquellos que, en la composición cromática, se complementan. Si observamos el círculo cromático, son los que estarían situados diametralmente opuestos, por lo que el complementario de un primario será un secundario (S), y viceversa, el de un secundario será un primario, por ejemplo: el complementario del amarillo es el violeta y viceversa

La combinación entre ambos siempre resultará armónicapor un lado al amarillo, un color luminoso, alegre y cálido; por otra parte el violeta, oscuro, elegante y frío. Al unir sus cualidades tan distintas se da un hermoso contraste.

Saber jugar con el contraste de colores es vital para crear una decoración atractiva. Es posible usar contrastes entre blanco y negro, claro-oscuro, intenso-neutro, y entre colores complementarios, una de las maneras más arriesgadas de combinar colores.

El color amarillo, por una parte, es un color vivo y alegre, que aporta a los interiores un clima dinámico, de apariencia juvenil y descontracturada. Es la tonalidad perfecta para crear un espacio luminoso donde te diviertes y recibes visitas. Algunas variantes son: maíz, mostaza, limón y amarillo pálido.

El morado, por otra parte, se trata de una tonalidad muy seria y elegante. A la vez crea en los espacios un clima de elegancia y serenidad, perfecto para un dormitorio principal o la sala. Algunas opciones son: lavanda, ciruela, malva, uva, amatista, berenjena, púrpura y violeta.

Con la unión de ambos se genera un marcado contraste, pero es necesario que un color siempre se encuentre subordinado por el otro en cantidad. Además es indiscutible la presencia de una tonalidad neutra, en especial el blanco o el blanco roto, para armonizar el conjunto.

Una habitación donde las paredes, el techo y el suelo sean de un color neutro o natural, es la ideal para decorar con detalles de colores complementarios en dosis pequeñas. Ambos colores complementarios, violeta y amarillo, podrían utilizarse para tal caso perfectamente.

Los violetas son variados así como las amarillos. En ocasiones los colores se utilizan sólo en sus colores pasteles o suaves, disminuyendo el contraste notablemente y creando un ambiente mucho más apacible y delicado.