29.12.2019 ENTREVISTA. Viviana La Cava, profesora de acrobacias en tela, cumple una década en Olavarría

La mujer que hace dibujos en las alturas

Llegó hace una década a nuestra ciudad. Vino desde Capital Federal, pero su vida se condimenta con su nacimiento en Alta Gracia y su adolescencia en Mar del Plata. Estudió ciencias económicas, pero descubrió el arte de hacer acrobacia en tela y desde allí no paró más. Llegó a Olavarría y junto con su hija Ariadna descubrió su lugar en el mundo. Hoy es una profesora reconocida, que por sus clases pasaron cientos de alumnas, y que en Loma Negra -el sábado pasado- brindó un espectacular show. Ella cuenta la historia.

Darío Fariña // [email protected]

Hace diez años que Viviana La Cava vino a Olavarría. Por motivos personales un día de diciembre llegó a nuestra ciudad. "Fue un 29 de diciembre, no me olvido más", dice. Y dejó atrás sus días en pleno centro de Capital Federal, en la zona norte, para venir a la tranquilidad de esta ciudad de calles anchas, en las que podía andar en bicicleta, ir a caminar sin problemas ni apuros por el Parque Mitre, disfrutando cada minuto, a pleno, con su hija Ariadna que hoy tiene 19 años.

Explotó y se hizo conocer una noche de sábado con su espectáculo de acrobacia en telas en el espacio Punto de Giro. Allí deslumbró a todos con una enorme capacidad para hacer acrobacias "allá arriba" y a partir de ahí comenzó una nueva vida en Olavarría. Nació en Alta Gracia, Córdoba, aunque del tono cordobés no tiene absolutamente nada, y luego con su familia se trasladó a Mar del Plata donde allí fue creciendo hasta que a los 19 años decidió irse a Buenos Aires a estudiar ciencias económicas.


No era lo de ella, evidentemente. "Igualmente, me fue muy bien. No me recibí, pero me desarrollé en ese trabajo. Pero de casualidad una profesora nos invitó a hacer una pequeña clase para un grupo de chicas, y yo me subí al toque. Cuando terminé la clase le pregunté dónde estaba su escuela porque quería instalarme allí, y me instalé. Ahí comencé a aprender y al poco tiempo empecé a enseñar junto con ella, y ya después me dediqué a enseñar sola. Busqué un lugar y enseguida tuve mis alumnas. También di clases en Mar del Plata, en Córdoba, en Uruguay, en Buenos Aires, en Corrientes. ¿Cómo hacía?, adonde viajaba armaba un curso, me mantenía en contacto y las alumnas viajaban al lugar donde yo estaba dando clase" comenzó contando Viviana La Cava (44), quien el sábado pasado realizó con sus "cavitas" (sus alumnas) el show de cierre de temporada en instalaciones del Club Social y Deportivo Loma Negra. Pero ella también subió, en la penúltima coreografía de la noche, para demostrar su calidad y los "dibujos" que hace a cinco o seis metros de altura, haciendo que la gente exclamara de admiración por lo que es capaz de realizar "allá arriba". Pero Viviana siguió contando su historia:

"Traje acrobacia a Olavarría"

"Yo me quería venir a una ciudad tranquila a vivir, fundamentalmente por Ariadna. No quería Buenos Aires para vivir y criarla. Y mi hija pudo tener una vida de niña sin problemas, y aprendió a andar en bicicleta, eligió sus propias amigas, acá es otra cosa. Sigue teniendo esa idiosincrasia de lugar chiquito, pero no hay peligros. Me encantó Olavarría y me quedé, eché raíces acá, y eso que viví en muchas ciudades. Mis amigos, inclusive, se comunicaban conmigo y me decían que había encontrado mi lugar en el mundo. Y es un poco así" continuó contando

"En Olavarría empecé a dar clases en el gimnasio Midley y después puse mi propio lugar sobre la avenida Ituzaingó, pero necesitaba un cambio de energía y surgió primero el club La Amistad y luego el club Loma Negra, y ahí sí se dio todo como quería. Viajo tres veces a la semana a Loma Negra y el resto de la semana trabajo en La Amistad. Cuando comencé recuerdo bien mis primeras alumnas, como Mónica Mirácola y su hija Gina Castagnino, hoy día mis amigas. Después se fueron sumando muchas y a la semana éramos seis, a los quince días éramos quince, y recuerdo que Georgina Muller y Marcelo Manolio me conocieron y comenzaron a hablar de mi y las clases se llenaron. La radio tiene mucha llegada a todos los hogares y eso me favoreció muchísimo" contó Viviana, quien el 8 de enero -luego de un breve y merecido descanso- reanudará sus clases de verano pensando en lo que será un exigente 2020.


"No había profesoras, nadie que enseñara lo que yo hacía. Fui la primera, traje acrobacia a Olavarría, y no lo podía creer. Porque venía con la expectativa de encontrar algún colega, pero no había. Eso de no haber profesor me favoreció mucho y le contagié mi pasión a muchas personas. Así que fui sumando alumnas, y no sé la cantidad que han pasado por mis clases. Si bien tengo una cantidad fija de alumnas, hay un porcentaje que va rotando, o que se va y más adelante regresa, ya que se va por distintos motivos. Tengo alumnas que empezaron a los cinco años y dejan de venir cuando se van a estudiar a Buenos Aires, y eso es un placer. En este espectáculo que realizamos el sábado pasado en el club Loma Negra hubo varias que en febrero se van a estudiar a Capital, así que fue como una despedida para ellas y para mi" explicó acerca del espectáculo, que cualquiera al ingresar al amplio salón lomanegrense se impactaba con el escenario. "A las telas las cuelgo yo mismo, diseño su ubicación sobre el escenario, así como diagramo cómo será la función en cuanto a las diferentes coreografías teniendo en cuenta la cantidad de telas que se van a utilizar".


Respecto de la enseñanza, o mejor dicho el aprendizaje que van haciendo sus alumnas, las más chiquitas especialmente, Viviana señaló que "primero hay que educarles el cuerpo por medio de juegos y entradas en calor, se les enseñan diferentes técnicas que después se llevan a la tela o el trapecio, lo que elijan. Una vez que se afianzan en el aparato se continúa desarrollando las técnicas de cada aparato. Es maravilloso verlas que a pesar de que no puede agarrar el ancho de la tela, realizan los escapes y las figuras tal cual como lo hace una alumna más grande. Además, se acostumbran a la altura y cada vez se quieren ir más hacia arriba, están tan afianzadas que eso las divierte. Por supuesto, al comienzo lo hacen a baja altura -inclusive las madres que van a las clases lo pueden comprobar- e inclusive yo estoy debajo. Después en un show, la idea es que el espectador pueda disfrutar de algo cada vez más elaborado e impactante a medida que pasando el espectáculo, por lo que se apelan a los sentidos del espectador con un diseño de vestuarios y de luces, por medio de la música y por medio de la coreografía que se presenta. Acá se fusiona mucho la acrobacia con danza, se le aplica un estilo a cada coreografía de acuerdo con el estilo musical, si es árabe, o un tango u otro género".


"Hay ahora profesoras que fueron mis alumnas. Les contagié la pasión por la acrobacia, y me encanta. Es lo que hago yo. Esto es maravilloso para la ciudad, porque a nivel cultural hay más oferta para la gente" afirmó, mientras que sobre el espectáculo de fin de año que se realizó el sábado pasado en el club Loma Negra "el balance que hago es que fue un año muy duro, y lo fue para la mayoría de las familias. Creo que 2019 fue más crítico que otros a nivel humano, económico, fue complicado. Así como el nombre que le pusimos ("Valquiria", que son las guerreras del Dios Odín), creo que allí recalco mucho la garra que le ponen mis alumnas para que hagan lo que parece fácil en una coreografía. Es que hay que superar muchas cosas para lograr eso, que es difícil. Y la misma disciplina que ponen para esta actividad, la llevan a cabo por afuera, y eso ha sido muy bien aprendido. Porque cada una, con disciplina y voluntad, que sacan desde bien adentro, lograr superar miedos, bloqueos, dificultades que se presentan para aprender cada figura y cada escape, y de esa forma esa actitud la trasladan a cada faceta de la vida. Para mi fue un espectáculo maravilloso. Nos quedamos con lo que fuimos a buscar: que el público sintiera cosas, y lo logramos. Porque la devolución que nos dio el público fue emoción, así que como artistas lo pudimos lograr" terminó diciendo Viviana La Cava.