19.01 | Información General FINDE

Vaquitas de San Antonio contra el mal

Se trata de insectos que se consideran controladores biológicos naturales y cumplen la función de ser insecticidas narturales. Los alumnos de la Escuela Primaria 44 y del Jardín 407 de San Antonio, localidad rural de nuestro partido, se vieron envueltos en estas Vaquitas de San Antonio que volaban a su alrededor y por eso, decidieron venerar su vida y su trabajo natural que reemplaza a cualquier insecticida.  

Yanela Alves

[email protected]

Hay seres vivos con los que convivimos y desconocemos su poder. ¿Quién diría que un insecto, minúsculo y débil podría ser tan importante contra las plagas del campo? Las mariquitas, vaquitas de San Antonio, o coccinélidos (como se las denomina científicamente) tienen un súper poder, son las heroínas de los sectores rurales.

Los alumnos de los seis niveles de la Escuela Primaria 44 y tres del JIRIMM Nº407 de San Antonio realizaron una investigación y pudieron conocer que en Mendoza hay un criadero de estos insectos porque son controladores biológicos y pueden cumplir la función de insecticidas naturales. Increíble pero real.

Rocío Ocampos, docente directora de la institución y quien está a cargo del proyecto, dio más detalles a FINDE, "comenzamos la investigación de los coccinélidos cuando encontramos una colonia de ellas dentro del salón de clases y afuera en el patio volaban cientas también. A partir de allí se nos ocurrió investigar el motivo de por qué estaban allí , en abril, ya que en la escuela en éste mes hace bastante frío", comentó y desde ese momento comenzaron las sorpresas: a su alrededor volaba la solución a grandes problemas del campo.

"Encontramos que en Mendoza hay un criadero de vaquitas y en Córdoba las están investigando porque son controladores biológicos naturales y pueden cumplir la función como insecticidas naturales, sin la necesidad de agrotóxicos que tanto mal hacen al medio ambiente", continuó y en ese momento surgió la inquietud. "Se nos ocurrió hacer un criadero de vaquitas, pero para ello necesitábamos especialistas. Llamamos al INTA local y nos brindaron una capacitación sobre los insectos y los beneficios de una huerta. Luego fuimos a visitar la Escuela 29 que tienen huerta las familias de cultura Boliviana y así seguir enriqueciendo conocimientos", contó.

En ese trabajo interinstitucional también sumaron al Bioparque Municipal La Máxima para construir el criadero. Después de unos meses de pruebas, algo fallaba. En agosto comprobaron que no estaba funcionando, "algo faltaba". Así fue como invitaron a Irupé Falabella de la Facultad de Ingeniería de Olavarría para que con microscopios pudieran ver sus estructuras y la de los pulgones, "las vaquitas son depredadores y pueden comer mil pulgones cada una en una temporada, la hembra puede poner en el año mil huevos, así que la reproducción es productiva", expresó Rocío.

Fue un mes después que pudieron comprobar lo que pasaba. En un proyecto de articulación con el JIRIMM N° 407, pudieron constatar lo simple de la naturaleza que les estaba demostrando que no había que realizar nada especial para que ella sigan super poblando el campo "en el suelo del patio había miles de larvas y subían a los ocho pinos de quince metros de altura a terminar de realizar sus estados larvarios para convertirse en vaquitas de San Antonio. Gracias a dicha observación, se logró llegar a la conclusión que más allá de cualquier criadero nos encontrábamos en un microclima, libres de contaminación, donde ellas se refugiaban para poder reproducirse".

A todo el trabajo que hicieron, se sumó el aporte de la entomóloga Mayra Cabello, que los capacitó sobre cría y cuidado de las vaquitas.

Premiar el conocimiento

Una vez ya conocido el ciclo de vida de las vaquitas, y pudiendo clasificar la producción en larvas, huevos y vaquitas adultas, conocer la temperatura que necesitan para sobrevivir y qué especies de plantas pueden habitar, decidieron compartirlo. "Hicimos una visita al sexto año de la Escuela Libertas, junto a sus dos profesoras de Biología y Arte para hacer un mural en la Escuela 44 sobre la temática ya que ellos estaban trabajando sobre basurales a cielo abierto", comentó Rocio.

En septiembre la escuela ganó una beca para ir al encuentro de cultura, ciencia y tecnología "Desafío Spark" en la provincia de Córdoba donde compartieron su trabajo. Se trata de una propuesta destinada a docentes rurales con proyectos innovadores.

Al mismo tiempo, fueron al Concejo Deliberante junto con el LOMPE y el ISFD N° 22 donde declararon de Interés Municipal dicho proyecto para avanzar en la investigación y concientizar a la población sobre los beneficios que tienen estos insectos.

Satisfacción en la docencia

Para Rocío todo lo que se generó con este trabajo fue especial, "como docente me dio mucha satisfacción y orgullo poder ver en mis alumnos el reflejo de un trabajo en donde ellos fueron los protagonistas y cada uno pudo investigar de acuerdo a sus individualidades, para luego enriquecer el aprendizaje del otro, incluyéndome a mí", manifestó. Lo importante para ella fue visualizar que "todo lo que damos está en nuestras manos y que si nos ponemos el traje de investigadores, de científicos, de observadores junto a nuestros alumnos vamos a conseguir que crean en ellos mismos, que se animen a pensar a percibir la realidad de una manera distinta, a saber que son importantes y que siempre pueden y que también pueden equivocarse, de eso se trata. De aprender de los logros pero también del error como construcción para seguir adelante".

Ver a la comunidad rural comprometida, enviando fotos y siguiendo el avance del proyecto también le produjo mucha alegría, ya que este proyecto hizo que "se interesen por el medio ambiente, fortalece el proyecto con otras miradas y busca soluciones o mejoras a lo que venimos investigando".

Su deseo como docente después de ver lo positivo de este proyecto es que haya más reconocimiento del trabajo de la zona rural, "por más escuelas rurales abiertas a la comunidad, que muestren sus conocimientos sobre el medio y su cultura, que es la nuestra", finalizó.

Proyectos 2020

Para este 2020, "queremos participar en la Feria de Ciencias y seguir investigando junto al laboratorio Ecotono la Facultad de Bariloche perteneciente a la Universidad de Comahue y el INTA de Mendoza donde las están criando", comentó Rocio, docente a cargo del proyecto. También buscan desarrollar la etapa final del proyecto que el año pasado no pudieron concretar y que consiste en llevar las vaquitas a campos y huertos agoecológicos de la zona para comenzar a mantener su reproducción y expandir la especie.