01.02 AGRO// La historia de vida de un productor olavarriense que siempre confía y es optimista

Olaechea cumplió el sueño del pibe

Tenía razón Cristian Peronja lo que decía con mucha firmeza mientras se dirigía a Durañona a compartir una jornada inolvidable en el campo del productor olavarriense Alejandro Olaechea. El "Vasco" estaba tan feliz que parecía un chico.

No es nueva la relación de los Peronja (Cristian y su hijo Matías, quienes están al frente de la empresa azuleña Campo Activo junto con su socio Adolfo Mathieu) con los Olaechea, ya que ya le han vendido varias máquinas para trabajar en agricultura: un par de tractores New Holland azules se pasean orgullosos por las 1.500 hectáreas de Olaechea, pero esta vez el 3 de enero fue muy especial tanto para él como para su familia, que ese día lo acompañó más que nunca: recibía de manera oficial la cosechadora NH CR5.85.

Amarilla, impactante, con toda la tecnología aplicada en todo su funcionamiento, hermosa en todos los detalles, la nueva máquina de Olaechea ese mismo viernes 3 de enero también salió a trabajar. Era la idea, claro. Además, desde New Holland llegó especialmente un equipo de marketing para que el mismo "Vasco" contara todo: su relación con la empresa que data de varios años, a través de Campo Activo; la confianza que tiene en NH que hace que siga apostando y continúe invirtiendo en sus máquinas que se mantienen en el liderazgo dentro del agro; y demás detalles de su vida.

"Lo de la agricultura quizá pasó por la pasión de un tío que me la transmitió, ya que eran netamente agricultores; por parte de mi padre eran más ganaderos. Así que arranque y me apasionó la agricultura, primero como mecánico, luego como arreglador de fierros y después a producir".

La mañana -y también parte de la tarde-, con un sol a pleno y mucho calor también, permitió ver la cosechadora CR5.85. Pero también todo el equipo de Olaechea trabajando -junto con su familia- en la cosecha. Su esposa Fernanda López (50) agarró la camioneta y colabora como siempre, lo mismo que su hija Milagros (22); su cuñado Gustavo acomodó el camión para cargar el cereal. Todo es así. Mientras tanto, debajo de las plantas su suegro hacía el asado y su suegra Nelly hablaban con sus padres Miguel José Olaechea (79) y Norma Mabel Gatti (76). Enseguida llegó su otra hija, Agustina, con los nietos (Ciro y Lola). Sus yernos (los dos se llaman Fernando) también tenían tareas. El equipo estaba completo.

El mediodía sirvió para descansar un poco y compartir un espectacular asado (choripanes y un cordero muy bien hecho) entre amigos y familia, esa que lo acompaña cada día, en las buenas y en las malas, para seguir con la frente en alto, con las ilusiones intactas, con la esperanza más firme que nunca, con las ganas del primer día, siempre siguiendo el legado de su padre y de su abuelo, que llegó desde el País Vasco, España, para transmitirle toda su tozudez y su entrega permanente en el trabajo, con esa boina negra que sólo se la saca cuando sus nietos (Ciro y Lola, a punto de cumplir 2 años) se le tiran encima para abrazarlo.

Por eso fue muy bueno todo lo que fue contando Alejandro Olaechea, el "Vasco" para todos en Durañona y en Olavarría. Olaechea es uno de esos tipos buenazos, laburador como pocos, que confía, que sueña y que es un productor serios, responsable y confiable. En una charla en uno de los cómodos sillones de su casa, en el campo, claro, fue contando ese viernes, uno de los más importantes de su vida como productor.

"Estoy muy orgulloso de haber llegado a la CR5.85 después de tantos años de sacrificio, así llegar a esto es una satisfacción enorme. De cosechar, estoy a punto de cumplir los 30 años. Y desde los 16/17 ya andaba arriba de los tractores, así que llevo unos cuantos años en esto. Comencé con mi papá. Antes era lo común que pasaba en esos tiempos, ya que cuando no se quería seguir estudiando entonces los padres te dicen que si no querés ir a la escuela entonces hay que ir a trabajar. No importaba la edad. Yo tenía esa edad y no quise estudiar más. Siempre en Durañona. Mi papá se casó y se vino para esta zona. Debe haber venido, creo, en 1967/68. Se instaló por acá. Arrancó hace más de ochenta años con mi abuelo y un tío, que vinieron de España, del País Vasco, ya que por aquellos años se venían para Sudamérica por diferentes razones, ya sea por la guerra o por lo que sea. Formaron una sociedad, estaban mi padre y mis tíos, y yo hoy estoy vinculado en cierta parte a esa sociedad en la parte administrativa. La tenemos hace ya más de ochenta años, la conocida Olaechea Hermanos" comenzó contando Olaechea.

"Yo empecé a trabajar para la firma y lo sigo haciendo, pero en un momento quise independizarme. Como toda empresa familiar, en un momento el lugar parece chico y además quería hacer mi propio camino, así que arranqué en lo que es cosecha. Hace casi treinta años que empecé con una cosechadora Senor B4 y de ahí salté a una Bernardín M23, y en el ´95 compré la primera New Holland TC57. No es fácil ser productor agropecuario. Lo que es la producción, no es fácil. Creo que todo esto pasa por una pasión, porque si se la mira por la parte rentable no lo es para nada. Todos dependemos del clima, del tiempo, de las políticas, es mucho trabajo. Cuando uno de chico conoce todo esto y arranca de abajo, haciendo de todo un poco (mecánico, agricultor, conductor de máquinas, administrativo) es bueno porque se conocen todos los rubros, pero también uno se pregunta por cuántas cosas debe pasar un productor" siguió diciendo el Vasco.

"Y, además, hay que agregarle el avance tecnológico. Hay que adecuarse. Yo arranqué con un tractor Fiat 700 en el que tenía dirección dura, palancas duras, y hoy tener un tractor que un dedo se pasan los cambios, que se maneja apretando una tecla, que tirás una melga y va solo. Es decir, pasan muchas cosas en pocos años, aunque treinta son muchos. Uno se tiene que adaptar de trabajar con fuerza bruta, como antes, a manejar de una manera muy fácil. Uno vivió todo. De trabajar con un arado a tiro de palanca, como le llamaban, a manejarlo ahora con una tecla. Todas esas adaptaciones hubo que vivirlas, pero son lindas y es una satisfacción", agregó.

"Si bien hacemos mucha agricultura, también nos dedicamos a la ganadería. Estamos haciendo recría, así que compramos algo de invernada y hacemos recría y engorde. Lo de la agricultura quizá pasó por la pasión de un tío que me la transmitió, ya que eran netamente agricultores; por parte de mi padre eran más ganaderos. Así que arranque y me apasionó la agricultura, primero como mecánico, luego como arreglador de fierros y después a producir. Ahora viene lo lindo, que es la producción, porque da satisfacciones pero también tristezas porque pasa que en un mismo año te pasa todo en el campo. Por eso digo que es una pasión. A veces se erra una cosecha, o dos, o lo que pasa este año que debido a la sequía estamos trabajando para los costos, pero ya estamos pensando que el próximo año tendremos que hacer una siembra de trigo determinada y programando todo. Esto es la producción. Es que lo político también tiene su parte en esto. Lamentablemente los productores no definimos absolutamente nada. No ponemos los precios. Son las reglas del juego, de alguna manera, que tenemos en el campo. Lo que vale es porque el precio se lo pusieron por un factor climático en algún lugar o porque hay demanda, así que nos adaptamos al precio que nos pone el exterior o el mercado interno o la exportación. No ponemos precio a nada. Los que dicen eso están mintiendo", siguió explicando Alejandro.

"Eso sí, la familia es todo. Si la familia no colabora, es muy difícil llevarlo adelante solo. Hay momentos que por el trabajo hay que dejar de lado a la familia, ya que se llega tarde a los cumpleaños de los hijos, y es bueno que la familia entienda y apoye. Me ha pasado. Con esta compra que hice, de la cosechadora New Holland, está presente conmigo en este momento tan especial. Cuando me la entregaron estaban todos: mis viejos, mis hijos, mi señora, mis nietos. Es todo una fiesta y esas con las cosas lindas que tiene la vida del productor" terminó diciendo Alejandro Olaechea.