07.03 

"No estamos obligados a consumir alimentos con sustancias tóxicas"

El ingeniero Eduardo Cerdá será designado titular de la nueva Dirección Nacional de Agroecología, un área que será creada dentro del Ministerio de Agricultura. "No es cierto que no hay otra forma de producir alimentos que la actual, hemos demostrado que se puede ser eficiente y rentable sin usar agroquímicos", asegura quien desde 1997 impulsa la producción agroecológica. 

Por Juan Berreta

El ingeniero Eduardo Cerdá más de una vez dijo que estaba acostumbrado a nadar contra la corriente, y que lo iba a seguir haciendo. El ingeniero agrónomo nunca dudó de que más temprano que tarde la Argentina debía modificar su modelo de producción agropecuaria porque ni el medio ambiente ni el bolsillo del productor iba a resistir. Así lo entendió allá por fines de los 90, cuando conoció y se enamoró de la agroecología, y desde entonces impulsa este nuevo paradigma productivo, basado en la aplicación de conceptos y principios ecológicos.

"Llevo unos 23 años trabajando en agroecología, pero nunca me imaginé la posibilidad de ocupar un cargo.

Me llamó Miguel Gómez, secretario de Agricultura Familiar y me explicó que querían crear la Dirección de Agroecología dentro de su área porque piensa que sería muy importante ampliar y difundir la agroecología", explica Eduardo con satisfacción porque él fue elegido para estar a cargo de la nueva dependencia, que se encuentra en proceso de formación, cumplimentándose los procedimientos formales y legales para ponerse en marcha.

Cerdá nació en la ciudad de La Plata y se recibió de agrónomo en la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales en 1986. La vida después lo llevó a Tres Arroyos, en el sudeste provincial, donde se desempeñó como director de Producción municipal, y también ejerció como docente en la Escuela Agropecuaria local. El antes y el después llegó con el posgrado en Agroecología que hizo en la UNLP en 1997. A partir de ese momento tuvo claro el camino que había que seguir para producir en forma sustentable, sana y segura. Y no perdió tiempo: junto a otros docentes de la Escuela Agropecuaria tresarroyense impulsó la formación de los alumnos bajo el enfoque agroecológico.

En forma paralela, comenzó a asesorar a los pocos productores que se animaban a adoptar el nuevo paradigma y se incorporó al trabajo de La Aurora, el establecimiento en Benito Juárez que es referente mundial en agroecología. Más tarde fundaría la Red Nacional de Municipios y Comunidades que Fomentan la Agroecología (Renama), organización que todavía preside y está en permanente expansión (ver recuadro).

Ideas claras

El tiempo fue pasando y Cerdá cada vez gritaba más fuerte los problemas que generaba la forma actual de producir y las soluciones que podía aportar la agroecología.

"Al principio me decían que era imposible, que no usar agroquímicos hacía inviable desde lo económico el negocio. Después me planteaban, por ejemplo, que Tres Arroyos no era Benito Juárez, que no se podía replicar el modelo de La Aurora en otros distritos, como si la naturaleza fuera distinta...", recuerda con una sonrisa.

Allá por los amaneceres del 2000, Cerdá y Santiago Sarandón (profesor titular de Agroecología en la UNLP) advertían que la producción tal como se estaba llevando a cabo iba a ser inviable porque seguirían aumentando los costos y no iban a poder compensarse con los rendimientos.

"La consecuencia de eso era que muchos productores iban quedar contra la pared, sin posibilidad de seguir trabajando", indica "Pronosticábamos que en 2015 hacer una siembra de trigo que en los 90 valía 100 dólares iba a costar 300 dólares, pero en ese año terminó valiendo 400 dólares. Los rendimientos apenas se duplicaron, pero el costo se cuadriplicó. La respuesta a eso fue el uso de más cantidad de agroquímicos. Eso hizo que en los 90 aplicáramos 33 millones de litros de agroquímicos y hoy, 500 millones... En algún momento hay que decir basta".

"Ya nuestro ecosistema no puede metabolizar esa cantidad. Por eso, trabajos científicos internacionales aprobados, demuestran que en las nubes de La Plata hay agroquímicos.

En Pergamino aparecieron 18 agroquímicos en el agua corriente. Es un disparate", advierte Cerdá.

Ahora bien, el ingeniero entiende que la agroecología es la solución a este preocupante escenario. "Tenemos que aumentar la cantidad de campos que producen en forma agroecológica, hay que tomar conciencia y trabajar para que más productores se sumen a esta mirada.

Y entender, todos, que no estamos obligados a consumir alimentos con sustancias tóxicas, porque no es cierto que no hay otra forma de producir que la actual. Y la demanda mundial va en ese sentido, apunta a la agroecología".

Rentable

Cerdá se encarga de aclarar otro de los mitos que andan dando vueltas, que dice que con la agroecología caen los rindes de los cultivos. "No es cierto que el rendimiento de la producción agroecológica es menor.

En trigo hemos tenido hasta 5 o 6 mil kilos en años buenos, y en maíz entre 8 mil y 10 mil kilos", describe.

El ingeniero asegura que la rentabilidad con este sistema es superior, ya que se bajan costos de aplicación de agroquímicos. Hasta ahora, dice, se ha trabajado en agroecología en campos de pequeña escala pero poco a poco se van sumando productores más grandes. "La agroecología entiende a la naturaleza. Es fundamental recorrer constantemente los campos para saber lo que allí sucede", indica.

Y en este punto es lapidario con el modelo actual basado en las aplicaciones de agroquímicos y fertilizantes: "No se puede producir más de lo que puede dar un ambiente a base de sustancias químicas. Es como lo que sucede en el deporte, ¿para qué están los controles de dopaje? Están drogando todo el tiempo al suelo para que rinda un poquito más pero lo estamos destrozando y ese alimento no tiene vitalidad".

A lo que suma la crítica a la formación que reciben hoy los técnicos.

"La formación de los ingenieros agrónomos y de los veterinarios es deficiente porque se conciben las plantas y los animales como si fueran motores. Falta el componente de vida. La UNLP es una de las pocas que tiene Agroecología como materia obligatoria recién en cuarto año. Existe hace 17 años, los que se recibieron antes ni siquiera la cursaron. Nos están faltando recursos, hay gente que quiere producir agroecológicamente pero faltan profesionales".

Cambiar para mejor

"Los campos que estaban en convencional y pasaron a agroecología, nos dicen que están mejor, que en los márgenes les queda más plata, que han crecido. Eso quiere decir que venían produciendo de una manera, cambiaron y les va mejor. Se sienten más tranquilos, más contentos. Hay muchos productores que tienen muchos años. El campo que manejo hace 27 años nunca tomó un crédito, trabaja todo en regla y pudo cumplir con su objetivo de vida que era desarrollar y dejar el campo igual o mejor que se lo dejaron sus padres", explica sobre la experiencia de La Aurora.

"La agroecología llega para dar respuestas, nos da algunas herramientas como para poder producir con muchos menos insumos, así tenemos menos costos y eso se traduce en una renta mayor para el productor y en alimentos sin sustancias tóxicas", fi naliza el futuro director nacional de Agroecología.