04.04 El campo bonaerense y el coronavirus

"Tenemos que seguir trabajando para alimentar a los argentinos"

La pandemia del coronavirus puso en jaque a la salud pública argentina y del mundo. La consigna es clara: "Quedate en casa. Cuidate y cuidanos". Pero ¿qué pasa con aquellos que no pueden parar? Que aún aunque quisieran, la esencialidad de sus actividades no le permitiría hacerlo. 

DIB recogió los testimonios de distintos productores de la provincia de Buenos Aires, quienes contaron cómo es trabajar y en algunos casos vivir en el campo en tiempos de coronavirus.

Tiziana Prada es la presidenta de la Asociación Argentina de Braford, con cabaña de esta raza en la provincia de Corrientes pero afincada también en Bunge, partido de Benito Juárez en la provincia de Buenos Aires, en campos de su esposo Johnny Gutiérrez.

"Nos encontramos en una tormenta y todos estamos en el mismo barco. Tenemos que estar más unidos que nunca y al campo le toca no parar. Le toca seguir produciendo, tanto al campo como quienes trabajan con el campo. Nosotros somos los responsables de producir el ali-mento para todos los argentinos", dijo Tiziana a DIB consultada acerca de sus vivencias en tiempos de coronavirus.

En línea con lo manifestado por Prada se expresó el ingeniero agrónomo Juan José Cereigido, de los establecimientos "La Ponderosa" y "Don Germán", de Trenque Lauquen. "La cantidad de gente que está trabajando es la misma, porque es insostenible hacerlo con menos gente si querés hacer las cosas bien. La gente 'extra' del campo sí está limitada. No entra nadie, salvo que sea estrictamente necesario. Es lo que ocurre con los proveedores y otros actores que a menudo llegan al campo. Está totalmente controlado y no entra nadie que no sea estricta-mente necesario", cuenta.

"En el campo no hay juventud"

Un caso particular, pero muy repetido por cierto en los campos bonaerenses, lo plantea Raúl Vicente, de la Cabaña San Vicente, radicada en el partido de Bolívar. Raúl es un eximio cabañero de porcinos, con varios premios nacionales en sus vitrinas. Raúl relata: "No teníamos previsto esto, es muy complicado. En mi caso tengo 67 años y por eso no puedo salir. Estoy al frente de una cabaña y el único que puede salir es el empleado. El problema más difícil es el banco, cubrir los cheques y cobrar las cuentas para poder depositar o negociar cheques. La cuenta está a mi nombre y el de mi mujer, eso significa un problema que habrá que resolver.

"Estamos trabajando normal-mente, pero en un establecimiento como el mío, por ahí se rompe algo y ¿a quién mando? Ahora viene la cosecha y la mayoría aquí en la zona, el 70 por ciento de los productores, tenemos más de 60 años. Viviendo en el campo no hay juventud, no sé cómo nos vamos a arreglar. Estoy de acuerdo con las medidas porque es un tema muy serio, pero es muy difícil vivir así".

En la otra punta de este extremo que señala Vicente se encuentra Agustín Juaristi, de Estancia Santa Catalina, también en el partido de Bolívar. Agustín tiene 27 años y a su cargo una explotación agropecuaria moderna y eficiente. "El tema del coronavirus me obligó a hacerme cargo también del campo de mi abuela, porque ella está dentro del grupo de riesgo y debemos cuidarla. Lo hacemos entre todos los nietos", dice orgullosamente. "Al pertenecer a una generación que estamos en contacto con la tecnología, la pandemia nos modificó el trabajo pero no tanto. Desde el campo hoy tenemos todas las comodidades. Estamos cargando gordo, hacemos cría, recría y engorde (ciclo completo), y a la vez también hacemos agricultura". DIB