06.04.2020 Belén Pacheco, especialista en Gerontología

Que la crisis sirva "para acercarnos más a la realidad de nuestros adultos mayores"

Ahora, el aislamiento obligatorio que busca evitar el contagio del COVID-19 genera nuevas pautas de convivencia y otras rutinas para adaptarse a este cambio y es necesario poner especial atención en el cuidado de la salud mental en medio de este escenario incierto.

La licenciada Belén Pacheco, especialista en gerontología, reflexiona sobre el impacto del coronavirus y asegura que detrás de esta pausa masiva hay una verdadera oportunidad de aprendizaje. También propone un diálogo intergeneracional dado que después de los 60 hay "una historia transitada, un camino recorrido" y "más reserva emocional".

Mantenerse conectado a los círculos sociales, reducir el consumo de noticias y amplificar historias positivas son algunos de los consejos que plantea la Organización Mundial de la Salud en medio de esta pandemia que ha puesto en jaque al mundo y que ubica a los adultos mayores como una de las poblaciones más vulnerables.

Desde la mirada de la gerontología, la licenciada Belén Pacheco señala que esta crisis sanitaria puede ayudar a poner "una pausa necesaria para encontrarnos con nosotros mismos y poder acercarnos más a la realidad de nuestros adultos mayores mediante una amorosa y cálida relación intergeneracional".

Así como la adolescencia es una etapa de la vida caracterizada por "minimizar los riesgos y considerarnos todopoderosos, donde nos preguntamos qué haremos con nuestras vidas", en la mediana edad, es decir, después de los 50 años, "estaríamos en condiciones de ganar mayor introspección y comenzar a preguntarnos qué hemos hecho hasta entonces con nuestras vidas", analiza la profesional, en diálogo con EL POPULAR Medios.

En estos contextos es cuando surge la necesidad de "cambiar aquello poco saludable para nosotros, tomando conciencia de la finitud. Es un buen momento para reflexionar sobre qué vejez queremos transitar, cómo queremos llegar, a quién queremos amar, con quién queremos estar, adónde queremos ir, qué situaciones nos hacen mal y qué fortalezas queremos desplegar", plantea Belén Pacheco.

En ese nuevo estado forzoso de quietud social y de descenso de la hiperactividad, bajo la premisa de quedarnos en nuestras casas como medida prioritaria para evitar la propagación de la enfermedad, "podemos valorar aquello que la rapidez de nuestra vida cotidiana no nos lo permite y es un buen ejercicio no evadir diálogos profundos con nosotros mismos" o hasta "incluso resignificar aquellos recuerdos dolorosos", según propone la profesional.

"Nos pone en modo off"

La aparición del COVID-19 deriva en una transición clave para poder "apreciar cuáles han sido nuestras herramientas y recursos para salir fortalecidos de la adversidad y tomar contacto con todo aquello que nos permitió resurgir con creatividad en momentos inesperados de nuestras de vidas", dice Belén Pacheco.

La profesional considera que es un buen momento para "mirar con sutileza el paso del tiempo, con actitud sabia y contemplativa del presente sin ahogarnos por la incertidumbre del futuro. Que la crisis no nos apabulle sino que sea el motor del tan deseado y anhelado cambio gracias a un proceso dinámico de autoescucha, autoindagación y exploración, aunque esto nos asuste por el miedo a espantarnos de nosotros mismos".

Este nuevo mapa social "nos pone en modo off y eso puede conducirnos en dirección a obtener ese cambio cualitativo en pos de un mayor estado bienestar", observa la especialista en gerontología. Es decir, esta pandemia puede convertirse en la excusa para repensar la vejez en términos de un envejecimiento saludable que trascienda la ausencia de enfermedad.

"Te invito a observar a nuestros mayores y que aprendamos de ellos, ya que si bien es uno de los grupo etarios más vulnerable biológicamente, eso está compensado con una gran riqueza de vida. Los adultos mayores tienen una historia transitada, un camino recorrido, ya que superaron adversidades y tienen más reserva emocional", enfatiza la licenciada Pacheco.

La profesional expone que "son estas las razones por las cuales deseo que este tan preciado impulso de solidaridad, respeto y cuidado no termine jamás. Es una buena oportunidad no solo para cultivar nuestra riqueza psíquica sino también para incluir en nuestros relatos e historias de vida personal una actitud amorosa a quienes han cuidado de nosotros años atrás".

Finalmente, Belén Pacheco expone que "siempre existen hechos luminosos por penoso que sea este transitorio momento".