25.04 

Cuándo y cómo debe hacerse la poda de los árboles en la ciudad

Cuando plantamos un árbol en el medio urbano, más aún en una vereda, solemos condicionar su desarrollo ya sea la expansión de la copa o su raiz. Si esa misma especie estaría en un espacio amplio nunca sería podada, pero en la ciudad muchas se generan limitaciones para el desarrollo correcto y suelen ser intervenidos a través de la poda. 

No cabe duda de los múltiples beneficios que nos genera el arbolado urbano, de los cuales los principales incluyen embellecer la ciudad, ofrecer sombra, refrescar el aire en verano y permitir dejar pasar los rayos de sol cuando pierden sus hojas en el otoño, ser el resguardo de aves e insectos, retener partículas de polvo, amortiguar el viento y el ruido, entre otras.

Hay varios motivos por lo que se realiza una poda, las cuales podemos dividirlas en podas de formación, o sea, la que lo conduce a su forma definitiva, por ejemplo si va a una vereda y las ramas deben estar lo suficientemente altas para no chocárselas; y podas de mantenimiento en el caso de ramas enfermas, lastimadas o que interfieran con el cableado, el tránsito vehicular, etc.

Si consideramos que es necesario realizar esta tarea, y que es mayor el beneficio de podar por sobre la lastimadura y estrés que le generamos a nuestros árboles debemos considerar algunas cuestiones.

Cuándo podar: siempre debe realizarse cuando han perdido la totalidad de las hojas, y entra en reposo invernal, ya que cuando aún las tiene, ellas están capturando luz para generar reservas que le servirán al árbol para brotar la primavera siguiente. Si por ejemplo las podas se hacen en Agosto, más cercanas al momento de la brotación, la herida generada sanará más rápidamente.

Poda corta o de "mutilación": muchas veces vemos árboles con esta intervención en la ciudad; se rebajan todas las ramas dejando cortos muñones, con la idea de disminuir el tamaño del árbol, evitar el contacto con el cableado o por la simple creencia de que esa poda hace bien o que queda más prolija. Esta acción que es contraria a la naturaleza de los árboles genera excesiva ramificación desde el muñón, que por un lado entorpece la libre circulación en las veredas, genera muchísimas ramas pequeñas desde una zona lastimada con mayor riesgo de caída y por otro la energía que necesitan para brotar de manera desmedida sale de sus reservas acumuladas, por lo que podemos observar en la ciudad que árboles que soportan durante varios años este tipo de mutilación terminan muriendo.

Ahora bien, ¿cómo podar?: es importante que la tarea sea realizada por personas que se hayan capacitado para tal fin teniendo los conocimientos técnicos básicos para realizar la labor y que la extracción de ramas sea lo menos posible, manteniendo la forma original de la especie, ya que las podas mal realizadas o excesivas, como dijimos antes, generan graves lesiones en el árbol que pueden ser el origen de enfermedades y plagas y una copa desequilibrada genera mayor riesgo de caída de ramas y hasta del árbol, ante condiciones climáticas adversas como vientos fuertes.

Herramientas: se deben utilizar herramientas de sierra en buen estado, afiladas, que generen un corte neto, sin desgarros y nunca utilizar las de impacto como un hacha, es importante que el personal que realiza la tarea use guante y lentes que cubran sus ojos.

Teniendo en cuenta estas acciones y eligiendo bien la especie a plantar nuestros árboles vivirán por más tiempo sanos y hermosos! Cuidarlos y defenderlos harán de la ciudad un lugar más vivo embelleciéndola con sus múltiples formas, colores y perfumes. (Nota colaboración: ingeniera agrónoma Belén Rosini).