26.05 | Información General Tandil

Un hogar implementó una original idea para poder abrazar

La idea surgió porque tras casi tres meses de aislamiento, los abuelos estaban demasiado tristes debido a que extrañaban a sus hijos y nietos. Es uno de los primeros y pocos hogares que lo implementó en al Argentina.

En época de cuarentena, tras casi tres meses de aislamiento social, un abrazo es algo que se añora notablemente en todas las familias y que provoca profunda nostalgia. Algo tan importante en la vida afectiva que tal vez no se valoraba lo suficiente y ahora cobra otra relevancia. Pero más aún para los adultos mayores, quienes son los más vulnerables en esta pandemia y no deben tener contacto con sus familiares pero a la vez eso provoca gran angustia en ellos.

Esa emoción fue captada por los dueños del hogar Reminiscencias, situado en Montevideo 365 de la ciudad de Tandil, quienes al ver a los residentes cada vez más tristes, llegando algunos incluso a no querer comer por no poder ver a sus hijos, nietos o sobrinos, exploraron algo novedoso, que les cambió la realidad notablemente.

Ya vamos casi para tres meses de todo esto y los abuelos cada vez están extrañando más.

Se trata de una manga, colocada en la puerta de entrada, mediante la cual los familiares pueden abrazar a los adultos mayores sin entrar en contacto directo con ellos y por lo tanto, sin ponerlos en riesgo.

Anahí Soulié, la propietaria del hogar, contó que vio la idea en Facebook y le gustó, por lo cual comenzó a averiguar cómo hacer para llevarla adelante.

"Uno de los problemas que tenemos hoy, que calculo que lo deben tener todos, es que ya vamos casi para tres meses de todo esto y los abuelos cada vez están extrañando más. Había una abuela de 101 años que nos decía 'díganme la verdad, que le pasó a mi sobrino, se murió'. Otra también nos preguntaba si su hijo se había muerto".

Y agregó que "al ver ellos que hay gente afuera y autos que pasan, pensaban que les estábamos mintiendo, y cada vez el humor estaba peor en las últimas semanas. Tratábamos nosotros de hacer de payasos, de hacerles gimnasia, de entretenerlos, pero ya el último tiempo no querían nada de eso", explicó.

A su vez, señaló que "la tecnología para ellos es algo muy lejano. Hay abuelas acá de 102 años, de 98, de 80, es gente muy grande, entonces no comprenden la tecnología. No entienden que en un teléfono se pueda ver a la persona, a la edad que tienen van perdiendo la vista y el oído, entonces no reconocían las voces de sus familiares por teléfono, por ejemplo".

Ellos no entienden lo que está pasando.

"A medida que iba pasando esto, vi que una abuela ya no comía, hacía dos días que se negaba a comer, entonces le pregunté qué le pasaba y me dijo que extrañaba a su hija, entonces se me ocurrió esta idea", indicó.

"Están felices"

En tanto, explicó que "lo estuve estudiando. Durante dos días con el chico de mantenimiento estuvimos sacando medidas, y lo pudimos poner el sábado, y los abuelos están felices. Se llaman mangas, las vi en internet, se están usando mucho en los geriátricos de España, y en otros lados, pero acá todavía no había ni en Buenos Aires".

"Yo había hablado con la Municipalidad de este problema que yo tenía y la respuesta era que no podían tener contacto, pero yo pensaba 'tenemos que inventar algo'. Me decían que fuera a través del vidrio, pero el vidrio es frío, ellos necesitan un poco de calor. Ellos no entienden lo que está pasando. No lo entendemos nosotros que estamos bien, menos una persona grande, muchos de ellos son de campo y jamás vivieron algo así", manifestó.

La abuela que no comía, al otro día de abrazar a su hija me pedía que le cortara el pelo porque la hija iba a venir a verla.

Y remarcó que "yo pensé si me tienen que poner alguna multa que lo hagan, pero yo lo voy a hacer, y que sea lo que Dios quiera. La verdad que fue un éxito. Mandé a hacerlo, es un marco que está en la puerta y lo mandé a hacer de forma tal que no entra absolutamente nada de aire, tiene doble el impermeable y las mangas tienen doble bolsa. Son mangas cocidas y pegadas y con otro plástico más como para que sea imposible que pueda entrar algo de aire".

"La abuela que no comía, al otro día de abrazar a su hija me pedía que le cortara el pelo porque la hija iba a venir a verla. Ahora ellos tienen otro humor. Tenemos un grupo de whatssapp del hogar con los 48 familiares que tenemos, donde escribimos, y ese mismo sábado puse lo que había hecho. Así que nos organizamos para que no hubiera una multitud en la calle, para respetar las reglas", indicó.

Así es que diariamente se organizan en el horario de 11 a 12 y de 17.30 a 19.30 para ir por turnos a visitar a los abuelos y poder darles el deseado abrazo.

"Para mí fue una alegría muy grande"

"Se organizó todo muy bien, nunca hay multitud de gente, y yo les dije que si ven a alguien en la manga, que se queden en el auto y esperen a que se vaya el otro. Los familiares están muy agradecidos. Para mí fue una alegría muy grande. Yo hace 18 años que trabajo de esto, así que ver esas caras, cómo lloraban y se emocionaban, eso me llena el corazón", expresó.

Y señaló que "más allá de que este sea mi negocio, soy muy humana y estoy acá desde la mañana hasta la noche, y ellos las únicas caras que ven son las nuestras. Son gente grande que cuando los acostamos, yo le digo a las chicas que les den un beso y un abrazo porque no sabemos si mañana van a despertar. Un día de ellos es un año más".

"Hay gente que no ve a sus hijos hace 3 meses y yo me pongo en el lugar de los abuelos que son los que más sufren. Yo hace 3 meses que con mi hija no ceno, no almuerzo, a mi marido lo veo poco porque estoy todo el día con ellos acá", indicó.

"El primer abrazo no me lo voy a olvidar más"

En tanto, Anahí Soulié confió que "el primer abrazo no me lo voy a olvidar más, la abuela que abrazaba a su hija y le decía te extraño, y lloraban las dos. Fue muy emocionante porque no se lo esperaban".

"Esto fue algo que hice en silencio, porque no quería generar expectativa y que no saliera, entonces trate de callármelo. Durante dos días no dormía, traje un inflador para comprobar que no entrara aire, cosas como para cuidarlos y cuando se abrazaron ellas dos, fue muy lindo. Nos emocionamos todos, justo era la abuela que hacía días que estaba muy triste, que se negaba a comer y no quería hablar con la hija por teléfono, estaba enojada. Al otro día estaba contenta, tenía otro ánimo, ganas de vivir, y antes estaba entregada", relató con alegría.

Destacó que está dispuesta a mostrar la iniciativa a colegas de otros hogares para que puedan copiarla si lo desean. "Si lo quieren copiar, las puertas están abiertas", señaló.

Por último, resaltó que "está bueno que lo hagan también otros hogares que tengan la posibilidad que tienen mis abuelos de un abrazo, una agarrada de manos, y estoy dispuesta a invitar a los que quieran y que lo aprovechen porque está muy bueno".

Fuente: ElEco.com.ar