31.05 | Política ENTREVISTA. Adriana Capuano, directora de Personas Adultas y Mayores de la Nación

En el país "no se repetirá la experiencia amarga de dejar morir a los mayores"

Asegura que no se elegirá quién vive y quién muere como sucedió en el pico de la pandemia europea. Y blanquea dos datos: en la Provincia hay 977 residencias habilitadas y 1.933 ilegales. En Olavarría, "de 45 existentes apenas teníamos noticias de dos habilitadas".  

Ni siquiera pudo armar su despacho en el Ministerio de Salud de la Nación: la cuarentena por el Covid-19 fue un terremoto y hoy Adriana Capuano gestiona desde Olavarría. Encabeza una Dirección creada en 2020. Su mayor desafío es visibilizar a la vejez. Hoy gestiona para la pandemia que amenaza fundamentalmente a los viejos.

Silvana Melo // [email protected]
"Con sobredosis de videoconferencias", se define Adriana Capuano, en un despacho improvisado en su casa de Olavarría, donde vive su cuarentena propia de funcionaria nacional que no llegó a montar su despacho, novísimo, en el edificio histórico de la 9 de Julio donde la figura de Eva es un ícono que dirige el camino. Simbólicamente y no. A finales de aquel diciembre que parece prehistoria, donde lo más importante era la pandemia del hambre, ella concretaba un sueño: llegar a un Ministerio de Salud de la Nación liderado por Ginés González García. En una dirección creada ad hoc. Porque la Dirección de Personas Adultas y Mayores no existía antes.

Y a su primera experiencia de gestión nacional la estrena en medio de una pandemia.

Es médica, históricamente peronista, catorce años jefa regional de la UGL XXX del PAMI -en diciembre de 2015 fue corrida por el macrismo-, candidata a intendente en 2011, dos veces concejal, presidenta del PJ y con más de dos décadas de cercanía sanitaria y profesional con la vejez.

Nosotros aconsejamos disminuir el acceso a las noticias, la sobreinformación es nociva, se difunden tasas de letalidad a tal edad, que llegan sin filtro y no todos están en condiciones de entender y de recibir.


-Después de años de gestión en el PAMI y de trayectoria política en el PJ, llegar al Ministerio de Salud de la Nación en una dirección anclada a su especialidad, parece el lugar donde se quería estar. Pero aparece el covid19. ¿Cómo lo vive como funcionaria y profesional?

-Para mí fue muy importante que me llegara este ofrecimiento de la mano de Ginés, de quien yo me considero discípula desde hace 25 años que empecé esta carrera de política sanitaria y salud pública, que pueda tener la oportunidad de gestionar en el Ministerio y que me asignen la dirección de Personas Adultas y Mayores, una dirección nueva, que en el Ministerio no existía. De hecho el envejecimiento el único lugar que tenía era un programa que dependía de enfermedades crónicas no transmisibles, imaginate la concepción del envejecimiento hasta ahora... en el Ministerio de Salud de Nación nunca existió un área específica. Para nosotros es todo un desafío porque viene de la mano del decenio del envejecimiento saludable determinado por la OMS para todos los países del mundo. Pero cuando estábamos en pleno trabajo y desarrollo de los programas que íbamos a hacer, porque como dirección nueva, no teníamos presupuesto ni personal asignado, viene el tsunami del covid. Y afecta justamente a la población de las personas mayores, con todo lo que esto implica. Con las tasas de letalidad más elevadas, el tema de los cuidados, las residencias para personas mayores, una multiplicidad de variables que tenemos que abordar a través de videoconferencias con otras áreas, con provincias, con organismos internacionales elaborando protocolos. A la vez es una experiencia enorme estar en el medio de una pandemia.

Otro problema en que nos metimos es la violencia de género en la tercera edad.

-La gestión arranca en el momento de construir el lugar que le toca, pero a la vez se topa con los graves problemas que hubo -y que habrá- en geriátricos de CABA, donde el covid19 terminó con la vida de mucha vejez, de otras residencias que cerraron en el conurbano y dejaron afuera a los ancianos, ¿cómo se para la Dirección ante todo esto? ¿Está en condiciones de pararse cuando está en construcción?

-Creo que todos nos paramos de la misma manera. Nadie tenía conocimiento acerca de cómo evolucionaba esto ni de las características del virus. Todos tuvimos que empezar de cero. Lo nuestro fue empezar de esa misma manera. A partir de la declaración de la emergencia, trabajamos con epidemiología, infectología, salud mental, para estar todo el tiempo elaborando y actualizando las recomendaciones. En esta prolongación de la pandemia surgen temas como que en las residencias y en las personas que viven solas el encierro puede dar lugar a la aparición de trastornos cognitivos. De un día para el otro se perdió el vínculo con los afectos. Estamos trabajando con provincias donde el virus no circula para ir flexibilizando y poder mitigar en lo posible este impacto sobre la salud mental. Nosotros aconsejamos disminuir el acceso a las noticias, la sobreinformación es nociva, se difunden tasas de letalidad a tal edad, que llegan sin filtro y no todos están en condiciones de entender y de recibir. Poner en contacto a la persona mayor a través de videollamadas con amigos, familiares. Pero no hay que olvidar que el mundo de las personas mayores es muy heterogéneo. Hay una parte con redes más débiles para las que el aislamiento es más crítico. Y pueden aparecer esos trastornos cognitivos. Para eso es importante desarrollar un plan durante el día, que incluya actividades físicas simples. Una de las actividades que está todavía restringida es la kinesiología porque no se podría respetar la distancia personal, pero sabemos que también dentro de los sindromes geriátricos la inmovilidad y la postración es todo un tema porque viven en una residencia, en espacios reducidos, tienen que reducir la posibilidad de moverse porque deben mantener distancia. Entonces la inmovilidad es inevitable y la rehabilitación se vuelve imposible. En otro problema en que nos metimos es la violencia de género en la tercera edad. El tema del cuidado: la persona mayor que cuida a su esposo y se naturaliza la violencia.

-Vimos en Italia y España que se elegía quiénes vivían y a quiénes se dejaba morir y los ancianos terminaban muriendo solos y sin atención en sistemas de salud desbordados. ¿Puede suceder en la Argentina?

-En 2017 el congreso ratificó la Convención Interamericana de los Derechos Humanos para las Personas Mayores, que además de promover esos derechos les da un marco legal. La convención busca la igualdad, la no discriminación, la autonomía, la posibilidad de decidir sobre sí mismos, el acceso a la salud. Son preceptos muy importantes teniendo en cuenta la experiencia amarga de países que se vieron muy desbordados, en los que médicos que en el momento de hacer el triaje (evaluación de prioridades de atención) excluían a los mayores por la edad. Fueron dejados morir sin tener la posibilidad de un derecho igualitario a la salud. Esto en la Argentina no va a suceder. Además de apuntar a no saturar los sistemas de salud se va a proteger a las personas mayores que tienen el mayor índice de letalidad.


-Hoy es imprescindible gestionar para la contingencia. Pero ¿cuáles eran los objetivos que se planteó en el momento de asumir?

-Fundamentalmente trabajar para hacer visibles a las personas mayores dentro del Ministerio. Mi función es decir aquí están. Porque es un tema que se manejaba en círculos muy chicos. Después, trabajar muy fuertemente en la esperanza de vida que aumenta cada vez más y en una población envejecida que Argentina ya tiene, porque supera el 14% de personas de más 60 años; entonces, empezar a trabajar con el armado de políticas públicas para agregar calidad a esos años de vida a través del diseño de estructuras en el sistema de salud pensando en recibir a las personas mayores. Uno que ha estado en terreno y en lugares como los nuestros, donde el sistema de salud es aceptable, el peregrinar de las personas mayores para tener finalmente una salud de calidad es un tema a trabajar mucho.

*Adriana Capuano buscará un "perfil sociosanitario" en la Dirección de Personas Adultas Mayores

-Los viejos viven más, con menos infraestructura que los contenga, son una carga porque no producen, el sistema previsional suele ser un peso que cada gobierno busca recortar y los haberes jubilatorios no cubren una vida digna...

-Claramente. Por eso hay que trabajar con indicadores duros que te vayan marcando el camino. Los indicadores previsionales y económicos demuestran cuál es la situación en cada lugar del mundo. Argentina, pese a que nuestros jubilados no alcanzan los parámetros ideales respecto de sus haberes, es un país que en cobertura previsional y de seguridad social, está por encima de otros como Brasil. Es un universo que se abre.

El peregrinar de las personas mayores para tener finalmente una salud de calidad es un tema a trabajar mucho.


-¿Tiene finalmente el despacho en el edificio de Eva Perón?

-Yo quería estar en el edificio histórico de la 9 de Julio, donde está la imagen de Evita y donde está Ginés. Y ahí estábamos armando el despacho. Lo íbamos a estrenar esa semana. Quedó todo embalado. Se decretó la cuarentena y llegué a Olavarría con el último colectivo de Buenos Aires que paró en la terminal a las 00:05... la policía entró para ver de dónde proveníamos; éramos sólo dos mujeres...