25.06 En Barcelona

El Liceu vivió un insólito "Concierto del Bioceno", exclusivo para plantas

Desde la gira oceánica de la activista Greta Thunberg, ninguna otra acción en favor del planeta había levantado tanta expectativa: el Liceu de Barcelona acaba de reabrir sus puertas con un concierto en el que suplió al público por plantas.

  Sin distingos con el reino vegetal, ha atendido al peculiar público del Concierto del bioceno de la misma manera que trata a los seres humanos. "Señoras y señores, el concierto dará comienzo en cinco minutos", anunció por megafonía mientras las 2.292 plantas que asistían al evento habían ocupado ya sus asientos. Es un concierto de seis minuto con música de Puccini, y al finalizar suena un audio grabado con el sonido de las plantas al moverse o rozar entre ellas.

La acción artística de Eugenio Ampudia que ha impulsado el Liceu ha tenido un gran impacto mediático. "Bienvenidos al Gran Teatre del Liceu, por respeto al público y a los artistas les rogamos apaguen sus teléfonos móviles y no hagan fotografías durante el espectáculo, asimismo les pedimos que eviten ruidos que puedan alterar el disfrute de la ópera", han escuchado las plantas justo antes de que el UceLi Quartet, formado por intérpretes de la Orquestra Simfònica del Liceu, hiciera su aparición en el escenario.


"Perfectamente ordenadas, quietas en sus asientos, sin agitar pulsera ni abrir bolsos en bolsa de caramelos que apaguen la tos, las plantas han demostrado ser el más agradecido de los públicos. Y probablemente la sensible música de Puccini, Crisantemi, una pieza de seis minutos apenas, las ha emocionado igualmente, sin que el oído humano pudiera apercibirse. Como tampoco son audibles sus gritos de dolor cuando sufren", describió el diario La Vanguardia en su edición del lunes último.


Fue precisamente ese día a las 17 (las 12 en el huso horario argentino), en la reapetura de de la emblemática sala después de los meses en alerta por la pandemoa. Se trató de una acción de alta carga simbólica alentada por el teatro y firmada por el artista Eugenio Ampudia, que atrajo las miradas de medios internacionales desde el New York Times hasta el Guardian, devolviendo a Barcelona aquel aura de ciudad poética y genial que adquirió acaso en las Olimpíadas, con La Fura dels Baus o los diseños de Mariscal.


Ampudia busca situar al mundo vegetal en un plano de igualdad con los seres humanos. Para eso, invita a plantas de viveros de la zona a ocupar la capacidad por el momento inutilizable para un público.


El de Eugenio Ampudia -sostienen los medios especañoles- quiere ser un mensaje político, lógicamente, y también filosófico. "Cuando sucedió la delicada situación que hemos pasado, miré y saqué mis conclusiones. Y una de ellas es la relación con el resto de las especies que habitan el planeta. No solo como observador de sus estrategias sino en un plano de absoluta igualdad, que es lo que tiene que darse".


Para Ampudia, "eso conlleva muchas diferencias respeto al comportamiento habitual: estamos al final de toda una época y hay que cambiar muchos paradigmas. No vivimos en el mismo mundo que hace 90 días nos confinó. Soy de los partidarios de cambiar absolutamente las cosas y soy partidario de que seamos los artistas y la cultura los que, si nos dejan, lideremos este proceso".


La idea de Ampudia surgió viendo, lógicamente, desde el confinamiento de su casa cómo la vegetación y los pájaros se expresaban. "Veía cómo las plantas crecían a mi alrededor y pensé que a lo mejor me puedo relacionar de otra manera con la gente, con las personas y también con el resto de seres vivos. Y cuando se me planteó el Liceu, pensé en dejarlas entrar como malas hierbas y colonizar el teatro, convertirlo en algo vivo incluso cuando no hay personas".


El evento lleva paralela la producción por parte del artista de una serie de fotografías y de un vídeo, que serán las piezas artísticas que, en una edición limitada de media docena, se pondrá a disposición de coleccionistas.