11.07 

Rústicos, una marca registrada que conquistó al país ganadero

En apenas siete años la propuesta comercial ideada por el consignatario Sergio Amuchategui se convirtió en un fenómeno nacional. A partir de la sociedad con la firma cordobesa Alfredo S. Mondino, la hacienda de los criadores de Tres Arroyos y el sudeste bonaerense llegó al resto del país. 

Por Juan Berretta

Si algo le faltaba a Rústicos era tener el rematazo que tuvo el último jueves de junio en la Sociedad Rural de Tandil, evento televisado por Canal Rural y la plataforma Zoom para todo el país. En medio de la pandemia, entre barbijos, alcohol en gel y frenéticas llamadas por celular de compradores que no pudieron estar en la tribuna y que vieron la hacienda por TV o en sus dispositivos, la subasta fue un éxito.

"Los remates de Rústicos siempre sorprenden para bien", resume Roberto Mondino, quien comanda hoy una de las consignatarias más importantes del país y que desde hace tres años se encarga de las ventas del emprendimiento comercial creado por el treserroyense Sergio Amuchategui.

Esta vez el desafío era inédito, porque la emergencia sanitaria obligó a que el remate se realizara sólo con un puñado de compradores en las tribunas y el resto atrás de las pantallas. Eso no hizo más que potenciar la incertidumbre lógica en la previa de cada subasta. Pero el trámite y el resultado fue el típico de Rústicos: ágil y con precios muy destacados.

"Realmente la oferta genética que hubo es muy difícil de encontrar, esta vez hoy fue por televisión, se vio en todo el país, la gente se prendió y salió todo bien", asegura Mondino.

"Estuvo todo muy bien preparado, muy bien organizado, todo al detalle, y por eso el resultado", agrega el martillero cordobés, que no de casualidad destaca el aceitado trabajo en equipo, sin dudas, uno de los fuertes de Rústicos junto a la calidad de la hacienda de los criadores que forman parte de la propuesta.

"Armamos un remate de 1000 vientres como para que nos acompañaran 500 personas, pero había apenas 30 nada más por la triste la realidad que nos toca vivir. Pero fue pensado para que el que estuvo en la casa lo haya podido ver como los pocos que estuvieron sentados en la grada, y creo que ha salido todo muy bien. El gran trabajo de cada uno de los que formamos Rústicos hizo posible este resultado", aporta Sergio.

El consignatario tresarroyense, mentor de Rústicos, reconoce que "no creía que se iban a dar los números que se dieron. Pero sí percibía que el interés estaba porque había muchas consultas".

Como suele destacar en cada remate de Rústicos, Sergio marca que los criadores ofrecieron en la pista "un gran nivel de hacienda" y también repite una de las fortalezas de la propuesta: "No es fácil encontrar en un solo día, en un mismo remate, esta calidad de animales".

Un poco más distendido, en la continuidad de la charla, Amuchategui pone el mismo esfuerzo para dejar en claro que él es apenas una pieza del gran y exitoso engranaje que es Rústicos, que para conseguir nuevos negocios para esos productores y cabañeros de Tres Arroyos y la región que confiaron en su idea de crear una marca para darle valor agregado a la hacienda que criaban.

Entonces se toma su tiempo e invierte cientos de palabras para argumentar que el éxito va de la mano del trabajo en equipo. "Todos son importantes haciendo lo que les toca hacer", dice.

Por el contrario, Sergio no gasta ni un segundo para responder si planeó el fenómeno en que se terminó convirtiendo Rústicos en apenas siete años. "Si te digo que lo pensé así, te mentiría. Era impensable lograr este presente", asegura con humildad y sencillez el ideólogo de la marca que en 2019 "fue la mayor oferta de vientres seleccionados -puro controlados y madres Angus MAS- y el remate de reproductores con la oferta de pedigree más grande de la Argentina".

"Esos logros son mi mayor orgullo", asegura.

El origen

La relación entre Sergio y la ganadería arrancó casi en su niñez.

Amigo de Bertel Skou, fue testigo de la época dorada de La Verbena, la cabaña que desde la localidad de Copetonas, en el partido de Tres Arroyos, logró meterse en la historia grande ganadera argentina. "Desde muy chico fui a Palermo, anduve en las cabañas, me interesé por la genética. Es algo que siempre me gustó", cuenta después de aceptar hacer un vuelo rápido por su pasado.

Entonces surgen referencias inevitables como La Segunda de Buus, San Agustín de Orlando Hurtado, La Tortuga de Juan Pedro Massigoge, los apellidos Rivolta, Bracco, Malaccorto... "Siempre tuve admiración por todos ellos", revela en relación a nombres de mucho peso en la ganadería del sudeste bonaerense.

Con el paso del tiempo Sergio empezó a recorrer el negocio ganadero hasta que en 2006 se produce un mojón en su vida laboral. "Con el impulso que me dio Germán Sillero, de la cabaña Santa Clara, ubicada en Coronel Dorrego, organizamos un remate con sus toros y los de La Verbena, que estaba volviendo al ruedo". El remate lo hicieron durante siete años y aunque el proyecto no salió todo lo bien que hubiera querido, fue una muy buena experiencia.

"Nunca me voy a olvidar de que Germán fue el que me dio ánimo para arrancar", destaca. El nombre de Gustavo Reverón también aparece subrayado como uno de los actores fundamentales en los inicios.

Fue en esos años que empezó a sumar a las familias Lebeck, Briones, más tarde conocería a Juan García, y de a poco se fue gestando el proyecto que desembocaría en la creación de Rústicos.

"Salió la idea de hacer algo con Daniel Fuente, que venía de sacar una campeona en Palermo con su cabaña Aitué, y arrancamos con el remate en Benito Juárez", recuerda sobre el inicio del emprendimiento, que por esos tiempos se denominaba "Rústicos del Sudeste", y estaba integrado por un grupo de diez criadores de Tres Arroyos y su zona de influencia.

"Mi propuesta a esos criadores, muchos de los cuales eran mis amigos, era hacer algo para diferenciarnos. Ser distintos como para generar un valor agregado y sacar un plus económico, y ser más competitivos", indica.

"Eran rodeos generales comerciales que había que desarrollarlos.

Empezamos en 2007 con rodeos de 600 vacas, que eran hacienda general, y hoy esas firmas tienen más de 2500 vacas y ahora son planteos puro controlados. La evolución fue notable", dice Sergio.

"Yo fui el ideólogo, el gestor, pero tuve la confianza de todas esas empresas, más los que se fueron sumando, y el asesoramiento de Juan García. Y así se fue potenciando, y hoy se ven los resultados. La hacienda de Lebeck, de Arandú, de Podlesker, de Karen Groenenberg, de Juan Pedro Massigoge, por ejemplo, logra un precio diferenciado. Eso es un reconocimiento al trabajo que hicieron y hacen, a lo que invierten y a la pasión que le ponen", asegura.

El gran salto

En 2014 se dio el arranque formal con el remate "Máxima Selección Genética", en el predio de Campoamor Hermanos, en Benito Juárez, se remataron 380 animales de las cabañas Aitué, San Ignacio, Las Blancas, La Tortuga, Tres Montes y La Costera de Lebeck, Don Abraham y Santa Clara de Sillero. Comenzó allí el trabajo de Nachi Añez Gutiérrez, consignatario juarense que amplió el territorio.

El 2015 comenzó a tomar forma bajo la denominación de "Rústicos".

Fue un año dónde el encierre del pedigree comenzó a crecer y la venta fue una oferta de 480 animales. Los diferentes criadores y medios del sector comenzaron a mirar con ojos sorprendidos semejante evento. Participaron nuevos criadores y cabañeros como Tres Marías, La Cascada, Don Florencio y Los Robles que se sumaron a los ya participantes: Delfinagro, Aitué, Lebeck, La Tortuga, Don Abraham, El Reencuentro y Arandú.

La evolución siguió en 2016, de todos modos, Sergio entendió que tenía que "darle una vuelta de tuerca" a la marca y en 2017 la alianza comercial con la firma cordobesa Alfredo S. Mondino marcó un antes y un después.

"Me contacté con Roberto Mon- dino, que desde hace un año venía haciendo remates en Olavarría y quería desarrollar el negocio en la provincia de Buenos Aires. El ya conocía lo que era Rústicos, y le gustó la idea. Ahí fue el crecimiento, hubo una gran apertura de negocios.

Se montó todo nuestro trabajo más el motor del equipo de Mondino, que tiene un compromiso notable.

Con ellos tenés la garantía de que el remate nunca sale mal", asegura Amuchategui.

Mondino le dio a Rústicos un salto de calidad, le dio vuelo para que el país ganadero se enterara de la calidad de la hacienda que se comercializaba. En 2019 se hicieron cuatro remates, "cuatro fiestas ganaderas", como dice Sergio, y el cierre del año fue en Tandil, un punto estratégico que le otorgó más oportunidades de negocios aún.

"Hemos sumado al equipo para el cierre en Tandil a Agustín Oxacelay y a Julián Bicondoa. Y ahora el proyecto es apostar fuerte al desarrollo en toda la provincia, con lo cual la idea es abrir una oficina en Tandil. Siempre con el apoyo de Mondino", cuenta.

Además, el consignatario destaca el trabajo hecho en comunicación y marketing, por parte de Mauricio Bicondoa y Damián Hinding, "eso también es fundamental para la evolución".

La selección

La notable evolución en número de cabezas que ha tenido Rústicos ha obligado a tener un orden y un complejo trabajo de encierre y de loteo. "Hoy estamos en una etapa de perfeccionamiento y de tratar de que el remate sea impecable. Y cada vez mejorar más los encierres, ser más exigentes con nosotros mismos, ser autocríticos y decir 'esta hacienda no la podemos llevar más, tenemos que mejorar'".

De la mano de Mondino llegó una expansión a nivel nacional que hace que hoy Rústicos venda hacienda a Córdoba, San Luis y Mendoza. "La verdad que venimos teniendo pruebas de fuego porque nos compraron de distintas provincias y la hacienda ha funcionado bien. Hoy nos piden vacas de Lebeck, de Groenenberg, de Massigoge, de Briones, de Arandú, de Podlesker...", cuenta con orgullo.

"Pero lo lindo es que esos criadores hace 10 años no eran conocidos a nivel nacional y hoy tienen un reconocimiento. Es más, Mondino hace un remate importantísimo televisado, y cuando hay tropas de esas familias, la hacienda vale más. Esa es la respuesta a un laburo de muchos años. Y se ha logrado hacerlo valer", asegura con satisfacción.

Sergio, está demostrado, es un consignatario inquieto, que siempre busca nuevos negocios y hacer más eficiente el que tiene en marcha.

Entonces cuenta que uno de los desafíos que tiene Rústicos por delante es "lograr que los remates sean de mayor excelencia, esto implica seguir mejorando la hacienda y la selección. Una vez me lo dijo Roberto Mondino, 'hay que cuidar el nombre de Rústicos'".

Otro proyecto que aparece en el horizonte es dar un importante remate en Río Cuarto. Aunque sin dudas, la idea más ambiciosa que les ronda por la cabeza a Sergio y a los Mondino es desarrollar la marca a nivel comercial.

"Soñamos con poder generar una marca de carne, salir al consumo, llegar a la góndola y así cerrar el círculo. Hacer el ciclo completo y seguir agregándole valor a la producción de los criadores", cuenta. "Decirlo hoy, con esta realidad climática, económica y del coronavirus, suena impensado. Es una idea a trabajar", aclara Sergio.

El nuevo desafío está planteado y si hay algo que está demostrado es que cuando Rústicos pone a su equipo a trabajar, los resultados llegan. Será cuestión de tiempo entonces.