12.07 | Información General 

Orifici, el emprendedor que nunca bajó los brazos ante los obstáculos

"Pachacho" como le decían algunos de sus amigos, el empresario diversificado, el referente del empresariado bonaerense, el amante de los caballos perdió la vida este domingo. Un hombre que concretó "sueños imposibles".

Carlos Orifici falleció este domingo  y su muerte enlutó a la ciudad, a la región y hasta se hicieron eco instituciones y referentes nacionales.

"Pachacho" como le decían algunos de sus amigos, trabajó arreglando heladeras; recordó el viejo SIAM Di Tella en el que salía a buscar el pan de cada día; sus inicios haciendo trabajos en los hornos de Cementos Avellaneda, esos que la mayoría no quiere hacer, la pasión por los animales (especialmente por los caballos) que heredó de su padre y derivó en un complejo ecuestre modelo.

Atravesó necesidades hasta conformar el holding doméstico más importante de estos tiempos.

*El pueblo Chaira lamenta la muerte de Carlos Orifici "Una pérdida grandísima para nuestra institución"

Orifici, el emprendedor que nunca bajó los brazos ante los obstáculos, que en cada empresa que puso el cuerpo la llevó adelante.

El empresario que creó Producciones Industriales, TranSuelo, Suelo Mix, que diversificó sus inversiones en la crianza de caballos de raza, agropecuarias, inmobiliarias, estaciones de servicios nunca dejó de soñar, ni de mirar para adelante.

Referente del empresariado bonaerense, en febrero último había sido reelecto titular de la Unión Industrial de Olavarría.

Sus últimas apuestas fueron los medios de comunicación.

Orifici también quedará en el recuerdo como uno de los dirigentes deportivos más importantes que tuvo esta Ciudad: a la altura de don José Buglione Martinese, Carlos Víctor Portarrieu, Domingo Colasurdo, Amadeo Bellingeri.

Empezó con la actividad ecuestre, su campo hípico de primer nivel, la creación de una escuela de equitación, la transmisión genética de ese amor por los caballos a sus hijos.

*Innumerables muestras de dolor tras la muerte de Orifici

Cada año Olavarría recibía a los mejores jinetes y amazonas del país, y de buena parte del continente.

La impronta de Carlos Orifici está por todos lados, en pocos con tanta fuerza como en Racing.

Llegó al club en una accidentada asamblea del 17 de noviembre de 2015, pero no pudo asumir por presiones de la barrabrava.

Cuando pudo tomar las riendas prometió: "Primero pondremos en orden el club y después nos ocuparemos del fútbol". Y cumplió.

El Parque Olavarría, la institución, estaban en camino a la devastación, por administraciones ineficientes o por falta de compromiso de los asociados. Carlos le cambió la cara y la vida en unos pocos meses.

Puso en valor la infraestructura, se sumaron actividades, creció el número de socios y, tal como había anticipado, se comprometió con la ambición chaira de retornar a los principales niveles del fútbol del interior.

La pandemia se interpuso al inicio de las obras para sus dos proyectos más ambiciosos: un complejo de natatorio cubierto en el frente de la avenida Colón y el colegio de tres niveles dentro del Parque Olavarría.

"Primero la pileta techada, después el piso de la cancha (donde se hizo una gran inversión), ahora el Colegio. Qué mejores noticias podríamos anunciarles a los chairas para este ejercicio" exclamó el pasado 20 de noviembre, en la secretaría del Parque, cuando puso en marcha su tercer mandato al frente del club de la estrellita.

Carlos Orifici, el hombre que pudo concretar sueños imposibles, vaya a saber cuántos quedaron en el camino con la inesperada noticia que este domingo alteró la calma de una ciudad.

*Parte del perfil que escribió Daniel Lovano para El Popular Medios. La nota completa en las páginas del diario de este lunes.