22.07 Día Internacional del Trabajo Doméstico

Informe de la brecha de género y el impacto económico

En la Argentina, las mujeres dedican 3 veces más tiempo que los varones a las tareas domésticas y de cuidados no remunerados. Esa distribución asimétrica es clave para entender la desigualdad económica.

Según el mismo informe elaborado en conjunto por el Ministerio de Economía, la Secretaría de Política Económica y la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género que da cuenta del estado de situación y los desafíos en el marco de la brecha de género, "las mujeres son las que sufren los mayores niveles de desempleo y precarización laboral. Ganan, en promedio, un 29% menos que sus pares varones, brecha que se amplía para las asalariadas informales, alcanzando un 35,6%. La mitad de quienes no consiguen empleo son jóvenes de hasta 29 años y, entre estas personas, son las mujeres quienes enfrentan las tasas más altas de desocupación de toda la economía con un 23%".

Las personas trans y travestis "invisibles"

El informe además cuenta que "lo que sucede en el mercado laboral con las personas travestis y trans todavía permanece oculto a los ojos del Estado".

  • En 2012, y por única vez hasta el momento, "se llevó adelante la Primera Encuesta sobre Población Trans: Travestis, Transexuales, Transgéneros y Hombres Trans (INADI e INDEC, 2012), sobre una muestra de 209 personas, de donde se desprenden algunos datos llamativos. El 20% de las personas encuestadas declaró no realizar ninguna actividad por la que obtenga dinero. El 80% restante expresó dedicarse a actividades vinculadas a la prostitución y trabajos informales de precaria estabilidad. El dato de cobertura de salud refuerza unpanorama de fragilidad: el 80% no tiene obra social, prepaga o plan estatal.

El trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, una clave para entender la desigualdad

El punto de partida para exponer el lugar de las mujeres en el sistema productivo es un concepto básico y fundamental de la economía: el trabajo.

En general, la definición de trabajo que aparece contenida tanto en las estadísticas como en el diseño de las políticas públicas lo asume como una actividad mediada por un pago y deja fuera del análisis económico al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado que se realiza en los hogares.

Esta dimensión que, en general, no se considera a la hora de pensar lascondiciones y posibilidades de empleo de las personas, hace que la desigualdad se reproduzca y amplíe. Por ello, incorporar al análisis la distribución social de estos trabajos no remunerados y los roles de género que se reproducen socialmente es clave para entender las desigualdades que luego se captan en los indicadores laborales y que sí aparecen de manera visible en gran parte de las estadísticas e información sobre la cuestión.

Históricamente, se ha consolidado una división sexual del trabajo que asigna roles degénero: a las mujeres se les destina el trabajo reproductivo (las tareas necesarias paragarantizar el cuidados, bienestar y supervivencia de las personas que componen el hogar), mientras que el trabajo productivo (vinculado al que se realiza en el mercado y de manera remunerada), aparece asociado a los varones. Esta particular división del trabajo constituye un producto histórico y humano y, por lo tanto, es factible de cambios que implican diversos aspectos de la vida cultural, social, económica, política, entre otras.

Las tareas llamadas comúnmente reproductivas o domésticas, lejos de estar circunscritas al ámbito del hogar, son pilares del funcionamiento social. Los quehaceres domésticos (limpieza de casa, aseo y arreglo de ropa, preparación y cocción de alimentos, compras para el hogar; reparación y mantenimiento de bienes de uso doméstico), los cuidados de personas (de niños/as, enfermos/as o adultos/as mayores miembros del hogar), el apoyo escolar, recaen de manera asimétrica sobre las mujeres.

Según la Encuesta sobre Trabajo No Remunerado y Uso del Tiempo (EAHU-INDEC, 2013) ellas realizan el 76% de las tareas domésticas no remuneradas. El 88,9% de las mujeres las realizan y dedican a este tipo delabores un promedio de 6,4 horas semanales. Mientras tanto, sólo el 57,9% de los varones participa en estos trabajos, a los que les dedican un promedio de 3,4 horas semanales.

Un mundo de posibilidades...truncas

La división social por la cual las mujeres cargan con la mayor parte del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado implica una menor cantidad de horas y recursos disponibles para dedicarles a su desarrollo personal, productivo, profesional y económico.

Esta carga extra de responsabilidad tiene diferentes impactos a lo largo de su vida: en sus posibilidades de estudiar, de trabajar por un salario y percibir la misma remuneración que sus pares varones, desarrollarse en su carrera, obtener puestos jerárquicos, así como también en sus probabilidades de ser pobre o salir de la pobreza.

En el final de un extenso informe, se plantea el gran desafío de acelerar la igualdad

La división sexual del trabajo y su estructura visiblemente desigual fue fuertemente cuestionada en los últimos años.

Argentina se constituyó en uno de los países más movilizados por las problemáticas de género a partir del reclamo masivo en las calles, en las universidades, en los espacios de trabajo, y en la vida cotidiana, para poner fin a todo tipo de violencias contra la mujer, incluida la violencia económica.

#NiUnaMenos es un fenómeno extendido en toda la región así como también lo es el Paro Internacional de Mujeres, con consignas socioeconómicas, y cuya cuarta edición fue el 8 de marzo de 2020. En una apuesta a una democracia receptiva a estas demandas y con la presión constante desde los feminismos, las instituciones están cambiando para darles un lugar en la agenda pública, en el Estado, en el Congreso y en las distintas áreas que hacen a la gestión del país.