01.08 | Información General 

Un cambio en la hoja de ruta del respirador artificial olavarriense

Los profesionales de la Facultad de Ingeniería trabajan en las modificaciones requeridas. El aparato tuvo buenas prestaciones iniciales, pero cuando llegó al INTI aparecieron las trabas. "Esto es un trabajo que requiere un nivel de complejidad enorme", sintetizó el ingeniero Marcos Lavandera.

Daniel Lovano

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El Respirador Argentino de Crisis atravesó distintas etapas desde la primera quincena de abril, cuando fue anunciado como un aporte de docentes, no docentes, estudiantes, graduados y empresas vinculadas con la Universidad Nacional del Centro (Unicén) a esta pandemia de coronavirus que recién se estaba dando a conocer en el hemisferio sur.

En una primera instancia se apostó a un rápido desarrollo y a un no muy largo proceso de homologación para alcanzar una producción de 100 unidades que cumpliera las necesidades de los centros de salud de la Ciudad y la región.

Siguieron una serie de viajes a Buenos Aires y La Plata para exponer el aparato a las exigencias de los organismos de evaluación y control, y desde el pasado 8 de julio el RAC-1 olavarriense está en una instancia distinta, no prevista en aquellos días de abril.

Tuvo un buen examen en el laboratorio de Femeba; pasó a la siguiente etapa en el simulador de AAARBA, donde en su primera visita no atravesó las exigencias, y en la segunda funcionó adecuadamente.

Este equipo quedó en la sede del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).

"En el mientras tanto fuimos fabricando un cuarto prototipo. Lo llevamos a AAARBA y, obviamente, rindió mucho mejor que el anterior" precisó Marcos Lavandera, director del Centro de Desarrollo Emprendedor e Innovación (CDEI) y coordinador de este desarrollo, que tiene como Director Técnico al bioingeniero Pedro Escobar.

A principios del mes pasado la planificación tuvo un vuelco.

"El 8 de julio nosotros recibimos el informe del INTI sobre el tercer prototipo y sobre el cual ya habíamos realizado muchas mejoras. Lo que hemos hecho en este tiempo fue absorber la mayor cantidad de cambios que nos indicaron y eso significó un cambio absolutamente radical en la estrategia de ingeniería y desarrollo, si lo comparamos con lo que veníamos haciendo" reveló el ingeniero

"El habernos expuesto prematuramente nos significó mucha presión, por las expectativas generadas y por la evolución de la pandemia en sí misma. Quizás nuestro error fue que habíamos logrado mucho en poco tiempo y creíamos que lo teníamos logrado. Cuando empezaron los ensayos más "finitos" y exigibles para este tipo de equipamiento nos dimos cuenta de que no era así, que nos faltaba seguir progresando" admitió Lavandera.

El RAC-1 está entonces en pleno proceso para pasar a ser de lo que fue pensado en principio a lo que deberá ser cuando terminen los trabajos en su quinto y último prototipo.

"Debimos rediseñar la ingeniería del RAC. No estamos hablando de si funciona o no funciona, sino que el haber incorporado las modificaciones requeridas significaron cambiar cosas en la electrónica, la programación algunos componentes para incrementar la seguridad, el control. Es un laburo enorme e invisible" recalcó.

No ha sido empezar de nuevo, porque el respirador tenía un recorrido hecho.

"El equipo que tenemos funciona muy bien, pero fue necesario un rediseño importante. Fue una decisión nuestra; podríamos no haberlo hecho, y hubiese significado un ir y venir constante al INTI" explicó Lavandera.

"El equipo a los 60 días, para ponerlo en palabras claras, ya 'echaba aire'. Lo demostramos en AAARBA, lo que no significa que cumplía con todas las exigencias que imponen las normas para desarrollar un equipo profesional. No existe una disposición ad hoc para respiradores de crisis. Nunca lo hubo, igual seguimos el camino que iniciamos, con otra estrategia, pero seguimos" subrayó.

El RAC-1 atravesó dos pruebas exitosas en el simulador de AAARBA. "Hay cuestiones de control, de precisión en las mediciones, que tienen que ver con la seguridad en la prestación. Limar esos detalles tan finos es extremadamente complejo" dijo.

Las exigencias del INTI, la decisión de afrontar el rediseño del equipo con otra mirada significó casi una duplicación en los costos de producción previstos.

Para los profesionales del desarrollo fue necesario echar mano en la producción de componentes que no hay en el mercado.

"Nuestras situación hoy es difícil de precisar en una declaración. Estamos trabajando con el informe del INTI en la mejora del equipo para llegar al siguiente examen, que esperemos sea el último, con un aparato mucho más sofisticado" indicó Lavandera.

Plazos no hay.

"Hoy nosotros tenemos la pelota, que pasa por absorber todas las indicaciones que recibimos del INTI, llevarlas al equipo y que éste funcione con todo eso incorporado" explicó el profesional lapridense.

Implica electrónica, programación, controles, diseño de la estructura de software. "No tiene que ver con los componentes ahora, sino que tiene que ver con que todo el nuevo proceso funcione bien. Esto es un trabajo que requiere un nivel de complejidad enorme" aclaró.


"Es un laburo de mucha concentración, de mucho estudio, de mucha lectura, de muchos idas y vueltas, lo que implica también una incertidumbre acerca de si las modificaciones van a esta para mañana o para la semana que viene" graficó.

El tiempo fue un factor tenido en cuenta casi obsesivamente en el inicio del proyecto; hoy no lo es tanto aunque parezca contradictorio, con la pandemia avanzando en la Ciudad y en el país.

"A los 30 y pico días teníamos un equipo que echaba aire, y eso generó expectativas; cuando entramos en la 'finita' todo se fue dilatando, entonces empezamos a tener una presión enorme sobre 'cuándo va a estar el equipo'. Nosotros porque queremos ser parte de la solución, de afuera porque es algo que se necesita y la calle porque también buscaba definiciones sobre las expectativas que nosotros mismos habíamos generado" reflexionó Lavandera.

Municipios que estaban desprovistos de respiradores, candidatos sumar el RAC olavarriense, ya se proveyeron porque el aparato no logró llegar a tiempo con la demanda.

"Cuando el 8 de julio recibimos el último informe, y vimos cuál era el nivel de evaluación, cambiamos el chip. Si el nivel de exigencia en cuanto al desarrollo es mucho más alto, vamos por otro camino, y nos salimos de la presión de los tiempos. Hagamos el respirador cuando esté listo" anticipó Lavandera.

"Tenemos un cierto sinsabor, pero también es cierto es que no sabemos cuándo va a terminar esta pandemia. El RAC todos los días muestra un avance, lo que sí hoy no tenemos la misma hoja de ruta. Ahora la 'otra' hoja de ruta es avanzar para tener un equipo que, cuando lo presentemos en el INTI, esté listo para salir al mercado".

"Si no llegamos a tiempo no será porque no estamos haciendo el mayor esfuerzo. Acá hay un grupo de 20 personas que desde el 20 de marzo, hasta este mismo momento, no hemos parado un solo día, ni uno", enfatizó Lavandera.

"Hay mucha gente que labura en este proyecto; las empresas Silicom, Redimec, la AAARBA, no han apoyado comercios, emprendedores y pymes locales y foráneas. Son muchos, y seguro me olvido de varios; algunos sectores dirigentes y a Julio (Valetutto). Todos nos han dado manos muy importantes" puntualizó.

Con los cambios introducidos, la duplicación casi en el costo de producción, el agregado de algunas prestaciones y la modificación de otras, Lavandera aseguró que el tiempo de producción que demandará el quinto y definitivo RAC-1 olavarriense será el mismo que el primero.