15.08 DÍA DEL CEREALISTA // Arnaldo Bintana, gerente de Molino Olavarría SA

"No hay trigo disponible y eso es un problema grande"

"La pandemia al principio nos golpeó fuerte porque no había circulación de gente y por lo tanto los principales clientes nuestros, que son los panaderos, no trabajaban".


"La pandemia al principio nos golpeó fuerte porque no había circulación de gente y por lo tanto los principales clientes nuestros, que son los panaderos, no trabajaban. Y en el caso nuestro que no hacíamos harinas destinadas a consumo familiar, como son las fraccionadas, y tampoco vendíamos mucho industria -que es lo que se fabrican los productos que se venden en supermercados, y por eso aumentó el consumo, ya que allí se venden galletitas, bizcochos, etc.-, y de todo eso en esos dos segmentos no tenemos nada. El primer mes fue un desastre, trabajamos al 30 por ciento, y de a poco comenzó a subir y hoy estamos en un 60 por ciento de lo que era nuestro objetivo de producción. Pero aun así vemos que es difícil, ya que se liberan las actividades, pero hay falta de dinero. Si bien son productos básicos, también pasó que la gente comenzó a hacer pan en su casa, pizza también y hasta algunos que nunca cocinaban, aprendieron a cocinar ya que estaban encerrados y fue una manera de entretenerse durante la cuarentena. Inclusive, en el sur, los panaderos vendían harina fraccionada -no pan- a la gente" comenzó contando Arnaldo Bintana, gerente de Molino Olavarría SA.

"Ahora subió fuertemente el consumo de harina de 1 kilo y nosotros, en ese sentido, estimamos que en septiembre comenzaremos a trabajar harina con destino al hogar de un kilo, tres ceros, cuatro ceros y leudante. Y también otro envase que en una época usamos mucho, sobre todo en el sur y en el Chaco que es la harina de 10 kilos. La harina, a los fines de la economía familiar, permite hacer tartas, pizza, pan, empanadas, y entonces si tenés 15 kilos en tu casa sabés que algo vas a hacer. En ese sentido, la harina tiene un buen consumo por habitante. En este caso bajó porque la gente comenzó a panificar y producir en su casa, a hacer pan. Entonces hoy estamos en un 60 por ciento", agregó.

-Hay una reactivación en el sector, pero no como lo que esperaban...

-Se dio algo similar a lo que pasó en otras actividades. Acá se entraron a liberar actividades, pero hay que tener en cuenta que hay un segmento de gente que nos incluye. ¿Por qué?, porque todos los panificados se venden racionados para el consumo interno y para el turismo, así como hoteles, restaurantes, comedores escolares, bares. Y eso no está. En los bares salen panchos, pan de hamburguesa, todo lo que se consume habitualmente, que es un producto industrial que consume harina, y eso no va a cambiar por lo que uno ve. Se ve que en los bares y restaurantes hay un 30 por ciento de ocupación, y la mayoría no tiene la expectativa de que esto vaya a cambiar bruscamente.

-¿Y la exportación?

-La exportación de harina está en niveles bajos también. Porque también a los brasileños les bajó el consumo de lo que eran harinas importadas, ya que ellos empezaron a trabajar al 50 por ciento. Nosotros exportamos fundamentalmente a Brasil, salvo los negocios que hacemos con el fideicomiso de la Federación Molinera, que hacemos negocios en conjunto, vendemos a Brasil y nos queda pendiente Bolivia, que es un mercado que consume muchísimo pero tiene pocos habitantes y entonces el volumen de harina que llevan de la Argentina no es tan alto. Está la posibilidad de vender harinas fraccionadas a Chile, pero hoy básicamente el mercado es Brasil.

-¿En cuanto a objetivos, primero está el consumo interno y luego la exportación, o van de la mano?

-No, los dos. Porque a veces la exportación puede desaparecer un mes o dos meses, mientras que el mercado interno es más constante. Pero nos encontramos este año con un problema grande que es el aprovisionamiento de trigo. La zona nuestra tuvo dos problemas: primero que los rindes fueron muy malos y segundo, la venta anticipada de exportación cuando vino el cambio de gobierno anterior, ya que la gente pensó que las retenciones iban a subir; la gente vendió en forma anticipada y eso hizo que hoy la molinería tenga problema de abastecimiento de trigo. A eso hay que sumarle una probable situación complicada del clima en el cinturón de Córdoba, Santa Fe, Santiago del Estero y La Pampa, ya que en agosto se define qué es lo que va a pasar. Esa zona representa un 40 por ciento de la producción nacional, y un 20 por ciento puede llegar a caerse. El temor es que en esa zona, que está entre 20 y 26 grados, está en la etapa que más necesita que llueva y ya viene con perfiles malos; necesita que llueva en agosto, así que todo el mundo está mirando a esa zona, que es la que primero arranca pero que se ha convertido -con los años en el trigo- una zona de mucho volumen de producción. Antes era más en la provincia de Buenos Aires. Es que ese cinturón tiene volumen, tiene calidad y son los primeros que empiezan la cosecha, por lo que todos estamos esperando a ver qué pasa. Hoy no hay trigo disponible y es un problema grande.