20.08 

Nombres que saben a tango

El 24 de junio de 1935, a los 44 años, en el asfalto del aeropuerto de Medellín, Colombia, se apagó la voz del máximo exponente de nuestra música ciudadana: Carlos Gardel.

Carlos Gardel

Fue cantante, compositor y actor de cine, y su público lo conoció como Carlitos, El Zorzal Criollo, El Morocho del Abasto, El Mago, El Rey del Tango, El Mudo o El Troesma.

Con una voz particular, más de 900 grabaciones de tango y otros estilos musicales como folklore, milongas y rancheras, una gran cantidad de discos vendidos, entradas vendidas de cine y sus composiciones le dieron reconocimiento mundial. Incluso hoy, a más de 85 años de su fallecimiento, todavía está latente la frase que mayor lo describe: "Cada día canta mejor".

"Volver", "Por una cabeza", "Caminito", "Cuesta abajo", "El día que me quieras" y "Mi Buenos Aires querido" son ejemplos de su éxito. Se han hecho innumerables versiones de algunos de sus temas por los más reconocidos intérpretes de diversos géneros. Sin embargo, aunque lo intentaron, nadie logró reproducir esa dicción de eres recalcadas y eles y enes trastocadas en eres, con una técnica que regulaba sin esfuerzos la emisión de la voz.

Astor Piazzolla

El 4 de julio de 1992 moría Ástor Piazzolla, uno de los compositores más importantes del siglo XX.

Entre sus más de 500 composiciones, dejó para la posteridad piezas como Verano porteño, Libertango, Balada para un loco y, entre otras tantas, Adiós Nonino, que, increíblemente, dedicó a su padre y no a su abuelo. Obras que, consecuentemente con su calidad, fueron interpretadas por artistas de todo el mundo.

Su estilo vanguardista generó un sinfín de discusiones entre los ortodoxos del tango, quienes consideraban que su música no respetaba el género. Polémicas que el bandoneonista -si bien aún persistirán en las discusiones de algún bar- supo sortear con creces sobre la base del propio peso de su obra, que trascendía con holgura cualquier intento de etiquetas.

Hay un dato que lo pinta en su integridad creadora: compuso su primer tango a los 11 años. En 1934, en Nueva York, conoció a Carlos Gardel, a quien llegó a acompañar con su bandoneón.

Hay decenas de obras que refieren su vida y su obra, como las firmadas por la olavarriense María Susana Azzi, y un intérprete que ha paseado sus creaciobnes por el mundo: el genial violonchelista Yo-Yo Ma, nacido en París, de padres chinos.

Juan Carlos Copes y María Nieves

Fueron los bailarines de tango más famosos de Buenos Aires. María Nieves Rego y Juan Carlos Copes bailaron juntos durante casi medio siglo, un tiempo durante el cual pasaron del amor al odio, en un proceso exhibido en el documental "Un tango más" (2017), dirigido por Germán Kral y producida por Wim Wenders.

De orígenes humildes, la pareja se conoció en una milonga -club de tango- de Buenos Aires, cuando ella tenía catorce años y él diecisiete, a finales de los años 40. Aunque llegado un punto su relación personal se agotó, siempre volvían a bailar juntos.

Copes se autorretrata cuando explica el flechazo en sus palabras: "Encontré mi Stradivarius", dice en referencia a María Nieves. Y cuando Kral le pregunta por qué siguió bailando con ella pese a todo, él le contesta: "Podía bailar con otra, pero con María yo brillaba".

Ella en cambio asegura que al principio el tango era lo de menos. La ambición profesional la ponía él: logró llevar un género marginal a los teatros y cuando Argentina se le quedó corto, dio, con ella, el salto a Broadway.

"Ambos tenían gran disposición para el baile pero, además, Copes tenía una gran disciplina y ambición: él quería hacer algo en el tango, y lo logró. Nieves lo acompañó y ayudó muchísimo", ha contado Kral.
A mediados de los ´90, Copes decidió dejar de bailar con ella y María Nieves pasó dos años encerrada, antes de volver a subir a los escenarios con otra pareja.

Discepolín

"Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé...". Basta con citar el primer verso de Cambalache para hablar de Enrique Santos Discépolo, Discepolín, ese hombre de increíble claridad intelectual, que dejó tangos inmortales con los que describió los desamores románticos y las decepciones sociales de la Argentina que vivió. Y en ésto último, Cambalache es sin dudas la marca de su excelencia.

Fue un exquisito poeta, compositor, guionista y autor teatral. Entre sus composiciones (consideradas "fundamentales") dejó Yira, Yira; Tormenta, Secreto, Malevaje, Esta noche me emborracho, El choclo y Uno, entre otros.