27.08 

Los beneficios

Cuando leemos nos relajamos, descubrimos mundos ignotos, adquirimos nuevos conocimientos... pero también ponemos barreras a las enfermedades neurodegenerativas y combatimos la depresión. Aquí, un listado de los beneficios que tiene la lectura para nuestra salud mental.

Mejora la reserva cognitiva. Variados estudios demuestran que el hábito de la lectura fortalece las conexiones neuronales y mejora la reserva cognitiva (resistencia de la mente a las lesiones y el deterioro).

Aunque ser lector habitual no nos va a hacer inmunes a las enfermedades degenerativas, lo que sí conseguiremos es que el deterioro sea más lento.

Favorece el descanso. Adquirir la costumbre de elegir un libro y leer un rato en la cama al cabo de un tiempo se convierte en una señal que nuestra mente interpreta como el indicativo de que ha llegado el momento de relajarse y dormir.

Un estudio realizado por un equipo de investigación de la escuela médica de Harvard (Estados Unidos) revela que las personas que utilizan libros electrónicos tardan más en dormir, lo cual deriva en una peor calidad del sueño.

Reduce el estrés. El ejercicio de la lectura suele traer consigo la creación de momentos de relajación en el que nuestra mente se calma. Al relajarnos, reducimos los niveles de cortisol, hormona que se libera con el estrés.

Un estudio llevado a cabo por la Universidad británica de Sussex concluyó que la lectura puede llegar a reducir los niveles de estrés hasta en un 68%.

Combate la depresión. Las novelas y la poesía pueden guardar en su interior un valioso poder terapéutico. Si se eligen las lecturas adecuadas pueden servir como crecimiento personal, sobre todo los que favorecen la identificación con un personaje o una situación concreta.

Mejora las relaciones personales. Un estudio estadounidense publicado en la revista Science revela que leer ficción mejora las habilidades sociales. Esto se debe a que este tipo de literatura permite apreciar el mundo desde otros puntos de vista e identificarse con los personajes, lo que afecta positivamente al desarrollo de las habilidades sociales.

Las personas que leen ficción son más empáticos en comparación con los que leen no ficción o no leen nada.

Aumenta la memoria. Un estudio reciente de la Universidad de Waterloo (Canadá) probó cuatro métodos para aprender la información escrita: la lectura silenciosa, escuchar a otra persona leer, escuchar una grabación de uno mismo leyendo y leer en voz alta en tiempo real.

Los resultados de las pruebas mostraron que la lectura en voz alta para sí mismo dio como resultado el mejor recuerdo.

Alarga la vida. Un equipo de investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale (EE.UU.) afirma que los que leen viven más años. Sin hacer distinción entre libros físicos y libros electrónicos, los investigadores descubrieron que los que leían libros viven un promedio de dos años más que aquellos que no tienen este buen hábito.