01.09 Por la crisis del Coronavirus

El Papa pidió borrar la deuda de los países pobres

El papa Francisco instó a cancelar la deuda de los países más pobres, al recordar la historia de explotación del sur del planeta, en su mensaje para la Jornada Mundial de Oración por la Creación. 

En este mensaje, en el que el papa reitera su petición de defensa "de la casa común", recordó además "la historia de explotación del sur del planeta, que ha provocado una enorme deuda ecológica, principalmente por el saqueo de recursos y el uso excesivo del espacio medioambiental común para la eliminación de residuos".

Ante ello, Francisco agregó que ha llegado el momento de una "justicia restaurativa" hacia estos países y renovó su llamamiento "para cancelar la deuda de los países más frágiles ante los graves impactos de la crisis sanitaria, social y económica que afrontan tras la COVID-19".

También abogó por "asegurar que los incentivos para la recuperación que se están desarrollando e implementando a nivel global, regional y nacional, sean realmente eficaces, con políticas, legislaciones e inversiones enfocadas al bien común y con la garantía de que se logren los objetivos sociales y ambientales globales".

El pontífice argentino denuncia que "la desintegración de la biodiversidad, el vertiginoso incremento de los desastres climáticos, el impacto desigual de la pandemia en curso sobre los más pobres y frágiles son señales de alarma ante la codicia desenfrenada del consumo".

Y señala cómo durante el confinamiento obligado por la pandemia se han redescubierto que se pueden tener "estilos de vida más sencillos y sostenibles".

"La crisis, en cierto sentido, nos ha brindado la oportunidad de desarrollar nuevas formas de vida. Se pudo comprobar cómo la Tierra es capaz de recuperarse si la dejamos descansar: el aire se ha vuelto más limpio, las aguas más transparentes, las especies animales han regresado a muchos lugares de donde habían desaparecido", destacó.

Para el papa, la pandemia nos ha llevado "a una encrucijada" y exhortó a aprovechar "este momento decisivo para acabar con actividades y propósitos superfluos y destructivos, y para cultivar valores, vínculos y proyectos generativos".

El papa también advierte: "Se nos acaba el tiempo, como nos lo recuerdan nuestros niños y jóvenes".