13.09 | Columnistas ESCENARIO POLITICO.

La celada de Alberto y su fruto prohibido, la ansiedad de Mauricio y la interna radical

El Presidente transfirió fondos de la Ciudad a la Provincia pero se metió en un problema legal y político. La policía quedó peligrosamente empoderada por la forma de resolución del conflicto. Kicillof y Berni, absolutamente desdibujados. Massa y Larreta se acercan. Macri le puso fichas a Ezequiel pero lo expuso. Los radicales van con tres listas en lo local pero con profundas diferencias. 

Cacho Fernández

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La historia política del país registra varias celadas. Seguramente pueden haber muchas más, pero citemos algunas. Una fue la convocatoria de Perón a los generales aliadófilos que le venían a pedir la renuncia justo el 8 de octubre, el día de su cumpleaños. Aquel día de 1945, el General, quien prefería mantener un rol neutral en la Segunda Guerra, esperó a sus oponentes en el Casino de Oficiales con todos sus amigos del Ejército. Al ver semejante escenario, sus adversarios desistieron de hacer la movida. Fue una jugada astuta de Perón y estrictamente política.

La segunda celada, censurable claro, fue la de 2001, cuando el ministro Cavallo impulsó la ley de intangibilidad de los depósitos, con lo cual la gente confió en que con semejante norma sus ahorros eran intocables. Pero dos meses después vino el denominado "corralito" aunque, digámoslo, mucho más leve que el "corralón" de Eduardo Duhalde, de diciembre.

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