16.09 | Información General En Olavarría, la situación todavía puede revertirse

Por la sequía, el trigo dejará hasta 890 millones de dólares menos de lo previsto

Quedó desestimado el récord de exportación del cereal que se preveía al principio del ciclo. La zona centro del país muestra sectores sembrados que llevan cuatro meses sin precipitaciones. En Olavarría la situación no es tan compleja y, con lluvias, todavía puede revertirse.

La campaña actual dará resultados a la baja. Así lo estiman economistas de entidades bursátiles ligadas al comercio de granos, quienes indicaron que la merma en la producción de trigo, por la sequía, se ubicará entre 600 millones y 890 millones de dólares respecto de las estimaciones iniciales, y descartaron alcanzar el récord de exportaciones esperado a comienzos de la campaña.

La oferta de trigo argentino de la nueva campaña se ubicará 7,2%, por debajo de lo registrado en el ciclo anterior con 20,6 millones de toneladas, debido a un nuevo recorte en las estimaciones de cosecha. En conjunto con la oferta, la demanda también se ubicará por debajo de lo registrado el año pasado, luego que las previsiones tanto para el procesamiento con destino al mercado interno como para la exportación sufrieran un recorte.

En nuestra ciudad, sin embargo, y aunque ya se advierten "ciertos daños" en los sembrados, la situación podría revertirse "si llegara a llover", estimó ayer en diálogo con este Diario el presidente de la Sociedad Rural de Olavarría (SRO), Sebastián Matrella. Es que, en los hechos, en el distrito "estamos casi incluidos en la parte sur de la provincia de Buenos Aires y si bien estamos sufriendo una sequía, no es tan grave el perjuicio respecto de lo que sucede en la zona centro-norte del país, donde ya se ha anticipado una reducción de los rindes, a manos de una sequía muy prolongada y por el impacto de los días más largos y los aumentos de temperaturas", indicó el referente ruralista.

Hay que recordar que el fuerte de la producción olavarriense radica en la ganadería, lo que convierte al distrito en uno de los primeros en cuanto al número de cabezas. Al respecto, Matrella sostuvo que la ingerencia de la ganadería en el total de la actividad ruralista del partido es del 80%, mientras que el 20% restante se reserva a los cultivos: maíz, soja y girasol en verano y trigo y cebada en invierno.

En Santa Fe y Córdoba

Las proyecciones citadas corresponden a especialistas de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) y de la Bolsa de Cereales de Córdoba (Bccba), quienes analizaron el impacto del déficit hídrico en los lotes implantados con trigo en el centro y el norte del área agrícola nacional, ya que en algunos sectores van cuatro meses sin precipitaciones significativas y también fueron afectados por heladas.

Para el analista de la BCR Federico Di Yenno, la brecha entre lo proyectado antes y ahora rondará los 600 millones de dólares, al tener en cuenta una caída en la producción estimada de entre 2 y 3 millones de toneladas.

La entidad rosarina preveía al principio de la campaña, que comenzó en marzo, una siembra que alcanzaría los 7 millones de hectáreas y una producción récord de más de 21 millones de toneladas.

Sin embargo, la falta de lluvias limitó las intenciones de siembra, recortó la superficie implantada a 6,5 millones de hectáreas y complicó el estado de los cultivos con importantes bajas en sus rindes (de 20% a 50% en áreas de la zona núcleo, se calcula), con lo cual la producción triguera se proyecta entre 18 y 19 millones de toneladas.

Di Yenno explicó que al principio de la campaña se estimaban buenos rendimientos en base a "los buenos perfiles de agua en los suelos, márgenes positivos y la buena tecnología en la que se iba a invertir, por lo que las expectativas eran buenas".

El economista jefe de la Bolsa de Cereales de Córdoba, Gonzalo Agusto, estimó por su parte que las pérdidas serán mayores y las ubicó en un rango que va de 730 millones a 890 millones de dólares.

"Con una producción estimada de entre 22 y 23 millones de toneladas preveíamos un valor bruto de 4.900 millones de dólares en la cosecha, ahora se están esperando entre 18 y 19 millones, lo que nos daría un estimativo en torno de los 4.000 millones de dólares. Entonces, dependiendo de cómo termine la producción, las pérdidas se ubicarán en ese rango", explicó Augusto.

Distinto

Para el economista jefe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Agustín Tejeda, "la situación es muy compleja para el centro y el norte, aunque para la principal región triguera, el sur de Buenos Aires, el cuadro es distinto", ya que las lluvias fueron más constantes y significativas, lo que le permitió tener buena disposición de agua.

Tejeda comentó que "habrá una caída en el volumen de producción importante" y que "no vamos a poder cumplir con la estimación de exportación récord de 13 millones de toneladas. Con este panorama va a ser inalcanzable, porque vamos a tener una oferta bastante más restringida".

Sin embargo, en el territorio bonaerense las expectativas son mejores que en el promedio nacional. De hecho, los más de dos millones de hectáreas de cultivo de trigo en los campos provinciales presentaban buenas condiciones tras las últimas lluvias, y el estado fenológico va desde crecimiento vegetativo hasta inicio de encañazón en planteos de siembras tempranas. "La condición general a nivel provincial es buena a muy buena. Sobre algunas áreas del norte y este de la provincia", reveló un informe del Instituto del Clima y Agua del INTA Castelar.

El relevamiento indicó que "durante los últimos días de agosto ocurrieron precipitaciones que, si bien no fueron de grandes acumulados, aportaron agua a los primeros centímetros del suelo, agua necesaria en algunas zonas en donde ya se observaban síntomas incipientes de estrés hídrico".

En Olavarría, "todavía si llegara a llover, podría recuperarse algo. Aunque igualmente ya se notan ciertos perjudicios y daños como producto de las intensas heladas, que se suman a la falta de humedad de los suelos", una unión que "perjudica muchísimo a la planta", muchas veces "en un daño irreversible por más que después llueva".

Es que el cultivo "tiene un proceso de crecimiento que, dependiendo de la variedad del trigo, tiene un tiempo determinado para la floración. Y si eso no se cumple, el rinde es mucho menor", estimó Matrella.

Lo cierto es que en la Cuenca del Salado se sembraron 130.000 hectáreas; en el sudeste 717.000 hectáreas; en el sudoeste bonaerense y sur de La Pampa 640.000 hectáreas; en el centro 395.000 hectáreas y en el oeste bonaerense y sur de La Pampa 595.000 hectáreas.