02.10 | Información General La Dra. María Laura Lucas habla de su profesión

Día del Escribano: "Para mí la profesión es una forma de vida"

Pasaron 132 años desde que se firmó la primera escritura en el Registro Notarial N° 1 que tiene a su cargo desde 2011. Todo comenzó con su tío abuelo, luego su abuelo y su padre. "Soy escribana las 24 horas", define la Dra. María Laura Lucas en aquel estudio cargado de documentos con mucha historia.

"Nos criamos dentro de la escribanía, pero además de venir desde la cuna mi amor por esta profesión tiene que ver con este rol tan importante que tenemos de aunar las partes, de trabajar para que la gente pueda ponerse de acuerdo y se vayan de acá conformes", define la Dra. María Laura Lucas desde la tradicional escribanía olavarriense que lleva ya más de cien años de trayectoria.

De ahí que para esta profesional ser escribana "es una forma de vida". Este precepto -cuenta ella- se lo decía su padre, jubilado desde 2011, año en que Laura Lucas tomó las riendas del estudio familiar.

En el Día del Escribano, recuerda que "cuando empecé a trabajar mi papá me dijo: 'sos escribana las 24 horas del día'. Y es realmente así. Yo soy escribana siempre porque uno tiene que tener una conducta a seguir. El Estado nos delegó la función de dar fe y eso es algo lo suficientemente importante para tener una responsabilidad y hay que hacerle mérito a esto, no es cualquier cosa", sostiene ahora con casi 25 años de profesión y una experiencia sostenida.

Es que "el cliente deposita toda su confianza y eso hay que reflejarlo en todos tus actos de la vida. Nuestro Registro -el N°1- tiene más de cien años y en la familia nos manejamos con determinada ética, siempre respetando al cliente. Esta profesión marca tu vida".

La doctora María Laura Lucas se recibió en 1995 con el título de abogada en la Universidad Católica de La Plata y un año más tarde se recibió de escribana y comenzó su camino esta vocación que comparte con gran parte de su familia.

"Tenemos, desde mi tío abuelo, familia de escribanos. Antes de mi tío abuelo había otro familiar, también escribano, y después estuvo mi abuelo Juan, mi papá Juan Alberto y yo", explica quien ahora está al frente del Registro N° 1 de Olavarría que lleva 132 años de continuidad en la familia.

La escribanía abrió sus puertas el 16 de octubre de 1888. Más de cien años pasaron desde que se firmó la primera escritura y ese acta permanece guardado en el estudio familiar.

La pandemia también es documentada

Anécdotas tiene a montones. La escribanía familiar es un archivo de documentos, historias y anécdotas. La pandemia no quedará afuera. La nueva vida cargada de protocolos y cuidados sanitarios también es documentada.

María Laura Lucas estuvo como adscripta desde 1996, pero fue en 2011 que tomó posesión como escribana. Hoy, agradece a todo el equipo que trabaja con ella. "El equipo de trabajo es fundamental y es importantísimo que todos tiren para el mismo lado. Es valorable eso porque parte de mi trabajo depende de quienes trabajan conmigo".

"Mi abuelo falleció cuando yo tenía 5 años, pero todavía hay clientes que vienen que comenzaron a hacer trámites con él y me cuentan muchas historias. Una clienta con un sobre de papel madera de los años 60 de un trámite iniciado en aquella década, escrituras que datan del 1800 y hasta un acta del primer escribano que llegó a Olavarría para tomar posesión del Registro, pero finalmente no pudo hacerlo. La escribanía familiar, entonces, es también un verdadero archivo de documentos y de historias.

Su experiencia no solo estuvo centrada en el estudio. La doctora María Laura Lucas también ha formado partes de varios actos de entrega de escrituras sociales. Esa otra cara de la profesión es para ella muy valiosa. Describe la emoción que se vive en cada entrega, con familias que esperan décadas por aquel documento que explicite formalmente y de manera documentada su posesión de la vivienda.

No hay retribución económica en esa labor, pero "es impagable el agradecimiento que te da la gente cuando le entregas esa escritura tan buscada. Lo mismo sucede con propiedades que quedan fuera y que luego de este trámite se incorporan al mercado inmobiliario".

La escribanía de la familia Lucas está llena de anécdotas. Pasó por distintas épocas y diversos contextos. Ahora, la pandemia será uno más de aquellas historias que quedarán para el recuerdo.

Como actividad que fue considerada no esencial, el 19 de marzo la escribanía cerró sus puertas y solo "podíamos hacer escrituras en casos de fuerza mayor o para casos esenciales. El Registro no operaba así que no podíamos hacer operaciones. En mayo comenzamos con actividades esenciales y en junio arrancamos a trabajar bien trabajamos, con todos los organismos del Estado; pero adaptándonos a la situación, con un protocolo especial.

Allí, en cada escritura que se firma queda expuesto este nuevo contexto de vida en pandemia. "Tenemos que dejar constancia de que respetamos los protocolos de sanidad. Eso queda ahí escrito así que yo les digo a los clientes que en 20 o 30 años, cuando vean la escritura por algún motivo, se van a acordar de lo que estamos viviendo hoy".