26.11.2020 | Policiales Las víctimas pidieron tener el apellido de la madre y lo tramitaron a través del Juzgado de Familia

Las abusaron su abuelo y su padre y pudieron cambiar su identidad: "Es un poco de justicia"

Con ansiedad esperan sus nuevos documentos, donde ya no están los apellidos de quienes las atacaron sexualmente en sus primeros años de vida. Para la semana próxima está programado el juicio por el abuso del que fue víctima una de las hermanas por parte de su progenitor.

"Ellas están con la misma ansiedad que yo. Necesitan cerrar el mismo capítulo de la historia, que sigue dando vueltas ahí, que se nos revive cada vez que vemos un caso, cada vez que lo hablamos, cada vez que vemos a un familiar de él", relata Paz Aldasoro. Sus dos hijas fueron víctimas de abuso, la mayor por parte de su abuelo paterno y la menor por su padre, y para principios de diciembre está programado el juicio por esta última causa, aunque el acusado está en libertad.

Lo que siempre le dije a las nenas es que uno es víctima en el momento en que te pasan las cosas, después te podés correr de ese lugar

En una extensa entrevista con la periodista de 98Pop Solange Rivarola Vales, Aldasoro desentrañó cómo fue el recorrido que tuvo que seguir con sus hijas para llegar a que la justicia les de las respuestas que necesitaban, y que debe dar. "Gracias a la bendita justicia tenés que revictimizar a las víctimas todo el tiempo para que ellos hagan algo. A pesar de todo, lo que siempre le dije a las nenas es que uno es víctima en el momento en que te pasan las cosas, después te podés correr de ese lugar, y va en la elección de cada uno. Y uno se puede permitir llorar, gritar, patalear, pero desde otro lugar. Para poder hacerse más fuerte", expresa con entereza.

  • Una de las víctimas fue abusada en el año 2005 por parte de su abuelo, Carlos Antonio Luna Furriol, quien fue condenado a tres años y 8 meses de prisión. La pena terminó de cumplirla un par de años atrás, y luego de que saliera de la Unidad 2, Aldasoro debió pedir una restricción de acercamiento. "Jamas pensé volver a pasar por esto", manifiesta en referencia a que en 2010 fue el padre de sus hijas, Carlos Marcelo Luna, quien abusó de la menor de estas.

Una de las cargas más fuertes para las víctimas es llevar en su nombre la identidad de quienes las atacaron sexualmente en distintos momentos de sus vidas. "La mayor en 2013, que iba a quinto grado de la escuela primaria, me pide que se quería cambiar el apellido, que no quería llevar el apellido del progenitor porque no tenía que ver con ella". En ese momento Paz pensó que había que esperar, y años más tarde fue la más pequeña la que le hizo el mismo pedido. Desde ahí comenzó a averiguar cómo podían lograrlo.

El dolor uno lo lleva siempre y son cosas que te marcan a fuego toda la vida, pero podés cambiar la historia

A través del asesoramiento de la abogada Valeria Sansimoni comenzaron a transitar el camino que les permitió a las niñas tener el apellido de su mamá, y esperan en breve poder recibir los DNI. "No es un chasquido y ya pasó, el dolor uno lo lleva siempre y son cosas que te marcan a fuego toda la vida, pero podés cambiar la historia, y creo que un poco de 'cambiar la historia' tiene que ver con la verdad y poder encontrar justicia", manifiesta Aldasoro, quien desde el día uno fue quien golpeó todas las puertas posibles para conseguir justicia por sus hijas.

Sobre el cambio de identidad, planteó que "las demás víctimas que hayan vivido lo mismo lo van a poder hacer, esto sentó jurisprudencia. Es un cambio rotundo que entiendo no solamente debe ser así para mis hijas, sino para cualquier víctima el dolor de tener que cargar con eso, y el estigma que se crea también porque está el dedo acusador cuando denuncias. Pero a personas que me han contactado les digo no se callen, la mirada del otro sobre la situación de cada uno es del otro".

Paz aclaró que no es un trámite sencillo, debido a que el Juzgado de Familia realiza un proceso para resolver si el menor de edad puede cambiar su apellido. "Se entrevista a los interesados y el juez es el que saca las conclusiones y el que decide. En este caso tenían pruebas muy concretas porque mis hijas llevaban el apellido tanto del abuelo abusador como del progenitor igual. Entonces para ellas era una carga", planteó.

Camino al juicio

El largo capítulo de dolor que cruza la vida de Paz y sus hijas podría comenzar a cerrarse la semana que viene, porque para el martes y miércoles están pautadas las audiencias del juicio en el Tribunal Oral en lo Criminal N.º 2 de Azul que encabeza la jueza María Alejandra Raverta por el caso del que fue víctima la menor de las niñas. Hasta el momento no recibieron notificaciones sobre posibles suspensiones producto de la emergencia sanitaria.

Para llegar a esta instancia Paz tuvo que ponerse al frente de todos los trámites y evitar que la causa quede archivada en alguna fiscalía. Lamentablemente cuando sucedió lo de su hija menor, Paz ya contaba con la experiencia de lo sucedido cinco años antes con el caso de su otra hija. Pero esto no hizo que las cosas fueran más fáciles, sino que todo lo contrario.


"Yo denuncio automáticamente en la comisaría de la Mujer y ahí en vez de pasarlo a fiscalía lo pasan a Juzgado de Familia. Juzgado de Familia en vez de pasarlo a fiscalía toman ellos cartas en el asunto y ahí queda", relata sobre la denuncia realizada en 2010. Recién en 2016, y tras pasar por varios abogados que no le dieron soluciones, pudo hacer la denuncia penal en la sede del Poder Judicial.

Uno está preparado para que te pase de todo pero no ver el dolor de tu hijo.

Pero lo que parecían avances no eran más que nuevas piedras en el camino. En fiscalía la causa estuvo cajoneada durante un año hasta que logró que cambiara de instructor. En el medio "tuve que revictimizar a mis hijas para que la Justicia se mueva. Fue la única manera que encontré". Se sumó así a una actividad de la Asociación Civil Animate donde expuso públicamente la identidad de los abusadores, algo que repitió meses más adelante en una movilización de Ni Una Menos que llegó hasta el recinto del HCD.

"Durante todo ese tiempo pedí ayuda a uno y otro y nada, y cuando lo hago público ya re contra cansada de todo el manoseo de la Justicia, entre discusiones y peleas adentro de fiscalía logré que la causa cambie de UFI y la toma el doctor (José) Iturralde. Cuando la toma el doctor Iturralde ahí empieza el movimiento", relató Aldasoro.

La lucha adentro de fiscalía se extendió, hasta que logró que les realizaran las pericias psicológicas y recién entre fines de 2018 y principios del año siguiente pudo declarar mediante cámara Gesell la víctima del abuso que había ocurrido casi 10 años atrás.

Si todos estos errores no hubieran ocurrido, el abusador "automáticamente podría haber quedado detenido y no tendríamos que haber pasado las que pasamos de andar escondidas en la calle", refiere Paz sobre el vínculo con el acusado y sus allegados. "La justicia debería cambiar la metodología, la justicia debería ser para la víctima y no para el victimario", manifiesta con años de experiencia en su haber.

A pesar del dolor y las injusticias, Paz invita a las víctimas a denunciar: "Uno no está preparado para esas cosas, no pensás que te va a pasar con tu hijo. Primero las invito a que luchen, nos costó un montón de lágrimas y situaciones horribles que atravesamos con mis hijas. Ellas eran muy chiquitas. Uno está preparado para que te pase de todo pero no ver el dolor de tu hijo. A pesar de todo eso se puede seguir, salir adelante y se puede ser feliz".