02.12.2020 | Información General 

Prendas de compresión: ¿moda, estética o salud?

De los grandes estadios a las calles y a los parques públicos. Como siempre, los nuevos hábitos que comienzan en los deportistas de alta competencia no tardan en transferirse a los deportistas amateurs y al final del recorrido al ciudadano común que camina o anda a los trotes por los parques de las ciudades grandes o pequeñas.

Daniel Lovano
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¿Cuál es su real aporte al desempeño deportivo o a la salud física?

La ampliación de la pregunta sería es si se trata de un placebo deportivo, un fenómeno comercial que cada vez capta más clientes, o por el contrario aporta sus beneficios a la salud, el rendimiento o a la recuperación física.

La ropa de compresión se ve cada vez con más frecuencia en los grandes centros urbanos y la moda fue bajando a las ciudades más pequeñas, y hay de todo tipo: medias, pantorrilleras, camisetas, manguitos, mallas.

Las usan los atletas (profesionales, amateurs, el deportista recreativo), también los cirujanos que deben estar 7 horas parado en un quirófano, por citar ejemplos alternativos.

Las prendas compresivas comenzaron a utilizarse en medicina como método de tratamiento postoperatorio hace décadas.

Su función era la recuperación de los tejidos musculares y la activación de la circulación sanguínea. Posteriormente se aplicó a otras especialidades como la cirugía estética o tratamientos para la trombosis.

En años 90 la ropa de compresión se empezó a aplicar al deporte de élite, en disciplinas como el atletismo y la gimnasia. Su objetivo principal era mantener el calor corporal sin sudoración en deportes que requerían fuerza y velocidad.

Las auténticas prendas de compresión no se refiere a la ropa ajustada al cuerpo sino aquellas que se ajustan a la musculatura. Es decir, aquellas que envuelven al músculo y le aportan una serie de beneficios.

Las pantorrilleras y las musleras son, por tanto, los mejores complementos compresivos para corredores. Los jugadores de básquetbol o de handball, que utilizan los brazos de manera intensa, también se benefician que los manguitos que recuperen brazos y antebrazos.

La compresión sirve esencialmente para recuperar el músculo de un esfuerzo.

En lo que refiere a las prendas utilizadas en miembros inferiores, las pantorrilleras y las musleras también funcionan reduciendo de forma significativa la fatiga durante el ejercicio y minimizando el efecto onda y las vibraciones de los músculos al correr, lo que reduce también el riesgo de padecer lesiones.

Los fundamentos según reconocieron ya en 1994 los científicos Best y Tailor, son:

- Vasoconstricción refleja de las venas.

- Acción de masaje de los músculos esqueléticos. Cuando la masa muscular que rodea las venas se contrae, estas se colapsan y su contenido es expulsado hacia afuera.

Las válvulas venosas impiden el retroceso del flujo sanguíneo y, por tanto, la columna sanguínea asciende hacia el corazón.

Las prendas compresivas, por tanto, posibilitan que el retorno sanguíneo a las venas sea lo más efectivo posible. La fatiga, por tanto, se retrasaría si se usan pantorrilleras o musleras.

Estas prendas provocan un efecto de sujeción sobre músculos y tendones.

El "runner", por tanto, controlará mejor sus movimientos y acciones durante la práctica deportiva, según el estudio de los doctores Esteve y Moreno publicado en la revista Sportraining.

Este mismo estudio destaca la importancia de elegir a la perfección la talla correcta de la prenda de conversión.

Un profesional debe medir el tamaño del músculo (cuádriceps o gemelo) y decidir cuál es la talla adecuada para el deportista. El dicho de "cuánto más apretado mejor" no tiene ningún asidero en este caso.

Lo ideal para un corredor amateur es utilizar las prendas de compresión para recorrer distancias largas.

Ian Phin, diseñador y máster en textiles del Royal College of Art y consultor internacional, señaló que "hasta hace unos años muchas de las afirmaciones que se hacían sobre las telas funcionales, en parte gracias al inmenso y apetecido mercado de ropa e implementos deportivos, no tenían tanto sustento en términos de elasticidad de la prenda, absorción y demás. Pero ya la tecnología está logrando lo que hace 10 años era más promesa y marketing que realidad".

El beneficio en el que coinciden varios estudios y usuarios es en la recuperación.

Las prendas de compresión disminuyen el dolor después del ejercicio, contribuyen a la recuperación, pues tener cubierta la zona y caliente tiene impacto en la disminución de los efectos de la fatiga muscular tardía.

La moda hoy son las fibras infrarrojas, para el bienestar (textiles reactivos que absorben el calor corporal y lo convierten en energía infrarroja que ayudan a la recuperación).

Alexa Dehmel, diseñadora alemana graduada de Esmod (París) y por más de 20 años consultora de Active Sports Design consignó que "son muy útiles para la élite, mucho más que para el deportista recreativo. Sostienen los músculos, lo que le permite al deportista mayor capacidad y fuerza al final del entrenamiento. Estas prendas no sólo son para cuerpos atléticos, sino para cualquier persona y tipo de ejercicio".

El consejo es que la ropa sea ligera, durable, con gran elasticidad y termorregulación óptima.

"La información adecuada optimiza el uso de las herramientas"

El licenciado Eliseo Alberdi, con importante experiencia en los planteles profesionales de básquetbol del Club Atlético Estudiantes, se refirió al uso de las prendas de compresión, tanto en los deportistas de alto rendimiento, como en el deporte amateur y en las actividades recreativas.

"La información adecuada optimiza el uso de las herramientas. Saber para qué, en qué momento, cómo, para quién. La tendencia a totalizar no es buena" advirtió.

Alberdi es licenciado en kinesiología y fisiatría y especialista en el "Método Busquet".

Se refirió a una conducta habitual en quien hace deportes: "La gente quiere verse como el ídolo, y cuanto más parecida se vea mejor se siente. Cuando al que hace un deporte algo le hace sentir seguridad, listo, lo termina adoptando".

Sobre las prendas de compresión dijo que responden a leyes del mercado de ropa y elementos deportivos. "En general, este tipo de artículos vienen detrás de una campaña de marketing" afirmó.

"El deporte ha incorporado una mirada científica, pero muchas veces reina el hacer lo que hace la figura, el efecto copia. 'Si Phelps en Río nadaba bien con esas ventosas en la espalda, a mí me tiene que ir bien', entonces venían al consultorio a pedírmelas para entrenar dos veces por semana en la pileta de Ferro, cuando en realidad todas esas cosas responden a parámetros mucho más finos que se manejan a nivel del deportista de súper elite" indicó.

"Hay una realidad: si una persona antes de una competencia importante o antes de salir a correr al parque cree que eso le va a hacer bien, no importa si realmente le hace bien. Que se lo ponga, aunque en realidad cuando atraviesa la mirada científica ahí los resultados son muy dudosos" consideró.

"En el caso particular de las prendas de compresión lo que se ve en algunos estudios es que mejoran todas las mediciones subjetivas, como el agotamiento referido, el dolor muscular de inicio tardío, pero si se va a lo específico (consumo máximo o submáximo de oxígeno, a las concentraciones de lactato) casi no hay cambios, o hay cambios que no llegan a tener un valor significativo" explicó.

"A un deportista recreacional no se lo recomendaría; no duran mucho, son bastante caras. Pondría la mirada en otros parámetros que se pueden manejar mucho mejor, como la dosificación del descanso, la alimentación, la hidratación, la variabilidad de las cargas y un montón de otras cosas que tienen más impacto y se pueden controlar mucho mejor" señaló el licenciado Alberdi.

"Los estudios tienden a dar no tanto para la mejora del rendimiento como para la rehabilitación o para la recuperación después de una actividad larga" acotó.

En ese sentido, manifestó que "para el deportista de fondo es mejor para la recuperación, y para los deportistas más anaeróbicos permitiría un lavado más rápido del lactato muscular. Es bueno, pero no es necesario, ni determinante, porque sino se termina generando una dependencia psicológica"

Otra consideración tuvo en el uso laboral.

"Es completamente diferente en gente que trabaja con poca o nula movilidad, como un médico, un cirujano, un sereno, que el uso con fines deportivos o recreativos, porque el deportista está generando función en los miembros inferiores y por ende activa las bombas de retorno venoso" detalló.

"En cuanto a las musleras, generalmente dan más seguridad al retorno posterior de una lesión, tipo desgarro o tendinopatías" expresó.

"Uno de los efectos es que disminuyen mucho la vibración, entonces es más cómodo en el regreso de una lesión músculo - esquelética, pero como después de una lesión se sienten más seguros las siguen usando" graficó.

Para cerrar dio como ejemplo de la dependencia psicológica que pueden generar este tipo de elementos una situación que experimentó con el ex basquetbolista de Estudiantes Joaquín Gamazo.

"Joaquín había tenido un desgarro cuando era chico en un gemelo y si se olvidaba la gemelera en un partido estaba todo el tiempo pendiente de eso. A veces iba a entrenar y no las llevaba, pero en los partidos las debía tener sí o sí" cerró. (Licenciado Eliseo Alberdi).