03.12.2020 | Información General Se suspendieron las exportaciones a China

Aunque hubo cambios de hábitos, la carne aumentó un 10%, sin caídas en las ventas

Con los salarios por el suelo, la demanda se sigue manteniendo aunque la gente se inclina por el consumo de cerdo y pollo en vez de carnes rojas. China suspendió la compra pero no se sabe si esto no es parte de una estrategia para aumentar la oferta y regular el precio interno.

Cacho Fernández


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Con el tema de la carne suceden cosas raras, y otras predecibles en un mercado interno caracterizado por un aumento constante de precios y salarios que caen a niveles de 2002.

Según el carnicero José Luis Sollé, "la carne vacuna aumentó un 10 por ciento en un mes" y añadió que la demanda sigue igual aunque variaron los gustos. "La gente consume mucho más carne de cerdo y no tanto de pollo como pasaba hace algunos meses".

Por una restricción aplicada por China, principal comprador de carne a la Argentina "¡porque encontraron algunos covid en cajas!", dijo, el precio bajó en un mes 10 pesos por kilo aunque se podría interpretar que el Gobierno, al ver que el valor subía para el mercado interno, restringió la exportación para incrementar la oferta para el consumo interno.

El consumo, según Sollé, no bajó pese al aumento de precios porque "la carne sigue rindiendo más que cualquier otra cosa, pero la gente se ha inclinado mucho más por el cerdo y el pollo".

Durante los diez meses de pandemia se produjo este fenómeno porque al no haber otros gastos de esparcimiento, vestimenta u otra cosa, la gente destina más dinero a los alimentos.

Cambios de hábito

Sollé explicó que esta semana los precios habían amagado con "ir para arriba pero luego bajaron", y lo atribuyó a que se había suspendido la exportación y que el producto que se iba para China ahora aumentaba la oferta en el mercado interno.

De esa manera y siguiendo las reglas elementales de mercado, la carne había comenzado a bajar "unos 10 pesos por kilo", pero para el carnicero antes si bien parece que había aumentado, "no es que aumentaba sino que se devaluaba el peso".

Simultáneamente, las ventas no se movían pero buscaban otras carnes como la de pollo y cerdo. Sollé no duda que la gente consume un poco menos de carne roja o busca otras porque "les ha bajado el valor adquisitivo al salario".

Es que se esperaba que el pacto entre gremios y el gobierno simplemente porque representa al peronismo podía traer esas consecuencias e iba a retraer los salarios. Las luchas y los reclamos del año pasado habían quedado muy detrás y otra vez volvía ese viejo matrimonio entre el peronismo gobernante y los sindicatos, un contubernio en el que solo pierden los trabajadores. Por lo tanto, así como el ajuste se manifestaba por los jubilados, los más vulnerables, continuaba con los trabajadores en actividad que asistían pasivamente al pacto sindical-gubernamental.

Lo barato y lo caro

Para Sollé, la vaca aumentó porque subió el costo de los alimentos. "Para que salga una buena carne hay que darles buena comida. Ahora se está poniendo muy caro alimentarlas".

Hoy por hoy, un kilogramo de bola de lomo, de cuadrada, de cuadril y hasta de asado ronda los 500 pesos, pero para el matarife "sigue siendo barata a la par de otros alimentos. Rinde más para cualquier familia", precisó.

El valor parece y es caro para cualquier trabajador quien ve día a día como el poder adquisitivo de sus salarios se desploma irremediablemente, pero "para los chinos es muy barato porque ellos se manejan con dólares y no con pesos", dijo Sollé.

La estrategia de no exportar y guardar el producto para la oferta interna es una vieja receta del kirchnerismo, por lo tanto no parece raro que se quiera restringir la exportación para abaratar el costo interno del producto. Aparte, es la vieja receta del conservadurismo de fines del siglo diecinueve y principios del veinte, producto de la división internacional del trabajo por el cual, y por el modelo del economista David Ricardo, Inglaterra podría recuperar el poder adquisitivo de los salarios importando productos primarios de países a los que les costaba mucho menos producirlos. Paradójicamente esta Argentina de hoy promueve un aumento de la oferta interna para el mismo fin y sin mover el valor nominal de los salarios. Aunque el costo es el resignar exportaciones que le podrían proveer al país la entrada de dólares necesarios para sostener la política cambiaria y la macroeconomía.

Pero, si bien Sollé reconoce que el salario está bajo, "no se puede presionar a las empresas que ya tienen demasiado con la quita de las ATP. Las empresas, muchas de ellas, tuvieron que cerrar y, junto con la presión tributaria no se puede hacer más esfuerzos".