08.12.2020 | Información General 

Árbol de Navidad: por qué se arma el 8 de diciembre

Hace más de 200 años que se instauró la tradición navideña en Argentina. Con la llegada del cristianismo, la leyenda se readaptó y se ajustó al nacimiento de Cristo.

Cada 8 de diciembre el espíritu navideño se siente en los hogares de los argentinos que festejan la Navidad. Es un día de encuentro, en el que grandes y chicos comparten un momento todos juntos armando el arbolito.

Hace más de 200 años que se instauró la tradición navideña en Argentina. El primer árbol data de 1807, construido por un irlandés en una plaza pública. Había llegado a América Latina proveniente de Estados Unidos y decoró el pino de acuerdo a la costumbre arraigada en su país de origen.

Con la llegada del cristianismo, la leyenda se readaptó. La tradición se ajustó al nacimiento de Cristo. El árbol original emergió como una representación del amor de Dios y la vida eterna. Su forma se la debió a la Santísima Trinidad y la decoración que hoy se ve también tiene su sentido.

Las pequeñas bolas de colores, por ejemplo, simbolizan las manzanas del paraíso que habitaron Adán y Eva antes de cometer el pecado original. Por su parte, las luces también tienen su relación ancestral, ya que representan velas, la luz de Cristo, el vínculo de unión entres las familias y las personas.

Sin embargo, hay tres teorías más que circulan con asiduidad. Otra vinculada al cristianismo dice que Martín Lutero, uno de los padres de la reforma, fue el artífice de la instauración del árbol de Navidad como tradición. Hacia 1500 buscó reproducir una escena en su vida diaria. Caminaba en un bosque y se asombró por cómo el brillo de las estrellas resplandecía en los árboles. A tal punto fue su fascinación que cortó una de las ramas y la atesoró en su casa.

El 8 de diciembre de 1854, Pío IX advirtió que, al momento de nacer María, la madre de Dios, fue preservada del pecado original. Por ese motivo, la fecha fue proclama como el Día de la Virgen Inmaculada Concepción, también el día del armado del árbol navideño.

Por último, otra leyenda cuenta que un niño perdido fue recibido por una pareja de ancianos leñadores. El niño no encontró mejor manera de agradecer el gesto que cortando una rama de un pino para que lo sembraran. De ese árbol, cuenta la leyenda, crecieron manzanas de oro y nueces de plata. (Infobae)