11.12.2020 | Información General En tres días recorrieron 345 kilómetros

Cuatro olavarrienses viajaron en bicicleta hasta Luján para agradecerle a la Virgen

El viaje había quedado suspendido por la pandemia, pero los cuatro amigos improvisaron la travesía motivados por el deseo de agradecer especialmente por la salud del padre de uno de ellos "que tuvo covid y estuvo muy complicado, pero salió adelante". Partieron de Olavarría el viernes a la madrugada y llegaron a Luján el domingo. 

No es la primera vez que lo hacen, pero ahora hubo una motivación más que importante: agradecer a la Virgen por tener salud en un contexto de pandemia que mantiene en vilo al mundo entero.

Cuatro olavarrienses, entonces, improvisaron su travesía a la Basílica de Luján en dos ruedas. Lejos de aquellas largas preparaciones, en 20 días tomaron la decisión de subirse a la bici y comenzar a pedalear.

Maximilano Villalba, José Luis Montenegro, Pablo Izzi y Paula Rojas -que integran la agrupación de ciclismo aventura Lo de Felipe- recorrieron los 345 kilómetros, acompañados desde la camioneta por Sergio Rojas.

Todo fue especial en este viaje. "Es como si la Virgen nos hubiese acompañado", cuenta Paula ya de regreso a la ciudad.

Salieron el viernes a las 5 de la madrugada en un viaje que solían hacer en cuatro horas pero que esta vez demoró tres. En el camino, entre tantas manos solidarias que ofrecen un lugar para dormir o algo para tomar y comer, encontraron a otro amante del ciclismo con quien compartieron una linda charla sobre esta experiencia y decidió sumarse a la travesía, "se fue desde Alvear hasta Saladillo en auto, donde nos alcanzó y comenzó el recorrido con nosotros".

Los caminos de tierra estuvieron en mejores condiciones y hubo un largo trayecto con viento a favor. "Pudimos llegar a cada lugar a horario y eso también nos permitió descansar bien. En Saladillo paramos en una casa de una ciclista y en Navarro nos prestaron un galpón donde paramos a dormir".

El agradecimiento, una vez en la Basílica de Luján, también tuvo un condimento especial. Es que uno de los integrantes del grupo tuvo Covid "y su papá estuvo muy complicado, pero por suerte salió adelante. Entonces queríamos acompañarlo para agradecer en vivo y en directo".

Paula asegura que este viaje quedará en el recuerdo. La travesía a la Basílica de Luján forma parte de la aventura de muchos olavarrienses, siempre somos más de 30 los que vamos en bici hasta allá. Pero este año particular "no se sabía qué iba a pasar, estaba todo suspendido. Surgió de improviso, quisimos acompañar a nuestro amigo y por suerte salió todo bien".

La experiencia

Salieron de Olavarría el viernes y después de 170 kilómetros recorridos por tierra llegaron a Saladillo, la primera parada para dormir después de un día agitado.

El sábado, recorrieron otros 120 kilometros de arena hasta llegar a Navarro y el domingo, los últimos 55 kilómetros que los separaba de la Basílica de Luján.

"Fue una hermosa experiencia porque además los cuatro pedaleamos con un ritmo parejo y eso estuvo bueno. En otras oportunidades sucede que hay compañeros que quedan más atrás entonces uno disminuye el ritmo y eso afecta al cuerpo, uno siente más cansancio por el asiento y demás".

El trayecto, define Paula, fue muy ameno. "Ibamos charlando e incluso habíamos puesto unos parlantitos en una de las bicis así que hasta cantamos y bailamos mientras pedaleábamos". El último tramo fue el más denso porque "se va por ruta y eso no te permite relajarte. Ahí sí hubo viento en contra y se hizo eterno. Además, ya veníamos de dos días pedaleando, pero por suerte pudimos llegar bien y agradecer especialmente este año".

Paula forma parte de la agrupación ciclista desde hace tres años y recuerda que "nuestro primer viaje a Luján fue en 2018". Este es de los viajes más largos que ha encarado subida a su bicicleta, aunque por el nivel de dificultad también menciona a San Rafael, Mendoza, donde viajó a participar de una travesía por aquellos paisajes.

La Basílica de Luján sorprendió el domingo. "Había muchísima gente. Los que peregrinaron a caballo y los que fueron a pie. No eran tantos como años anteriores, pero la verdad es que eran muchos. Y la Basílica estaba abierta así que pudimos entrar, también estuvieron los puestos que se alrededor. Estuvo muy lindo", dice Paula.

La experiencia arriba de una bici "que es realmente una pasión para nosotros", pero también aquellas personas que van conociendo a lo largo de la travesía. "La calidad humana que uno encuentra es increíble. Enseguida la gente te ofrece un lugar donde parar, un plato de comida o un vaso de agua".

Ya en Olavarría y pensando en salir a pedalear en cualquier momento, la ciclista dice que "estamos eternamente agradecidos por poder haber hecho este viaje. Salió todo perfecto. Yo digo que nos acompañó la Virgen".