10.01 | Información General Cómo afectó el aislamiento

"La pandemia impacta en lo psíquico primordialmente"

El licenciado en Psicología Mauricio Curiel describe cómo la crisis por el Covid afectó a las personas en lo cotidiano y la forma en que acentuó los síntomas de diferentes trastornos. Angustia y depresión ante el futuro y la incertidumbre laboral y económica. Cómo vivieron el aislamiento los adultos mayores, los que tienen menos de 60, los adolescentes y la población infantil.  

Rodrigo Fernández

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El año que acaba de terminar puede ser resumido en sólo una palabra: pandemia. Desde Wuhan, el virus pronto se extendió a todo el mundo y los gobiernos debieron tomar medidas extremas para evitar las muertes de millones de personas. Mientras buena parte del globo terráqueo espera una tercera oleada, el licenciado en Psicología Mauricio Curiel (MP 35395), intenta responder las preguntas que se van presentando en el día a día: cuál fue el impacto que tuvo en las personas, cómo quedarán las relaciones humanas y cómo será el futuro, al que vemos con las esperanzas puestas en una vacuna que acabará con el virus.

Impacto emocional

Para el licenciado Curiel es importante pensar desde el inicio que "la pandemia impacta en lo psíquico primordialmente, entonces de ahí la importancia de lo preventivo para evitar el desarrollo de trastornos y cuadros clínicos como la depresión, el pánico y la angustia" y pronto señala la relación directa entre lo psíquico y la repercusión que tiene en lo físico.

"Los diagnósticos fueron variados -explica desde su consultorio- pero los más prevalentes, los más comunes, tienen que ver con los trastornos de ansiedad, de angustia, obsesivo compulsivo. Este año también hay algo que se pudo ver que fue el estrés postraumático porque muchas personas han perdido a familiares o amigos". Con el agravante, en el escenario actual de no poder despedirse en algunos casos y "obviamente fueron fallecimientos rotundos". Lo cual impacta "de tal forma que termina generando un estrés de forma traumática".

En cuanto a los estados de ánimo señala que se presentaron situaciones de "depresiones y adicciones, fundamentalmente" y menciona que en el caso de los trastornos obsesivos compulsivos, en algunos casos se acentuó.

"Pensemos que todos los síntomas no obedecen exclusivamente a la pandemia, en algunos casos se acentúan, pero son síntomas previos. Hay una predisposición sintomática en el sujeto y a través de la pandemia, en algunos casos, se han acentuado estos síntomas"

En el caso de los trastornos obsesivos compulsivos "se acentúa la ritualística obsesiva, ya sea por lo cotidiano por cuidarse, cambios de indumentaria, todo el tema de mantener controlado y estar con esta tensión constante a la posibilidad de contagiarse o contagiar a alguien. También hay cuestiones más profundas que tienen que ver con la angustia ante la incertidumbre, o sea que impacta sobre este tipo de estructuras" explica y habla de una incertidumbre ante el futuro, económico y/o laboral.

"El neurótico obsesivo busca tener controlada la situación y una pandemia plantea justamente que no existe esa posibilidad", dice el profesional. Es por ello que remarca que "se han acentuado en este tipo de estructuras".

Aislamiento y nuevas tecnologías

"De acuerdo a las herramientas psíquicas que cada sujeto tenga va a ser el impacto, las estrategias sublimatorias que va a llegar a tener en cada situación" explica y sostiene que sí cree que "el aislamiento y la soledad han producido angustia, ni hablar en la soledad del tratamiento del covid. Hay personas que estuvieron aisladas en el tratamiento y todos lo vivieron de manera distinta. Algunas sintieron ese aislamiento y esa falta de otro".

En cuanto a las relaciones con los seres queridos explica que tiene que ver con "las dinámicas de cada familia. Hay personas que son más ermitañas y pudieron sobrepasarlo de una forma más atenuada y otras que necesariamente estaban en pos del contacto y ahí sí se han acrecentado los síntomas de ansiedad. También pensemos que el exceso de contacto ha provocado síntomas. Entonces no sólo la falta de contacto sino que el exceso también ha provocado síntomas a nivel familiar". Es por eso que señala las repercusiones se dan en "los sujetos de acuerdo a la estructura".

"No necesariamente los vínculos cercanos se fueron erosionando. Eso obedece a la forma en que se encuadran. En algunos casos se reacomodaron, en otros hubo un ordenamiento. Podemos decir que hubo síntomas a nivel familiar pero en algunos casos hay avances, porque muchos estaban dormidos en sus síntomas y la pandemia los despertó, los sacó de la inercia" afirma y agrega que "en algunos casos los reacomodó", como también lo hicieron los sistemas familiares.

En cuanto a la forma de relacionarse con las personas "obviamente irrumpió lo virtual, hay una cuestión que si nos vamos al punto de vista del esfuerzo a las nuevas tecnologías creo que fue en principio una cierta resistencia, sobre todo en ámbitos laborales, y hoy podríamos decir que es hasta una herramienta. Ya está incorporado en nosotros".

"Siempre que aparece un fenómeno nuevo el sujeto se resiste y hoy podríamos decir que hay una naturalización de este tipo de vínculo con el otro. Lo cual no suple al vínculo en lo real con el otro, que eso lo tenemos todos claro. Pero sí da una funcionalidad en muchos casos, por ejemplo en lo laboral", asegura.

"Sí se han derivado síntomas de eso tipo de vínculo, sobre todo en áreas de docencia porque naturalmente la demanda es diferente", expresa.

El futuro con o sin barbijo

"Hay muchas aristas y es obvio que depende de cada caso porque aquellas personas que han pasado o están pasando esta pandemia de forma traumática con pérdidas de familiares y amigos, lógicamente eso significa una resignificación futura, un cambio de posición subjetiva porque algo traumático irrumpe en el sujeto", afirma el licenciado.

En cambio, "si lo vemos desde la visión de una persona que no ha atravesado cuestiones tan traumáticas también se ha visto la cuestión de cuáles son los hábitos arraigados. Muchas personas se han preguntado a través de sus movimientos, del consumo, si es necesario o no. Porque naturalmente el salir de la automatización constante, cuando irrumpe una pandemia el sujeto se encuentra con otro tipo de movimientos y esas impasses han hecho repensar los hábitos que ellos mismo tenían", sostiene.

El licenciado Curiel afirma que "como factor de análisis es superador porque muchos de esos movimientos han sido movimientos sintomáticos previos. Muchas personas se han dado cuenta de sus propios síntomas, han despertado en ese aspecto".

"Si lo analizamos desde el punto de vista del peligro de la pandemia, de los miedos y de la noción de la muerte, me parece que las simbolizaciones son distintas de acuerdo a la franja etaria", explica.

"Hemos visto que en el caso de los adolescentes, la pérdida pasa por el tiempo de intimidad, de posibilidad sexual, de no encontrar esos espacios. Esa edad plantea la transgresión. Vemos que son los primeros que salen y que cuando han tenido la oportunidad transgreden".

En el caso de los adultos "depende mucho del factor económico y ahí reside mucho la preocupación, por lo menos en pacientes activos en etapas laborales. El miedo a la pérdida va por el lado de la sustentabilidad, responder a responsabilidades, la incertidumbre laboral y económica".

Con los adultos mayores es diferente: "Ahí se juega la falta de contacto de una forma más fehaciente. El aislamiento en algunos casos fue bastante complejo. También al ser distinto el tiempo para los adultos mayores por eso el contexto es más necesario muchas veces. El miedo a la pérdida es el miedo a la propia muerte. Porque al ser una población de riesgo, la persona lo ve mucho más en primera persona".

"Veo como un sujeto expectante. Muchas veces alienado a la información y eso varía mucho el estado de ánimo", asegura Curiel y señala que "estar alienado a la información hace que el sujeto busque un factor de regulación. Desde el punto de vista de la clínica lo que vi en el principio de la pandemia era angustia, miedo a contagiarse y a contagiar y en una segunda etapa se relajó la restricción entonces las personas se empezaron a juntar pero con ciertos grados de angustia porque todavía sabemos que el peligro es inminente". Un escenario que "va a permanecer por el momento estos niveles de tensión", concluye.