31.01 | La Madrid Entrevista a Horacio Fernández Formigo

"Es un orgullo poder servir y darle una mano a toda nuestra gente"

El piloto de Aerolíneas Argentina con raíces lamatritenses viajó a Rusia a buscar las vacunas. Contó cómo fue la experiencia y su pasión por los aviones. 

El comandante de Aerolíneas Argentinas, Horacio Fernández Formigo, integró la tripulación del avión que viajó a Rusia a traer la tercera partida de vacunas rusas Sputnik V que llegó el último jueves al país. "Es un orgullo poder servir y darle una mano a toda nuestra gente", resume el experimentado piloto que tiene raíces lamatritenses y arraigada su memoria en la ciudad.

El Airbus 330-200, matrícula LV-GIF, tocó tierra con 240 mil dosis de la vacuna desarrollada por el Centro Gamaleya de Rusia, de las cuales 220 mil tienen como destino a Argentina y las 20 mil restantes fueron derivadas a Bolivia, hacia donde las trasladó un avión de la empresa Boliviana de Aviación que partió de Ezeiza a las 15.12 con destino a La Paz.

"Hijo de nuestro pueblo, orgullo de la familia. Hoy nos trajo las vacunas de Rusia junto a un gran equipo, vamos por más", escribieron sus familiares a través de las redes sociales.

"Un orgullo"

Fernández Formigo no solo viajó a Rusia a buscar las vacunas, previamente participó de las operaciones para traer a la Argentina insumos médicos desde China.

"Los viajes se adjudican según la cantidad de horas de vuelo, actividad reciente y la programación. El año pasado hice cuatro vuelos a China e incluso en uno de ellos dimos la vuelta al mundo", repasa.

"En tres vuelos viajamos hasta Nueva Zelanda donde se cargaba el combustible para completar el viaje, costaba llegar por los vuelos en contra; en el momento que se flexibilizaron los vuelos fuimos hasta Madrid para repostar y de ahí llegábamos a China donde se cargaban los insumos, y volvimos por Nueva Zelanda para volver a la Argentina; concretamos la vuelta al mundo en tres días", detalla el experimentado piloto.

En el que hizo para ir hasta Rusia, Fernández Formigo y sus compañeros integraron cinco parejas de pilotos y copilotos. Fueron 16 horas de viaje, 5 en las que se completó la carga y casi 18 de regreso", repasa sobre el itinerario. En ese tiempo los aviadores se turnan para descansar.

"Las vacunas vienen con un gel congelado que mantienen la temperatura adecuada hasta llegar a la Argentina", menciona.

"Es una experiencia hermosa y distinta. Los vuelos que regularmente hago son con pasajeros y tienen otra actividad. En este caso son operaciones especiales y la ANAC nos autorizó a llevar más tripulantes para cumplir con el operativo", dice.

"Yo tengo pasión por la vocación de servicio; siempre me gustaron los aviones comerciales y llevar personas además de carga. Este es un caso especial y me siento orgulloso porque estoy trayendo las vacunas y utilidades para la gente, para el bien. Sé que estoy aportando algo a la salud de toda la gente de la Argentina", sostiene y se emociona Horacio Fernández Formigo.

La nota completa en diario impreso El Popular