31.01 | Información General Mercedes Romero Russo

"La escritura para mí tiene que ver mucho con buscar belleza en todo"

A través de las redes sociales sus textos llegan a millones de personas pero Mercedes Romero Russo asegura que no tiene un registro real de quienes la siguen aunque sí entiende que sus lectores puedan identificarse con su forma de escribir sobre cuestiones profundas y a la vez no perder la sencillez. Hoy alterna su trabajo en el área de la Publicidad con la escritura y la docencia, mientras aguarda la salida de un nuevo libro de poesía y su primera novela.  

Rodrigo Fernández

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"Creo que la escritura siempre estuvo presente en mi vida. Es más, mi papá guarda todavía unos poemas que escribí a los 10 años", dice Mercedes Romero Russo en el comienzo de la entrevista. Su voz llega profunda, relajada, en varios audios de WhatsApp mientras la ola de calor nos impone un ritmo frenético en todo el país. Pero aquí no. Aquí es un oasis donde hablamos sobre la importancia de escribir más que hacer Literatura, la idea de que la poesía no tiene nada que ver con lo pomposo y el descubrimiento feliz de poder acompañar a otros en el proceso creativo.

La autora de "Los mil y vos" y "Luciérnagas en frasco" explica que su escritura llega a las personas por la sensibilidad y la forma sencilla en que encuentra belleza en lo cotidiano. Porque leerla es como sumergirse en esos sentimientos simples que tenemos a cada minuto. Como si registrara cada momento epifánico, poético, para el lector. Un lector activo que completa el circulo con la autora.

Escribir para encontrarse

"La etapa en que más me dediqué a la escritura fue ya de adulta. Había estudiado publicidad y trabajé muchos años como redactora publicitaria en el área de creatividad y ahí fue que comencé a construir, a decodificar cuál era mi estilo" cuenta. Desde allí comenzó a participar de distintos talleres de escritura "y me fui de a poco encontrando".

"Hay una frase de Theodor Adorno, que me gusta mucho, que dice ´hacer cosas sin saber qué son´.Creo que soy una persona con un registro sensible muy amplio y latente, que está a flor de piel y escribir es, de alguna forma, hacer algo con todos esos pensamientos que me sobrevuelan la conciencia a diario. Soy una persona con un nivel de rumeo mental importante", dice entre risas y de esa manera "es como que esos pensamientos no se estancan ni se diluyen y pueden adquirir formas más bellas" explica y agrega que "la escritura para mí tiene que ver mucho con buscar belleza en todo".

"Adquirí notoriedad por la poesía pero mi recorrido fue primero por la prosa. Sin ir más lejos, el primer libro que escribí fue una novela, que se publica éste año por Penguin Random House. Cuando arranqué escribía en otras plataformas crónicas, cuentos breves. Hasta que comencé a subir algunos poemas de mi primer libro de poesía a Instagram y fue como que se produjo un movimiento muy expansivo pero a la vez orgánico y entonces entendí que tenía mucho más sentido que alguien se vincule con mi laburo en un género breve que por una novela de 300 páginas" dice y señala que uno no compra "el libro de una persona que no conocés, un pedazo de novela gigante. Había más chances de que lo hagan si era un libro corto". En el mismo sentido, señala que le "fascina la prosa y creo que funciona muy bien por su carga poética".

Desde la empatía

"Creo que tiene que ver con la capacidad de decir algo profundo de modo despojado. Como que habitualmente uno tiende, me pasa a mí, a relacionar a la poesía con algo bastante inaccesible, complejo, lleno de palabras pomposas y queriendo o no, un poco clasista, como que si no tuviste acceso a una determinada educación y privilegios te quedás afuera", asegura.

En la misma línea manifiesta que personalmente le sucede que encuentra "los mensajes más trascendentes en boca de personas que ciertamente no son intelectuales. Los escucho todo el tiempo en la calle, en los colectivos, en los cafés. Personas que hablan con la palabra del mate en el patio. Me fascina eso, me gusta mucho poder encontrar personas que condensan y dicen algo profundo sin necesidad de saberse superior, de tener un conocimiento destinado a unos pocos".

"Creo que es lo que pasa con mi escritura es que la gente la encuentra accesible", afirma.

"El mercado literario es bastante ingrato con el escritor en sí. Uno tiene que buscar otras salidas para poder capitalizar lo que hace. En mi caso dar talleres es uno de esas. Podría vivir dando talleres pero hoy por hoy, todavía, laburo en publicidad haciendo el mismo trabajo que hice siempre, es decir que tengo un trabajo en relación de dependencia. A la noche doy talleres, los fines de semana también pero para el extranjero".

En sus talleres trata de encarar el trabajo literario desde varios frentes. "Uno es lo lúdico, me parece que en general las personas están como muy cargadas de esta idea de lo qué es literatura y se olvidan de escribir. Y el escribir tiene algo de ser uno, de ser genuino", señala y explica que suele decir: "No hagamos Literatura, escribamos. Todos venimos al mundo con bastante creatividad. La creatividad no es mas que la asociación entre dos términos, en teoría distantes y no familiares.

"Me gusta como ver que con herramientas teóricas, por ejemplo evitando usar muchos adjetivos, usando más el verbo y la figura retórica. El adjetivo te redondea, te mata la imaginación. La figura retórica hace que las cosas sean como si las vieras por primera vez, tiene una cosa mas convocante para la imaginación del lector.

Y hay un error en considerar que el lector tiene un rol pasivo, al contrario. Yo escribo pero el lector está completando y como yendo codo a codo conmigo, y quiere tener como un sentir o una certeza tácita de ´ah, esto lo entendí, lo decodifiqué´, no hay que darle todo tan masticado al lector".

Luego marca la importancia de la amorosidad. "Creo que la amorosidad construye mucho más, que siempre se le puede decir a una persona todo desde un lugar constructivo, desde un lugar donde no le quede la sensación de que fracaso. El fracaso es algo inherente a cualquier tipo de aprendizaje", analiza.

Lo explica con una frase simple: "Somos, aunque suene medio tonto, como frutas y cada uno tiene su tiempo de maduración. En general, abordándonos desde esos lugares y obviamente las consignas. Pero las consignas son un disparador y a mí me interesa ver como que se vayan desgajando de esas rectitudes o de esas ideas que tienen sobre qué es la Literatura y que se acerquen más a su voz real, a lo que son en verdad en la vida".

Un libro bajo el brazo

"Soy una persona que escribe y todos los días. En general me va pasando que me di cuenta que había un libro, una subtrama en lo que escribo", comenta. Por otro lado menciona que además le gusta tener un libro con inéditos.

"Creo que he sido muy generosa con mi producción y siempre la comparto. Esta vez quiero que la gente compre el libro y encuentre algo que no está en otro lado", devela sobre su próximo libro de poesía.

Mientras que "la novela que este año publicará Penguin Randon House fue escrita hace 5 años y en ese tiempo el texto ha cambiado mucho. "Tuvo un giro rotundo y estoy muy conforme con como está quedando", concluye.

Merconfiltro y redes sociales

R.F.

Cuando en las redes sociales sus textos empezaron a ser conocidos, la repercusión fue inmediata y en poco tiempo se empezaron a sumar cada vez más lectores. Ahora con una lista de seguidores que sobrepasa los 200 mil, afirma que todo eso "en lo personal no tuvo tanto impacto", dice Mercedes Romero Russo.

La autora explica que "tiene mucho que ver con que yo vivía en otro país cuando todo esto se gestó y queriendo o no era como algo ficticio. Que estaba ahí pero no tenia un contacto real con eso. Sí me impactó, obviamente, en mis decisiones de vida porque me enfrenté a poder contemplar la docencia como una forma de vida, o volcarme más a la Literatura o que se acerque de repente un sello como Penguin Random House a buscarme. Todas cosas que me parecían muy distantes, casi del orden de la fantasía. Pero las fronteras entre la realidad y la fantasía son muy tenues".

Hace pocos meses sus redes cambiaron de nombre y muchos de sus lectores se preguntaron el porqué de su decisión. La autora explica que "me abrí una cuenta en Instagram de la misma forma que uno se abría un Hotmail y ponía mechi_capa a los 12 años y fue quedando".

En aquel momento trabaja en Publicidad y con ese nombre intentaba darle una vuelta conceptual. "Soy una persona que para algunas cosas no tiene mucho filtro, soy muy directa. Entonces me pareció que cerraba. Pero llegó un momento en que dije basta, quiero tener mi nombre".

"No quiero que me identifiquen por un seudónimo, o sea, quiero que puedan ir a una librería y pedir el libro de Mercedes Romero Russo, no el libro de Merconfiltro, me parece poco serio".

Escribir y sanar

R.F.

Para Mercedes Romero Russo "hay una nítida diferencia" entre los dos libros que ya publicó. "´Los mil y vos´ es mi primer libro y fue muy catártico. Lo considero un libro tristemente feliz, que retrata como los vínculos con sus luces y sombras nos llevan muchas veces a la repetición casi sistemática o la sublimación" y alega que le interesó explorar "cómo ama una mujer, como amé yo al menos, desde distintos roles incluso o hija o amante".

Por eso siente que "es un libro fundamental sobre la soledad que se vive cuando estás en pareja y no podés llegar a conectar con el otro".

Mientras que "Luciérnagas en frasco" tiene otro semblante, es "más esperanzador porque lo escribí desde otro lugar y habla mas de que a veces el amor no alcanza. De que no es el amor el que sostiene el vínculo sino que es el vínculo el que sostiene al amor. Creo que son poemas que van recorriendo distintas facetas que uno encuentra en el vínculo".

"Lo escribí desde un lugar que me sanó mucho y creo que tiene eso de la posibilidad de entender que con la perspectiva del tiempo nada es tan grave y todo puede capitalizarse", afirma.