18.07 | La Madrid 

Con la muerte "es importante salir del tabú porque se habla pero no en profundidad"

Especialistas hablaron sobre la relación de las personas con la muerte y qué sucede cuando se trata de alguien "más conocido".

Por qué pocas veces, o nunca hablamos de la muerte. Y cuando lo hacemos lo asociamos casi consecutivamente a las personas de más edad pero la pandemia ha cambiado, en muchos casos, esa ecuación. Otra cuestión que nos ha traído el Coronavirus es la imposibilidad de despedirnos de nuestros seres queridos como es costumbre en nuestra cultura. 

¿Qué nos pasa con la muerte? ¿Qué sucede cuando es una persona más "conocida" que el resto la que muere? ¿Estamos preparados para enfrentar la muerte?

Tabues

Para la psicóloga Verónica Gorgensen "lo que pasa con la muerte es que es un tema donde no tenemos una respuesta concreta porque de ella no sabemos nada, lo único concreto es que todos vamos hacia ese camino".

"La muerte nos plantea la finitud por eso hay un montón de rituales que en esta época de pandemia hace que el duelo sea mucho más lento y la cuestión de dar una respuesta es más complicada", agrega la profesional que integra el equipo de Salud mental del Hospital "Dr. Mariano Etchegaray".

"La muerte de un ser querido nos confronta a la propia muerte por eso cuando alguien muere, más si es de nuestra generación, nos toca más de cerca porque siempre la muerte estaba asociada a la vejez", dice sobre el dolor que provoca en las personas más jóvenes.

"No es lo mismo la muerte repentina a una irrepentina", aclara la Licenciada Gorgencen y apunta que "cuando hay tiempo a duelar, si bien este aparece en la ausencia real del otro, uno puede empezar a prepararse pero cuando ocurre en situaciones extraordinarias no sabemos cuándo puede ocurrir".

"No hay una simbolización de la muerte mucho menos cuando acontece de manera abrupta", repite.

"Hay un montón de sentimientos que nos atraviesan porque el ser humano es de contacto. Necesitamos de los afectos y cuando alguien muere hay una parte nuestra se va con ellos por eso tiene que ver con nuestra cultura: cómo la vemos y la interpretamos. En otras culturas la muerte se agasaja al que se va, se hace un recuerdo de su vida y se termina festejando; nosotros a la muerte la vemos como pérdida real pero también en lo imaginario y lo simbólico", menciona.

Lo que no vamos a tener más es la presencia y nosotros somos seres de contacto", insiste la Licenciada.

"El hecho de no poder despedirnos, ni estar en contacto con el resto de los afectos que quedan, ni poder saber bien cómo fue el deceso porque el Covid es una enfermedad de la soledad ya que una vez que se entra al Hospital queda aislado de todo el vínculo más cercano es con el personal de salud el familiar o el amigo no está en contacto con quien atraviesa la enfermedad", explica la especialista sobre cómo impacta la pandemia.

"Muchas veces ha pasado que la noticia es el deceso y uno no estuvo para acompañar entonces aparecen los sentimientos de culpa por no poder haber estado", suma.

Según analiza la psicóloga se ha observado que en las personas que perdieron seres queridos por Covid "se agudizan los miedos y el duelo empieza a lentificarse porque la posibilidad de ver al otro también se anula" y detalla que eso sucede porque en estos tiempos no se pueden realizar los velorios tradicionales y "es importante poder ver al otro que se va poder corroborar esa ida porque es necesario ver para empezar el duelo".

"Hay que poder romper el tabú sobre la muerte y hablar de la pérdida de la persona, poder expresar lo que estamos sintiendo", subraya Verónica Gorgensen.

"Cuando alguien pierde a un ser querido el sentimiento nos abruma y una de las manifestaciones es el llanto pero no solo esto, puede aparecer la ansiedad la falta de apetito pero generalmente cuando alguien llora lo que tratamos es de calmarlo pero es necesario que se exprese porque es una manera sana de empezar a transitar el duelo", indica.

"Es importante salir del tabú porque se habla pero no en profundidad y una de las ayudas es lo espiritual si entendemos que la muerte es el principio de otro camino", insiste.

"Hay que simbolizar la pérdida mediante ritos que los tenemos en cuanto al funeral, escribir, recopilar sucesos pero la muerte es particular y estamos atravesados por nuestra cultura, nuestras vivencias, experiencias y nuestra concepción que tenemos de la muerte", subraya la especialista.

En la Argentina ya se perdieron más de 100000 vidas por la pandemia y en General La Madrid son 25. En todos los casos se conocen los nombres y las historias, no son datos estadísticos.

Hace un mes Miguel Ruppel, un reconocido periodista local fue víctima de Covid. "Impacta mucho más porque fue un ser muy conocido por todos. Algo nos perdimos con este viaje que hace", referencia Verónica Gorgensen.

"Cuanto más conocido es alguien, cuantas más acciones ha hecho y más contactos vinculares tiene se vulnera más la sociedad tiene que ver con los vínculos: uno es lo que hace y en la muerte ya no sos el sujeto que eras, ya no estás", sentencia.

La psicóloga subraya que "no hay que ver la muerte como tanática sino como algo natural". "Hay un concepto etimológico de que deja de existir el cuerpo para lo espiritual continua el espíritu por eso la muerte es el fin de lo presencial del cuerpo pero es el principio de otro camino para los espirituales, es otra respuesta a la muerte la necesidad de sentirnos infinitos de seguir más allá de nuestra no existencia", cierra la especialista.

Dos caminos

El Padre Carlos Garciarena es sintético en cuanto a la cuestión. "En el momento que nacemos hay una sola seguridad: es que vamos a morir. La muerte es el límite definitivo", resume.

"Ante esta realidad absolutamente cierta se pueden tomar distintas posiciones: una es mirar para otro lado y no plantearme la cuestión porque me molesta, me asusta, me paraliza y por eso no conviene mirar esa realidad y distraerme. La otra postura es la de la fe; para la cristiana se centra en Jesús que murió y celebramos la resurrección que celebramos en cada misa. Celebramos que el señor rompió el poder de la muerte, Dios es el que rompe el poder de la muerte", referencia el Párroco lamatritense.

"Para la visión de la fe la muerte no es la última palabra sino solamente un paso de este mundo a la eternidad pero la muerte está vencida porque Jesús resurgió y él nos hace participes de la esperanza de tener vida eterna en la medida que ponemos la fe en él y comenzamos en seguirlo", sostiene.

Parafrasea a Viktor Frank, padre de la tercera escuela vienesa de psiquiatría y sostiene que "el amor autentico es mucho más fuerte que la realidad de la muerte. Dios es amor y quiere la felicidad eterna".

"Frente a la realidad de la muerte se experimenta la soledad porque se extraña a la persona pero la separación que significa la muerte física lo que muere es el cuerpo. Lo que se lleva al cementerio es el estuche de la persona pero la personalidad el yo más profundo y que hace que seas vos y no otro, el fondo endotimico los griegos lo llaman alma los cristianos hablamos de la realidad del cuerpo y de la realidad del alma: no somos cuerpo no somos alma, somos personas en cuerpo y alma", menciona el hombre de fe.

"Lo que dejamos en el cementerio es el cuerpo lo que vamos a experimentar es la soledad porque se ha ido la persona amada pero para quienes tenemos fe sabemos a dónde va está en Dios y en la gloria de Jesús resucitado. Nos duele la separación pero es por un tiempo porque caminamos hacia allá", revela Garciarena.

"Hay dos maneras de enfocar la cosa: con fe o sin ella. La vida espiritual en el ser humano es muy importante en los responsos me llama la atención cuando los deudos tienen fe y cuando no la tienen, muchas veces el clima es de desesperación pero cuando hay fe hay dolor y tristeza pero no empaña la esperanza de volver a encontrarnos", dice.

"Ante la muerte, como ante todo hecho, nos preguntamos por qué y gracias a Dios que lo hacemos. Es muy triste vivir sin preguntarse las cosas: la felicidad, la muerte, experimentar los fracasos... el porqué es una de las preguntas que se hace el hombre como tal, porque piensa y reflexiona. En el fondo de cada pregunta hay una mostración de que somos espirituales, por eso pensamos y amamos", cierra el presbítero lamatritense.

Atravesados

La socióloga María Emilia Pérez sostiene que la "una certeza que tenemos es que vamos a morir. Vivimos nuestra vida pensando que está lo más lejano posible porque sino no podríamos proyectar ni tener certezas, por eso tratamos de no pensar sobre todo los jóvenes quienes están más en estado de rebeldía, esa sensación de "a mí no me va a pasar" de todo poderoso pero la realidad es que a todos nos va a pasar".

"La muerte es lo irremediable y cuando sucede con una persona tan participe y conocida shockea y a muchos hace replantear algunas cuestiones pero en otros no", refuerza.

Sobre el impacto que generó el deceso de Miguel Ruppel en La Madrid analiza: "nos atraviesa porque lo ves todo el tiempo y es un ser querido por todos. Impacta desde lo emocional. En una comunidad chica y donde nos conocemos todos a pesar de no tener relación personal, la muerte te arranca un pedazo de la comunidad".