27.07 Año Nuevo Maya 2021

Adiós al año de la Tormenta Lunar Azul

Las predicciones para el ciclo que comienza con energía renovada.

Desde el 26 de julio de 2020, momento en que la pandemia de coronavirus ya se había desatado en el mundo entero, hasta el 25 de julio de 2021, tuvo lugar el año de la Tormenta Lunar Azul. Ese ciclo se caracterizó por el caos y los desafíos permanentes.

Aquel gigantesco reto donde fue puesta a prueba la capacidad y la energía para reinventar la vida en todos los aspectos, ya forma parte del pasado. Sin embargo, todo ese sustrato de experiencias servirá para cosechar lo que se sembró en medio de las adversidades.

¿Qué nos trae el nuevo año maya?

Por medio de la inteligencia y de la precisión, el nuevo año de la Semilla Eléctrica Amarilla propone cultivar el crecimiento espiritual para detectar los obstáculos que bloquean las metas. Se trata de una energía de movimiento más suave y, sobre todo, donde será muy fácil ver el flujo natural de los acontecimientos para que, si no oponemos resistencia, entremos en el ritmo de la naturaleza muy fácilmente.

La semilla marca la voluntad de ser más conscientes de la realidad en la que vivimos, y requiere de un balance personal, porque expande tanto lo bueno como lo malo que hayamos cultivado dentro de nosotros.

Ese florecimiento individual después tendrá un impacto en la vocación de servicio, la colaboración, la cooperación y la ayuda hacia los demás. La energía "eléctrica" simboliza esa luz interna de cada ser, que ya no debe ser usada para el encierro personal, sino para un trabajo colectivo que una a la humanidad.

Este es un año que nos invita a cuidar del cuerpo humano, la naturaleza y lo que nos conecta a ella. La metáfora de sembrar cuestiona qué estamos plantando hoy para crear nuevas realidades y con qué recursos contaremos en el futuro. En este sentido, la defensa del medio ambiente se acrecentará en este nuevo ciclo alineado con la vida útil del planeta.

Después de la energía constante de desafíos sobrevendrán otras preguntas existenciales sobre la carencia y abundancia. La nueva etapa consistirá en la búsqueda de la creatividad, los dones y los talentos de cada persona para aportar al entorno: no alcanzará con ser, sino también con hacer más. Al igual que en la vida misma, tendrán que crecer varias semillas a la vez para apreciar el jardín florecido, y esa será la energía que marcará este nuevo comienzo.

Fuente: La Nación