08.08 | Columnistas Cervecero, gastronómico, abogado, José Eseverri fuera de la representación política

"Hubo un conformismo impensado sobre el rol policial del Estado en la pandemia"

Hace exactamente hoy diez años. José, Cristina y Scioli arrasaban en las PASO de 2011. Más del 50% de los votos. Y el poder parecía para toda la vida. Hoy el eseverrismo dejó de tener representación parlamentaria por primera vez desde 1983. Y el hijo de aquel hombre que gobernó veinte años piensa y se repiensa mientras construye una vida privada. Ve "muy mal" a la Argentina, no acepta "el capitalismo de la vigilancia" y asegura que sin "una mirada estratégica" no hay futuro.

Silvana Melo - [email protected]

Tiene la edad de su padre la primera vez que fue intendente. Pero está muy lejos de aspirar a un regreso al despacho municipal. La invulnerabilidad electoral histórica del eseverrismo quedó golpeada después de dos derrotas. Y hoy, en un vacío impensado, ese eseverrismo de Helios y José se quedó incluso sin representación legislativa. Una virtual inexistencia política que él abona con su perfil comercial de gastronómico y cervecero, para descomprimir los pleitos que sigue tratando de dirimir desde su estudio de abogado. Asegura que nunca dejará de hacer política, aunque no es imprescindible hacerlo desde un cargo público. Cree que la incursión de nuevas generaciones "nos dejó afuera" y habla de los pre 55 como él. Exige una mirada estratégica en la política de estos tiempos que reemplace "al plan y al subsidio como respuesta". Y se asombra de "el capitalismo de la vigilancia" que, dice, se desarrolló durante la pandemia, "sin reacción de la ciudadanía ni del progresismo".

Hace exactamente diez años, un domingo como éste, José Eseverri arrasaba en las PASO con más de un 50% de los votos. Como Daniel Scioli en la provincia y Cristina Fernández en la Nación. En las generales José superaría el 52 % y Cristina el 54%. Eran tiempos en que no era fácil pararse a pensar en que el poder es peligrosamente efímero.

Una década después él tiene barba tupida y el cabello blanco, no usa más anteojos y asegura estar dispuesto a repensarse a sí mismo.

Exodos y respiros

Pasó lo peor de la pandemia levantando su emprendimiento cervercero. Los Monos Sabios buscan "ser una fábrica importante a nivel nacional" y por eso "la peleamos día a día para invertir, pagar sueldos y tratar de no fundirnos". En un país, dice y repite durante toda la conversación, donde "los marcos regulatorios del empleo o los fiscales, imposibilitan desarrollar una actividad económica".

Quienes lo conocen, un poco no más, ven cómo uno de sus socios se muda a España y cómo su última representación legislativa, Victoria De Bellis, dejó la banca con el mismo destino. Algunos se atreven a presagiar un derrotero similar para él. Pero su desmentida es contundente.

Recordó que "dije que este año no iba a intervenir en la política local, no me interesaba cómo se estaba conformando; había liderazgos claros que llevaban adelante el Frente de Todos y había que dar un respiro a la gente de mi presencia electoral después de tanto tiempo". Su vínculo con el Frente de Todos es tan ambivalente como ha sido su ida y regreso del kirchnerismo y su construcción amorodiante en el peronismo. Hoy sigue sostenido por las cuerdas de los intendentes y del ministro de Obras Públicas Gabriel "Katopodis que es uno de los mejores ministros del gobierno".

Es la primera vez que el eseverrismo no late en las venas políticas de la ciudad. No está. Y él dice no sentirlo como traumático. "No es mi momento, tengo que repensarme a mí mismo".

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